El mimo hispano “Suso” Silva trae su “Circo de los horrores”

Convencido de que el público ya necesita algo nuevo, el artista circense español Jesús César Silva González, más conocido como Suso Silva, fusiona teatro, circo y cabaret con los géneros del terror y del humor en Circo de los horrores, un espectáculo de éxito rotundo en países de Europa y América Latina que trae por primera vez a México.

“Llevamos mucho tiempo luchando por venir, pero no se habían dado las mejores condiciones. La Ciudad de México es muy importante cultural y socialmente; no sólo es la puerta hacia toda la República Mexicana, sino de toda América Latina”, enfatiza Suso Silva, especialista en pantomima graduado en el Instituto de Teatro de Barcelona.

Suso es el director del show (donde también protagoniza a Nosferatu el vampiro) que presentará el Gran Teatro Moliere (prolongación calle Moliere 389, en Polanco), del 9 de octubre al 8 de noviembre.

Actúan más de 80 artistas que forman parte de esta compañía también bautizada Circo de los horrores, cuya fundación data de hace diez años y que cuenta actualmente con otros dos espectáculos: Manicomio, a presentar en breve por Italia, y Cabaret maldito.

Desenterrando al circo

Circo de los horrores comienza una noche de tormenta en el Cementerio de los horrores.

A lo lejos, un tren se aproxima entre vapores con el sonar de sus tres silbatos y el chirriar de sus frenos. De él desciende un singular pasajero perplejo y confundido, quien cae en la cuenta de su equivocación: se ha bajado a las puertas de un antiguo camposanto que le hiela la sangre.

Imágenes de piedra, gárgolas y lápidas, aullidos de lobos y gritos desgarrados provocan su interminable huida, mientras es perseguido por las mil y una bestias del Circo de los horrores, que querrán convertirlo en una de ellas. Si lo muerde alguna vampira, se transformará en Nosferatu.

Se le pregunta a Suso Silva por qué mezclar en este show el teatro, el cabaret y el circo. Primero aclara que “Nosferatu es el maestro de ceremonias, y un poco en quien se basa la historia que vamos a contar”.

Explica luego, sentado frente al cartel donde se ve a su personaje:

“Es un circo porque animamos y contamos nuestras historias a través de la técnica del circo y además, las desarrollamos acrobáticamente. También hay guiños a la literatura: Drácula, de Bram Stoker; a Edgar Allan Poe, en fin. Y al cine de principios de siglo XX.”

De África viene un grupo de cinco morenos creando magia, fuego y vudú; de Rumania, otro de acrobacia. Hay una estructura de personajes básicos como Grimo, payaso asesino; el hombre de las dos cabezas; la chupasangre Devora; Belcebú, el demonio; las niñas poseídas, una momia putrefacta, vampiros voladores…

“Y como los muy teatreros querían mucho teatro, lo hacemos también aquí porque se cuenta una historia y se utiliza un guión. El cabaret es por lo sensual de algunos números; la relación e integración con el público y el humor adulto, fresco e inteligente. Los de danza piden mucha danza y no falta quienes quieren que hagamos un concierto.“

El artista gallego, nacido el 20 de enero de 1962 en Ourense, explica en entrevista que al Gran Teatro Moliere lo van a llenar de kilos y kilos de tierra, niebla y cruces. “Será un cementerio. Nosferatu le dice al público: ‘El circo ha muerto, ¡vamos a desenterrarlo!’.

El productor ejecutivo del espectáculo Manuel González Villanueva, también español, complementa que la compañía entera pone su esfuerzo para que las personas disfruten, “y para volver a posicionar el circo porque nosotros estamos de acuerdo con los clásicos de que es el mayor espectáculo del mundo, lo que pasa es que hay que renovarlo”.

El resultado es que “han pasado más de dos millones y medio de personas por nuestros tres propuestas y nuestro objetivo es que en dos años estemos produciendo la cuarta”.

Manicomio está ubicado en un tenebroso hospital psiquiátrico del siglo XVII, aparentemente olvidado. Terribles acróbatas, excéntricos malabaristas, trapecistas, monologuistas con alteraciones de la realidad, payasos degenerados y equilibristas exhibicionistas, van arrastrando al público por un inquietante mundo de locura.

Y en Cabaret maldito, Lucifer es el eje central. Una catedral de estilo gótico enmarca el espacio donde la pasión, el desenfreno y la diversión convergen en perfecta armonía.

–El género de horror en el teatro para muchos es frívolo o poco creíble, ¿qué pueden decir al respecto?

Enseguida contesta Suso Silva, Premio Nacional de Circo 2003 en España que inventan monstruos creíbles, por estar peleados con la televisión y el cine comercial de historias poco serias de terror, y llenas de sangre.

“Laboramos mucho en los personajes: el guión, la escenografía, las luces; por eso tardamos en crear un show hasta dos años. Además, a un chavo de 18 años no lo engañas con una mascarita de halloween, los personajes deben tener impacto y credibilidad. Si no te toman en serio, ¿cómo carajos vas a llegar a un buen puesto?

“Procuramos no jugar demasiado con los efectos especiales. Creamos una atmósfera y la hacemos creíble, ese es el secreto de este show. Son personajes que vienen del cine en blanco y negro, y Circo de los horrores nace de la cabeza de un cómico. Y ese es otro secreto: la mezcla de humor con terror. No vamos a tener nada de sangre, nada de pintura roja. No se van a encontrar con actores colgándose disfraces, eso carece de poesía. La poética del terror del blanco y negro era maravillosa. Era sensacional ver cómo en los años veinte se construía una película (como Murnau en Nosferatu) artesanalmente en cien metros cuadrados, entre bruma, sombras y personajes perfectamente caracterizados. Ese arte tenía un halo mágico y poético.”

–¿Qué de actual tiene el Nosferatu de Circo de los horrores?

–¡Es un salvaje! Tampoco lo interpreto dignamente como lo fue en aquella cinta blanco y negro de 1922. Yo me lo llevo al cabaret, ahí es donde está la parte de mi aprendizaje en Circo  de los horrores. Destaca su mala educación, es incorrectísimo políticamente, le encanta meterse con el público y a su vez, meterlo en problemas. Es burdo muchas veces y sobre todo, es un personaje que no tiene límites.

Sí a circos con animales

Rememora que uno de sus fans es Andrés Atayde, de la famosa empresa circense mexicana Circo Atayde Hermanos que en junio de 2014 debió retirar los animales en sus espectáculos, por ley de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (Proceso, 1967):

“Nos vio Andrés y nos dijo: ‘Yo no me pongo de pie casi nunca en un espectáculo de circo y ahora lo hice’. Nos vio de casualidad en Lima, Perú. Ver yo manejar los caballos al mayor de los hermanos Atayde me pareció lo más fantástico del mundo.”

Tanto el artista como el productor ejecutivo del Circo de los horrores forman parte del Consejo del Circo del Ministerio de Cultura de España; ambos provienen de familias empresariales de circo. Tras dos años de trabajo en Asia, Rusia y Latinoamérica, donde entraron en contacto con las mejores escuelas y directores de espectáculos, Villanueva fundó Productores de Sonrisas, dedicada a la gestión de espectáculos.

Se les cuestiona sobre el futuro del circo tradicional, ya que se le ha prohibido laborar con animales en varias partes del mundo. Coinciden en que están por la regulación, mas no por la prohibición.

“Si una persona maltrata a los animales, que se le castigue; pero no estamos a favor de que se impidan los animales en un país, sin consultar ni consensuar al sector, sin solucionar dónde se irán esos animales de los circos. Los Atayde cuidan muy bien a sus animales, esa ley en México ha sido terrible, y pasa igual también en España”, manifiestan.

Suso Silva finaliza tajante:

“Creo que hay problemas más importantes por solucionar. Nuestro discurso en esta agrupación en la que participamos es que tenemos que proteger carpa por carpa, pero a veces las leyes son muy injustas y la de la Ciudad de México y otros estados de la República Mexicana, es así.”   l