En medio de recortes al gasto público, la creación de un organismo que de entrada elevaría los sueldos de algunos altos funcionarios e implicaría la creación de nuevos puestos, la Secretaría de Cultura parece contradictoria. De hecho el presupuesto al subsector para el ejercicio fiscal 2016 incluye un recorte. Según informó la agencia apro, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) tendrá 5 mil 343 millones 612 pesos; el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), 3 mil 720 millones 937 mil 13 pesos, y el Instituto Nacional de las Bellas Artes (INBA), 3 mil 15 millones.
La propuesta de agregar a la estructura administrativa una Secretaría de Cultura ni siquiera estaba contemplada en la campaña de Enrique Peña Nieto. No se incluyó en la plataforma política que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) dio a conocer en aquel momento, como sí lo estuvo en cambio en la del también candidato Andrés Manuel López Obrador, quien incluso ofreció la cartera a la escritora Elena Poniatowska.
Durante su primera etapa como presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa (1992-2000) no puso el acento en la necesidad de una estructura así; por el contrario, declaraba constantemente que establecer el estatuto jurídico para el Consejo (que no resolvió en su primer periodo) podría devenir en ceñir las acciones culturales a un esquema excesivamente legaloide.
En un foro organizado por la Fundación Colosio Nacional, A.C., para el todavía candidato Peña Nieto, Tovar habló en cambio de la necesidad de “organizar todo el trabajo de las distintas instituciones que componen la acción cultural del sector público”, y “ayudaría mucho organizar” los diversos instrumentos jurídicos que son cerca de 300, aunque admitió que “la envoltura administrativa” no resuelve el problema sustantivo (Proceso, 1859).
Pero entonces no descartó la posibilidad de crear la secretaría. Dijo al respecto que “en primera instancia se debería tener claro el programa cultural y luego ver las disposiciones jurídicas y el tipo de institución que lo favorecen, obstaculizan o potencializan, ya sea una Secretaría de Cultura, o el fortalecimiento institucional del Conaculta”.
Aparentemente, el ahora funcionario reculó nuevamente al asumir por segunda vez el cargo de presidente del Consejo al descartar la creación de una Secretaría de Cultura y hablar de fortalecer al Conaculta, aunque aclaró en entrevista con Proceso (1885) que ello no significaba el establecimiento del marco jurídico.
Una serie de contradicciones para el investigador Bolfy Cottom, quien cuestiona cuál es el temor o problema para abrir el diálogo y discutir el tema. Incluso presentando como se hizo –dice–, el proyecto de creación de la secretaría pareciera una acción reactiva luego de que las Comisiones de Cultura, tanto del Senado como de la anterior Cámara de Diputados, presentaron sus iniciativas de ley.
Se sabía en algunos medios que dentro del Consejo se estaba trabajando una especie de tercera vía y ahora queda claro que era justamente la creación de la Secretaría de Cultura.
Recuerda entonces Cottom que siempre se habló de que no era conveniente y no estaba en la plataforma, por lo tanto “se está faltando a la palabra de la plataforma electoral del entonces candidato a la presidencia, Enrique Peña Nieto”, en donde lo que se plantea es precisamente el fortalecimiento del Consejo.
La pregunta que circula en el ambiente cultural es si el proyecto es consecuencia natural de las acciones que se han realizado a lo largo de estos tres años en la material. La evaluación de Cottom es que no ha habido realmente acciones de mayor trascendencia, sino la restitución de algunos programas de la primera etapa de Tovar que habían sido eliminados por las administraciones panistas.
Además, “se vendió” el discurso de que se le daría importancia a la cultura para restituir el tejido social, pero en la realidad “nunca pasó prácticamente nada” (incluso las cifras oficiales reconocen que la violencia no ha disminuido en entidades como Michoacán, donde se han realizado los programas especiales del Conaculta en ese sentido).
El proyecto de iniciativa de decreto publicado por la Gaceta Parlamentaria establece que la Secretaría de Cultura asumirá el Programa Especial de Cultura y Arte. Además se le atribuyen parte de las funciones que realizan los institutos nacionales de Antropología e Historia y de Bellas Artes, así como el ejercicio de “todas las atribuciones que la Ley General de Bienes Nacionales y la Ley Federal sobre Monumentos (y Zonas) Arqueológicos, Artísticos e Históricos establecen respecto de monumentos arqueológicos, artísticos e históricos, así como respecto de zonas de monumentos arqueológicos, artísticos e históricos”. l








