El arte y el Tercer Informe

En el contexto de las artes visuales, el Tercer Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto evidencia una gestión que, a cargo de Rafael Tovar y de Teresa como presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes,  no comprende ni el potencial, ni las necesidades, ni el devenir y funcionamiento contemporáneo de la escena artística.

Enfático en la alabanza de exposiciones tan cuestionables como las de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel en el Museo del Palacio de Bellas Artes (Proceso 2026) –mencionadas particularmente en el Mensaje de Peña Nieto del miércoles 2 y utilizadas para ilustrar el resumen ejecutivo–, el Informe se concentra en indicadores cuantitativos sin definir cualitativamente términos tan importantes como educación de calidad o acceso universal a los bienes y servicios culturales.

¿Qué significa para el gobierno de Peña Nieto el acceso a la cultura? Con base en la admiración que generaron las tumultuosas filas en el Museo Tamayo con Yayoi Kusama –septiembre 2014 a enero 2015–, y en el Palacio con los renacentistas mencionados, parece que el acceso no incide en la comprensión y disfrute del arte sino en la incomodidad de la inaccesibilidad. El Louvre en París, considerado en el ranking internacional como el museo con más asistencia por sus  9.26 millones de visitantes en 2014, exige alrededor de 40 minutos de fila y la entrada es inmediata. En el Palacio, con una asistencia de aproximadamente 300 mil personas en dos meses, las colas eran de 3 o 4 horas y la entrada no era inmediata sino que se definía por turno: ¿ineficiencia en los servicios, estrategia mercadológica, o un recurso de Rafael Tovar para evidenciar que cumple sus metas de crecimiento anual respecto al número de asistencias a eventos artísticos?

Acotar la evaluación de la administración gubernamental de la cultura a indicadores cuantitativos genera dudas que demeritan la credibilidad. ¿Cuáles son los datos exactos y confiables que permiten afirmar que, de septiembre de 2014 a agosto de 2015, el 55.1% de la población nacional –aproximadamente 59 millones– disfrutó al menos de una actividad promovida por Conaculta y sus organismos coordinados? Si es tan exitosa la demanda cultural, ¿cómo se explica que los museos del INBA, en numerosas ocasiones, tengan tan poca o inclusive nula asistencia?

En el contexto de la gestión de las artes visuales, lo más interesante del Tercer Informe fue la inclusión de la cultura entre las medidas enumeradas para enfrentar los desafíos nacionales. A diferencia del rechazo a crear una Secretaría de Cultura que manifestó Rafael Tovar cuando asumió su cargo en diciembre de 2012 (Proceso, 1885), Peña Nieto se comprometió a presentar una iniciativa para crear la Secretaría, optimizar el gasto y dar relevancia a la inversión en cultura. Tres medidas que, en el ámbito de las artes visuales, podrían estructurar, normar, transparentar, democratizar y programar la relación entre el arte, el dinero, el mercado, los museos, los funcionarios, los patronatos y la promoción internacional del arte.