Para la Iglesia católica, el tránsito por México de los centroamericanos que desean llegar a Estados Unidos es el más peligroso del mundo, pues quedan a merced del crimen organizado, que los asesina, y de unas autoridades decididas a no dejarlos pasar. De este fenómeno está consciente el Papa Francisco, quien se presume que durante su gira por Estados Unidos a finales de mes hará una defensa de los migrantes y una crítica demoledora a las políticas antimigrantes del peñanietismo.
En su próximo viaje a Estados Unidos, programado para finales de mes, el Papa Francisco hará público su rechazo a la política migratoria de Enrique Peña Nieto, la cual ha provocado un incremento en los operativos policiaco-militares, las deportaciones y la violación a los derechos humanos de los miles de migrantes que intentan cruzar a Estados Unidos.
Además, la Compañía de Jesús –a la cual pertenece el pontífice– y otras organizaciones que trabajan con migrantes, se manifestarán en Estados Unidos contra la política represiva de Peña Nieto: realizarán un congreso en Nueva York con motivo del primer aniversario de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa, en coincidencia con la visita papal a la ONU.
Estos actos se inscriben en el contexto del distanciamiento de la jerarquía católica respecto del gobierno de Peña Nieto, que tuvo su punto definitorio el año pasado, cuando el episcopado mexicano dio a conocer su documento Por México ¡actuemos!, donde señala que las reformas del mandatario sólo beneficiarán a los “acostumbrados a depredar los bienes del país”.
El sacerdote Arturo González González, coordinador en México del Servicio Jesuita a Migrantes, asegura: “Sin duda el Papa Francisco hablará en sus discursos sobre el tema de los migrantes que atraviesan el territorio mexicano para llegar a Estados Unidos, que ya se ha convertido en uno de los corredores más peligrosos del mundo. La línea del Papa ha sido pronunciarse siempre a favor de estos desprotegidos. Y lo seguirá haciendo en Estados Unidos”.
Después de visitar Cuba, Bergoglio estará en Estados Unidos del martes 22 al domingo 27. El tema de los migrantes quedó bien marcado en su agenda: el viernes 25 se reunirá con “familias de inmigrantes” en el barrio neoyorquino de Harlem; ese mismo día pronunciará un discurso en la sede de la ONU, donde se prevé que tocará el tema. Al día siguiente tendrá un encuentro en Filadelfia con familias de inmigrantes hispanos.
–¿Por qué Bergoglio es tan sensible al tema de los migrantes? –se le pregunta a González.
–Proviene de una familia de migrantes que llegó a Argentina. Desde su hogar tuvo esa sensibilidad. Luego viene su formación en la Compañía de Jesús, cuya vocación está centrada en los pobres y en los que más sufren, en el binomio entre la fe y la justicia social. Después, desde que inició su ministerio en Argentina, siempre defendió a los migrantes. Y tan pronto llegó al papado, su primer viaje fue a la isla italiana de Lampedusa, donde convivió con migrantes. Ha estado muy preocupado por la tremenda crisis de los migrantes que, en condiciones muy precarias, atraviesan el mar Mediterráneo, unos, y el territorio mexicano, otros.
–¿Cuál de las dos áreas será más peligrosa?
–Es más peligroso México que el Mediterráneo, porque aquí los migrantes son también víctimas de los más poderosos cárteles de la droga, cuyas actividades delictivas ya se han ampliado a la extorsión, el secuestro, la explotación y la desaparición de migrantes. Algunas policías mexicanas se dedican por igual a estas actividades, sin que el gobierno tenga una política de derechos humanos en la materia.
“El problema se ha recrudecido muchísimo durante el gobierno de Peña Nieto, que implementa una fuerte cacería contra los migrantes centroamericanos, ejecutada en cuatro pasos: persecución, detención, encarcelamiento y deportación. Con su Programa Frontera Sur, puesto en marcha el año pasado, los operativos policíacos se incrementaron 983%. ¡Es una cifra alarmante!”
Ayotzinapa, en la agenda
A fin de concientizar sobre este problema que implica a Estados Unidos, México y Centroamérica, la Compañía de Jesús y algunas organizaciones civiles que trabajan con migrantes tienen programados actos en Estados Unidos desde una semana antes de la visita papal.
Es el caso de Iniciativa Kino –una organización fronteriza binacional de jesuitas mexicanos y estadunidenses–, la cual prepara acciones previas a la visita papal.
Joanna Williams, su directora de Educación e Incidencia, adelanta: “En Washington, la semana anterior a la llegada del Papa, presentaremos un reporte actualizado sobre el endurecimiento de las medidas migratorias del actual gobierno mexicano, a instancias del estadunidense, que prácticamente ya extendió su política antiinmigrante hasta la frontera con Guatemala”.
En Nueva York, el Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento (TICPM) realizará una “sesión especial” el viernes 25 y el sábado 26 para hablar de las “violaciones persistentes de los derechos humanos de los migrantes”. En esta sesión también se conmemorará “el primer aniversario de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y los crímenes de Iguala”.
Por su parte, una comisión de familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa se reunirá con Francisco en Filadelfia, donde el pontífice estará los días 26 y 27, informó Emiliano Navarrete, secretario general de la asamblea de los padres de estos desaparecidos.
González explica que hay una estrecha relación entre el tema de los migrantes y el de Ayotzinapa: “La situación de los desaparecidos en México no tiene que ver sólo con los desaparecidos mexicanos, como es el caso de Ayotzinapa, sino también con los migrantes centroamericanos desaparecidos al cruzar nuestro territorio. Unos y otros son víctimas del crimen organizado y de un gobierno corrupto y represor”.
Por lo pronto, la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes acaba de dar a conocer su informe de 2014 sobre el tema, titulado Migrantes invisibles, violencia tangible, el cual les servirá de guía informativa para los actos programados en Estados Unidos, pero sobre todo le será útil a la Santa Sede y a Francisco, porque con estadísticas y gráficas los pondrá al día respecto al recrudecimiento en México de la violencia contra los migrantes.
De 74 páginas, el informe asegura: “La política migratoria en el actual gobierno de Enrique Peña Nieto se mantiene indiferente, a pesar de las lamentables, constantes y repetitivas agresiones y violaciones a los derechos humanos; el accionar del aparato estatal fue y sigue siendo contrario a su protección. De manera preocupante se constata que las acciones están encaminadas a la detención de los migrantes indocumentados y no contra los grupos delictivos que los acechan, pues éstos actúan abiertamente y en total impunidad”.
Señala que Peña Nieto –a fin de “asegurar y deportar a la mayor cantidad posible de migrantes”– puso al frente del Instituto Nacional de Migración (INM) a Ardelio Vargas Fosado, “un actor con un perfil eminentemente policiaco, quien había fungido como subdirector de seguridad del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y también había sido jefe del Estado Mayor en la Policía Federal Preventiva, reflejando la línea de lo que sería la política migratoria en el desarrollo del sexenio”.
Para contener el éxodo masivo y blindar la frontera, el presidente Barack Obama solicitó al Congreso estadunidense 2 mil millones de dólares. Y logró que Peña Nieto, en julio de 2014, aplicara en México el controvertido Programa Integral Frontera Sur, con el cual –según el informe– la represiva política antiinmigrante de Estados Unidos se extendió hasta la frontera con Guatemala, como si fuera suya.
Sólo en 2014 –prosigue el informe– “los Estados Unidos contribuyeron con 112 millones de dólares en tecnología para fortalecer y asegurar la frontera entre México y Guatemala, la cual es conocida por el Departamento de Seguridad estadunidense como la nueva frontera sur de la Unión Americana”.
Este hecho ha provocado una “crisis humanitaria” nunca antes vista. Por ejemplo, ocasionó que en 2014 se deportara a “107 mil 199 centroamericanos –guatemaltecos, hondureños y salvadoreños–, lo que representa un incremento de 47% en las deportaciones registradas y realizadas por México respecto al año anterior”.
En 2014 –agrega–, fueron detenidos mil 748 menores de edad no acompañados, cifra que, comparada con los 140 menores detenidos en 2013, representa un incremento de 1,148%.
Al cruzar por México estos migrantes son violentados la mayoría de las veces –54.27%– por las bandas del crimen organizado, aunque también por las corporaciones gubernamentales –20.16%–. Sobre los delitos cometidos por estas últimas figuran “el robo, seguido por la extorsión, la privación ilegal de la libertad y lesiones”.
Y menciona a las policías Federal, estatales y municipales como las principales agresoras. El delito de “extorsión” contra los migrantes lo cometen sobre todo la Marina, el Ejército y los agentes del INM.
Migrantes invisibles, violencia tangible, concluye que el “asedio” contra los migrantes se ha ampliado más allá de las vías del ferrocarril, como antes ocurría. Ahora “los operativos se expandieron incluso a ciudades y pueblos donde ordinariamente se concentran los migrantes para esperar movilizarse, además de llevarse a cabo en las inmediaciones de los albergues, comedores y centros de atención humanitaria”.
Esto hace que “rutas” cada vez más inhóspitas y peligrosas sean ahora transitadas por los migrantes, quienes ya de por sí vienen huyendo de la pobreza y la violencia en sus países de origen.
Entrevistado en sus oficinas de la Compañía de Jesús, en la colonia Roma de la Ciudad de México, González señala: “Este informe estamos por enviarlo al Vaticano, para que allá se analice antes de la visita del Papa a Estados Unidos”.
Agresiones a defensores
Desde el inicio del actual sexenio, la Iglesia en México ha denunciado estos atropellos gubernamentales a través de sus organizaciones y albergues que atienden a migrantes. Por cierto, algunos de ellos elaboraron el informe, como el Servicio Jesuita a Migrantes, el Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi, el Albergue Hermanos en el Camino, El Hogar-Refugio la 72, el Centro de Orientación del Migrante de Oaxaca, el Albergue Decanal Guadalupano y la Casa del Caminante Jtatic Samuel Ruiz, entre otros.
El mismo Francisco, en una reunión plenaria con los obispos mexicanos en El Vaticano, el 19 de mayo de 2014, les pidió seguir defendiendo a los migrantes que cruzan por México, muchos de ellos, dijo, “muertos por sicarios alquilados” (Proceso 1960).
Pero esta defensa les ha ocasionado agresiones del gobierno tanto a sacerdotes como a obispos.
Así ocurrió el 25 de agosto de 2014, cuando el obispo de Tabasco, Gerardo Rojas López, fue agredido por agentes de Aduanas y de Migración, quienes irrumpieron en una misa por los 72 migrantes asesinados en San Fernando y lo obligaron a suspenderla. La celebración se realizaba en el paraje fronterizo con Guatemala conocido como El Ceibo, en el municipio tabasqueño de Tenosique.
Ante la agresión, El Vaticano inmediatamente envió una carta de apoyo al obispo, criticando los “abusos de autoridad” del gobierno de Peña Nieto (Proceso 1981).








