Cinco novelas y un ensayo son las obras de la primera emisión de la Biblioteca Vicente Leñero en Seix Barral: Los albañiles, Estudio Q, El garabato, Redil de ovejas, Los periodistas, Los pasos de Jorge.
En los años cincuenta hubo una serie de acciones que conmovieron a la Iglesia católica. En esos tiempos Sergio Méndez Arceo fue nombrado obispo de Cuernavaca, y el sacerdote Gregorio Lemercier fundó el monasterio de Santa María de la Resurrección en Ahuacatitlán, Morelos. Ahí se inició la terapia psicoanalítica, entre los monjes, para que éstos reconocieran si tenían el deseo de llevar una vida religiosa.
Ante esto la curia romana, después de realizar varias evaluaciones discordantes, ordenó la cancelación de la práctica psicoanalista, lo que provocó que Lemercier y varios monjes renunciaran y se cerrara el monasterio. También ejerció una severa vigilancia sobre el movimiento de transformación de la Iglesia que impulsaba el obispo Méndez Arceo.
Vicente Leñero estuvo cerca de estos sucesos y los recreó en las obras dramáticas: Pueblo rechazado (1969) y El juicio (1972). Así como los hechos que causaron la corriente crítica y renovadora en la novela Redil de ovejas. En esta narración Leñero, a través de varios personajes, muestra algunas características de la Iglesia católica y sus fieles. Así aparecen esos sacerdotes abusivos, intolerantes y fastidiados de sus labores. También esos beatos conservadores que no aceptan cambios ni lecturas diferentes de la doctrina. Entrambos conforman una institución apática y cerrada.
Ante esta situación, inspirados por las enseñanzas de Cristo, aparecen varios católicos que impulsan modificaciones, para que los sacerdotes dejen de ser esas figuras burocráticas, sean pastores gustosos, acompañen a los más en el dolor e impartan una catequesis abierta a las necesidades de la sociedad y a la aceptación de la diversidad. Las reformas que esta posición sugiere impulsarían una Iglesia tolerante e incluyente.
Sin embargo, para Leñero el cambio, a pesar de la nueva ideología social y de las intenciones, no se ha podido realizar porque: “…la Iglesia no se ha concluido todavía, ni es perfecta, ni está libre de culpa. Es una Iglesia pecadora que se equivoca a cada rato; que llega tarde, muy tarde casi siempre a los problemas sociales. Una Iglesia… desorientada por esa falta de autocrítica y de opinión pública, consecuencia de su soberbia y su engreimiento”.
En Redil de ovejas Leñero muestra una Iglesia dogmática e intolerante, con la intención de conmover al lector para incitarlo a la reflexión que lleve a recuperar, a partir de los Evangelios, la opción de un catolicismo que se comprometa por terminar con la pobreza, la injusticia y rechace la intransigencia de la institución y sus ministros.








