El Palcco, un proyecto lleno de corrupción

Colonos de Residencial Poniente, municipio de Zapopan, denuncian la connivencia del ayuntamiento encabezado por Héctor Robles Peiro con la asociación privada de Radiodifusoras y Televisoras de Occidente en la construcción del Palacio de la Cultura y la Comunicación. La controvertida obra está plagada de irregularidades: sufragada con recursos estatales y federales, debió concluirse en febrero de 2007, pero no fue así; lo peor, dicen los inconformes, es que se está erigiendo en suelo arenoso, al lado de una barranca.

El Palacio de la Cultura y la Comunicación (Palcco), perteneciente a la asociación privada de Radiodifusoras y Televisoras de Occidente (Rato), resultó una calamidad. El inmueble de esa cadena integrada por Televisa, TV Azteca, Promomedios de Occidente, Radiorama DK y Nueva Era Radio de Occidente, que se erige aún con recursos públicos estatales y federales, se encuentra asentado sobre el lecho de una barranca.

Esa zona estaba destinada originalmente a los servicios comunitarios de la colonia Residencial Poniente, municipio de Zapopan, según consta en el acta 18167 de la Notaría Pública número 18 de Guadalajara, fechada el 6 de febrero de 1978, como pudo comprobar este semanario.

En el documento consultado por el reportero se indica que el terreno perteneció al extinto Multibanco Comermex, que lo transmitió a la Dirección de Pensiones del Estado, organismo que finalmente lo cedió al municipio de Zapopan para cubrir el 15% de áreas de donación de Residencial Poniente, acorde a lo establecido por la Ley Estatal de Fraccionamientos.

El convenio fue firmado el 15 de diciembre de 1977 por el entonces titular de la Dirección de Pensiones, José Luis Peñaloza; el alcalde zapopano Abel Salgado Velasco, y el secretario general del ayuntamiento, Francisco Márquez Hernández, quienes recibieron una superficie de 129 mil 80 metros cuadrados y 1 millón 150 mil pesos.

Asimismo, Pensiones del Estado entregó al municipio otro predio de 60 mil 840 metros cuadrados para el trazo de calles y avenidas. Sin embargo, por razones que aún no explican las autoridades, el área boscosa de ese terreno terminó en manos de los promotores del Palcco.

En enero pasado, el diario Milenio Jalisco publicó que el particular Héctor Marcos Medina Orendáin presentó un amparo e intentó recuperar esa superficie. Y aunque Medina dijo ser el auténtico propietario del lugar donde se encuentra el inmueble del Palcco, el cual había comprado en 5 millones de pesos a una persona llamada J. Guadalupe Sánchez López, no logró su cometido.

Los vecinos de Residencial Poniente señalan que las autoridades de Zapopan nunca protegieron el espacio, pues siempre tuvieron en mente darle un uso inmobiliario. Al principio, recuerdan, las autoridades pretendían construir ahí el Centro Metropolitano del Adulto Mayor.

En la sesión ordinaria del 14 de enero de 2005 el pleno del cabildo zapopano autorizó la desincorporación de 15 mil metros cuadrados para entregarlos al DIF municipal. Pero como la institución consideró que el predio estaba alejado, solicitó que le entregaran un predio de 11 mil metros cuadrados en la colonia Santa Isabel.

Libre ese espacio, el presidente de Rato, el radiodifusor José Pérez Ramírez, vio la oportunidad de quedarse con él. El 13 de julio de 2005 envió un escrito en el que pedía al ayuntamiento le diera el predio en comodato.

Siete meses después, el 13 de febrero de 2006, se oficializó el otorgamiento mediante el contrato CO-226/05-B del Jurídico Consultivo, que fue avalado por el alcalde en funciones, Ismael Orozco Loreto; su secretario general, Jesús Reynoso Loza, y el síndico Carlos Enrigue Zuloaga.

En ese documento se estipula que el comodato entró en vigor el 30 de agosto de 2005 y daba un plazo perentorio de 18 meses a Pérez Ramírez para que terminara la edificación del Palcco; es decir, en febrero de 2007. En caso de incumplimiento, el convenio sería rescindido.

Y aunque las obras aún no concluyen, el presidente de Rato no sólo no devuelve el terreno, sino que hasta hace unos meses seguía obteniendo fondos públicos. El año pasado, por ejemplo, recibió 30 millones de pesos de la Secretaría de Cultura en dos cheques (Proceso Jalisco 541).

A finales de 2014, Rato ya había conseguido más de 235 millones de pesos para la construcción del Palcco, que constará de tres auditorios, sala de música, ágora, museo de la historia de las telecomunicaciones, galería de la fama, paseo del arte, escuela de música y danza, restaurantes, bares, una librería, una sala de audiovisuales, locales comerciales, un centro de investigación con videoteca y una biblioteca digital, así como un hotel con 200 habitaciones.

En febrero pasado, Pérez Ramírez declaró a los medios de comunicación locales, tras un recorrido por el inmueble, que el proyecto completo está valuado en 500 millones de pesos y abriría sus puertas en lo que resta del año. No obstante, dicen los colonos de Residencial Poniente, el edificio continúa en obra negra.

Desastre ecológico

Con la construcción del Palcco, el ayuntamiento de Zapopan acabó con la posibilidad de que la colonia Residencial Poniente tuviera su propia área verde. Algunos vecinos intentan formar una asociación civil para recuperar ese predio. Se quejan porque, dicen, el proyecto original de construir un parque lineal comunitario nunca se concretó. Antes, insisten, había cientos de árboles en esa zona que daban refugio a algunas especies de ardillas, aves, conejos y serpientes.

Un vecino que pide omitir su nombre recuerda que a finales de 2008, cuando la maquinaria de Rato comenzó las obras, los animales migraron; algunos deambulaban por las calles aledañas, mientras otros buscaron refugio en las viviendas.

Él y otros colonos acudieron a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a presentar una denuncia por daños al entorno ecológico. La dependencia respondió que no era ámbito de su competencia.

Los habitantes de Residencial Poniente culpan al ayuntamiento de Zapopan porque, sostienen, nunca debió permitir la urbanización en ese predio forma parte de una cuenca que proviene de la población de Nextipac, donde Protección Civil y Bomberos detectó en 1994 enormes grietas a ras de suelo que obligaron a evacuar a cientos de familias.

Citan incluso el artículo 27 de la Constitución Mexicana, que prohíbe las construcciones sobre los cauces de ríos, barrancas, lechos o arroyos. La autoridad zapopana pasó por alto este mandato, insisten los inconformes, quienes desde 2008 advirtieron sobre los riesgos que implicaba una construcción en esa zona de suelo arenoso.

El pasado 23 de julio, la habitación de una finca de la avenida Circuito Federalistas Jaliscienses de 1823 se desplomó hacia el fondo de la barranca. Pero no es el único caso. Hay al menos un centenar de viviendas de esa misma arteria en peligro de colapsarse por la erosión gradual del paredón en el que están asentadas.

Los vecinos responsabilizan a los promotores del Palcco y a las autoridades de Zapopan de ese hundimiento. Según ellos, eso ocurrió porque el terreno dejó de ser área verde.

Explican que el pequeño bosque formaba una cortina natural que contenía y dispersaba el caudal de agua durante el temporal de lluvias, pero al ser eliminado quedó una superficie plana en declive, lo que propició la formación de un cauce que choca con la cimentación de las casas.

“Rato metió maquinaria y empezó la tala de árboles. Los trabajadores hicieron un talud totalmente vertical y muchas de las casas quedaron sin protección. Y aunque la zona es arenosa –y por tanto no apta para la construcción de viviendas, según el Plan Municipal de Desarrollo– ellos se pusieron a hacer ese edificio”, dice uno de los colonos.

Relata que fue tanta el agua pluvial, que la semana previa al desplome de la finca aledaña estalló el colector de Avenida Central, el único conducto que da salida a los escurrimientos del fraccionamiento residencial La Toscana, donde las casas tienen un valor superior a 6 millones de pesos.

Los trabajos de nivelación del terreno, agrega, fueron un dolor de cabeza para los habitantes porque la constructora que contrató Rato utilizó explosivos que cimbraban las viviendas.

Además, debe considerarse que en las inmediaciones hay cinco rutas de transporte público. El constante flujo vehícular provoca vibraciones en las viviendas, lo que incrementa las posibilidades de un colapso, sostiene el entrevistado.

Y aunque la comunidad de Residencial Poniente ha pedido a la Secretaría de Movilidad de Jalisco que modifique los itinerarios, la dependencia no responde. Por el momento, dicen los vecinos inconformes, Protección Civil de Zapopan les ha pedido que no se acerquen a la parte trasera de sus viviendas, pues el suelo está reblandecido. Peor, les envió una notificación en la que advierte que en caso de colapso tendrán que evacuar.

La finca derruida era rentada por la señora María Velasco. Ahora, ella y su familia están buscando otra vivienda. La mujer contó a sus vecinos que la noche del 23 de junio un pariente suyo se iba a hospedar en la recámara trasera cuando escucharon un “rugido” y vieron cómo la habitación se cayó a la barranca.

Las anomalías

Los vecinos se dicen sorprendidos porque, aseguran, aun cuando el ayuntamiento de Zapopan anunció oficialmente la entrega del terreno en comodato el 13 de febrero de 2006, fue hasta 2010 cuando otorgó a Rato las licencias de construcción. Durante dos años, las autoridades desconocieron a los promotores de la obra, según consta en oficios que le enviaron.

Una de las residentes señala que cuando inició la construcción del Palcco recurrieron a distintas dependencias para frenar la obra, incluida la Profepa, pero todas se desistieron. La dependencia alegó que el problema no era de su competencia.

Durante la gestión del panista Juan Sánchez Aldana (2007-2009), en una reunión el síndico Ricardo Anguiano admitió abiertamente que cada regidor cobró 8 millones de pesos para modificar el uso de suelo del área boscosa para permitir la construcción de viviendas.

“Nos fuimos a la Comisión Estatal de Derechos Humanos y ahí nos aconsejaron hacer una queja individual y admitieron la petición. Poco después emitieron una recomendación al ayuntamiento, pero cuando iban a discutir el asunto en Zapopan con las autoridades, comenzaron las inconsistencias, pues unas dependencias daban información y otras no”, relata uno de los vecinos.

En las últimas semanas los vecinos se reunieron con José Pérez Ramírez, presidente del Consejo de Administración del Palcco y propietario de Promomedios de Occidente, quien se comprometió a reparar los daños si ellos dejaban de “hacer ruido” en los medios de comunicación. Sin embargo, el empresario no cumplió su palabra.

La única que los ayudó fue la regidora priista Laura Haro, pues reside en la colonia, dicen. Gracias a ella lograron que la Comisión Nacional del Agua emitiera un dictamen en el que recomienda a los promotores del Palcco la construcción de una represa que permita desfogar el agua para evitar que el terreno siga erosionándose.

Según el documento consultado por el reportero, la represa debe proteger ambas márgenes, “ya sea con concreto, mampostería o con gaviones, y así evitar una posible erosión al terreno natural y al propio paredón”.

El sábado 22, un mes después del derrumbe de la vivienda de la avenida Circuito Federalistas Jaliscienses de 1823, hubo una tormenta en la zona metropolitana de Guadalajara. De acuerdo con los residentes de esa calle, el paredón que sostenía la vivienda volvió a desgajarse, por lo que el lunes 24 organizaron una protesta frente al inmueble afectado.

La lluvia de esos días afectó varias casas, dice la señora Mary Suárez, lo que causó temor entre los vecinos, quienes temen más desplomes. Les preocupa también, dice, que otros desarrolladores urbanos intenten construir un fraccionamiento de alta plusvalía o un centro comercial en la parte trasera del edificio de Rato.