Nota de los editores

Los nombres de “Ana” y de su hijo “Javier” no son los verdaderos. Las características del joven desaparecido coinciden con las evidencias que esta investigación encontró respecto de uno de los cadáveres localizados en las fosas de San Fernando, Tamaulipas. Sin embargo, su madre y el resto de su familia desconocen dicha información. Publicar sus nombres reales sería exponerlos a una revictimización mediática.

La reportera Marcela Turati visitó una comunidad en el municipio de Tiquicheo de Nicolás Romero, Michoacán, con el propósito de informar a la madre –a quien previamente entrevistó– sobre sus hallazgos respecto del cadáver 10 de la fosa 4 de San Fernando, aunque sin asegurarle que se trata de su hijo desaparecido, pues para ello se requieren pruebas de ADN.

La reportera acudió a dicha localidad, asimismo, con el fin de solicitar a la madre autorización para dar a conocer su nombre verdadero y el de su hijo, así como para ofrecerle acompañamiento psicológico por parte de un especialista. Sin embargo, Turati no encontró a la señora ni a otros miembros de su familia, según informó a los editores en un correo electrónico fechado el pasado 8 de julio.

Independientemente del seguimiento social o periodístico sobre el caso, corresponde a la Procuraduría General de la República aclararlo, informar a la familia de la víctima y rendir cuentas sobre su actuación (Carlos Bravo Regidor y Homero Campa).