En relación con El Chapo Guzmán, al que Proceso ha dedicado últimamente dos portadas (ediciones 2020 y 2021), permítame hacer la siguiente contribución para la sección Palabra de Lector como persona con amplia experiencia profesional en la construcción.
Ante la información sobre el túnel por el que supuestamente escapó, intento ponerme en el lugar del constructor, y a continuación presento los procedimientos que debieron seguir, aunque a mi juicio se trata de una patraña más de nuestro corrupto y calenturiento gobierno.
Problema de alineamiento: Para llevar una dirección bajo la tierra hay que bajar el alineamiento apuntando con la dirección que se pretende llevar. A 10 metros de profundidad no hay GPS ni brújula que valgan. Mediante una excavación vertical se baja el alineamiento con dos plomos hasta el piso de lo que será el túnel, y por medio de teodolito (o estación total) se establece una puntería con la dirección correspondiente.
El problema radica en que, por el tamaño del pozo, tenemos un alineamiento muy pobre en relación a la distancia que queremos cubrir; la bajada para llegar al tramo horizontal tendría que ser escalonada, y no presenta un desarrollo vertical que permita bajar los plomos que nos den alineamiento. (Ver croquis)
El objetivo consistía en un área de 50 x 50 centímetros bajo la regadera, con la agravante de posicionarse a 10 metros de profundidad y luego hacer una excavación vertical hacia arriba para luego demoler la losa de piso y permitir al reo ingresar al túnel de escape, forzosamente mediante escalones dispuestos en la pared.
Problemas de construcción
–¿Qué tipo de terreno encontramos en la trayectoria? A 10 metros de profundidad, y por el comportamiento geológico a lo largo de millones de años de las capas profundas, es casi un hecho que se trata de roca. Esto determina la necesidad de usar martillos mecánicos para horadar el frente. Aunque sean boleos, se tienen que manejar como manto de roca cerrado ya que no hay espacio para depositar las bolas de roca hacia atrás. Se requiere apuntalamiento, y no se aprecia que existan rastros de almacenamiento de madera en los alrededores de la finca de entrada.
–El nivel freático provoca escurrimientos al interior del túnel, que pueden llegar a ser tan copiosos como para inundarlo; al menos para formar una superficie fangosa y penosamente transitable. Esto obliga a tener bombeo y tuberías de descarga del agua extraída. ¿Dónde se depositó el agua? ¿Se visualizan zonas de encharcamiento en los alrededores de la finca? En todo caso, la línea de descarga se alarga tanto como para que la demanda de energía del equipo de bombeo durante 24 horas sea de consideración.
–El ambiente en ese reducido espacio es claustrofóbico, caliente y húmedo, lo que torna muy difícil mantener un periodo de trabajo normal. Ello implica que la rotación de personal deba ser muy alta y hace aún más complicado mantener el secreto de la obra.
–Se requiere una planta eléctrica en el portal de entrada para energizar los equipos y la iluminación dentro del túnel; la pérdida de voltaje en un trayecto tan largo obliga a un manejo con alto voltaje para mandar la energía hasta el frente de la excavación. Son también indispensables transformadores para bajar el voltaje de trabajo de los equipos (de iluminación, ventilación, bombeo, excavación, malacate y, posiblemente, para rezaga). Como el motor del generador tendría que trabajar ininterrumpidamente las 24 horas, resulta incomprensible que los lugareños no hayan advertido el ruido. Además, en el exterior debe haber movimiento continuo de personas trabajando en labores de acarreos de material, suministros de insumos y combustibles, así como algunos focos prendidos durante la noche.
–Con las limitaciones de tiempo, es difícil que la excavación se haga a pico y pala (sólo una persona cabe en el frente de trabajo). Ahora bien, un equipo de excavación hace mucho ruido, y más si son rotomartillos.
–La rezaga del material implica tener una continua línea de extracción con la suficiente coordinación para no interferirse en los trayectos de túnel, lo que es un grave impedimento y exige tener una zona de portal donde depositar el material extraído.
–Las herramientas empleadas debieron ser eléctricas (cuatro piezas montadas en un jumbo), más compactas que las de gasolina (lo confinado del frente de trabajo no permite sofocar la atmósfera con humos de combustión), y las neumáticas requieren compresor con otro tipo de logística.
–Al llegar bajo el objetivo, se encuentra uno a 10 metros de profundidad: hay que excavar hacia arriba un pozo de 70 x 70 centímetros, sin la plena convicción de estar exactamente en el objetivo. No obstante, se llega ¡exactamente! bajo la losa de piso del baño, y con un cincel se demuele (media hora de ruido que nadie escucha). Forzosamente debe haber un vestíbulo en la parte inferior de la “lumbrera” para depositar el material que cae de la excavación que corre hacia arriba.
–El Chapo sabe que alguien está ahí; se cambia los zapatos, se ubica en un lugar que no captan las cámaras, y ¡levanta una losa de concreto entera que se demolió desde abajo!
Preguntas en el aire: ¿Cómo una persona excavó un hueco vertical de 10 metros de largo y 70 x 70 centímetros hacia arriba, cuando la tierra le está cayendo en la cara? (No hay espacio para derrumbar el techo por secciones.) ¿Por qué no se oyeron los golpes de demolición de la losa del piso del baño?
En fin, como profesional de la construcción, espero con ansia algún relato de cómo fue construido en secreto este portento de ingeniería. A mi juicio, El Chapo no se fugó por el mencionado túnel, sino que salió por la puerta del penal. (Carta resumida.)
Atentamente
Rodolfo Parra Sánchez








