El “Rally” del cine universitario en Guanajuato

GUANAJUATO, Gto.-  Con el libro 10 años de Rally en Guanajuato, la autora Clara Sánchez ofrece su recorrido de cómo alrededor de 600 estudiantes, entre un sinnúmero de universidades de México y de un país  invitado cada año, han comprobado que se puede rodar cine en 48 horas con actores profesionales.

El resultado: 85 cortos en total, incluidos los que filmaron este 2015.

El Rally Universitario del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF, sus siglas en inglés), según se lee en el volumen, “es una oportunidad para que los chicos inicien una carrera en el cine, y muchos de los que han participado han ganado premios nacionales e internacionales, y formado sus empresas productoras”.

El primero se llamó Rally Malayerba 24 horas de Cortometraje, el cual surgió en 2003, y luego, en 2009 se convirtió en el Rally Universitario.

–¿Qué opina de que el GIFF ofrezca una ventana para que los jóvenes realicen cine en dos días con actores profesionales? –se pregunta a Clara Sánchez.

–Me parece que el Rally Malayerba, organizado por los cineastas Carlos Carrera, Ignacio Ortiz y Javier Patrón Fox fue un parte aguas muy importante en la forma de filmar cine.

“Se hizo cine en muy  poco tiempo, en 24 horas, y de buena calidad. Los cineastas, con o sin experiencia tenían la oportunidad de contar con actores profesionales. El Rally Universitario retoma ese mismo espíritu, que  los estudiantes laboraran con los actores, pero en 48 horas. Es una experiencia invaluable por todo el contexto: en cada set de filmación del Rally los únicos profesionales son los actores, eso implica un reto para los estudiantes y una prueba de tolerancia y generosidad para los histriones.”

A la mayoría de los chicos les significa la primera vez que dirigen actores con trayectoria. La palabra inglesa rally proviene del argot automovilístico.

“Una chica del Rally”

Además coautora de los volúmenes María, nuestra Victoria, editado por el Festival Internacional de Cine de Guadalajara; Partículas de luz, del GIFF para conmemorar sus 15 años, y Reporteros de a pie, editado por la Asociación Nacional de Periodistas de Espectáculos y Cultura, ella rememora:   

“Ramón Medina, quien ha participado en varios de estos rallies como actor y jurado, nos compartió en una entrevista para este ejemplar que el Rally es una forma de regresar a esa primera experiencia que él tuvo al pisar un set y que esa magia lo ha alimentado siempre.”

Argumenta Sánchez, quien imparte el taller de cine-debate La vida es una película en la Universidad La Salle (ULSA), que “el Rally es una experiencia de crecimiento para ambos, los actores aprecian todo lo que han aprendido y le regalan a los jóvenes, además de su talento y su paciencia, consejos muy valiosos y al mismo tiempo fungen como su principal apoyo”.

–¿Cuántos y qué actores han participado?

–Han intervenido más de cien actores, como Juan Manuel Bernal, Julio Bracho, Laura de Ita, Armando Durán, Erick Elías, Isaura Espinoza, Noé Hernández, Tenoch Huerta, Diana Lein, Claudette Mallé, Raúl Méndez, Tara Parra,  Miguel Rodarte,  Gustavo Sánchez Parra, Silverio Palacios, Ilse Salas, Roberto Sosa, Ana Claudia Talancón,  Rocío Verdejo y Sebastián Zurita.

10 años de Rally en Guanajuato es, al mismo, tiempo un anecdotario.

“Le da voz a sus distintos protagonista: directivos, realizadores de los países invitados, actores, jurado, staff, voluntarios, talleristas y periodistas.”

–¿Cómo se escoge a los jóvenes que intervienen en este concurso?

–Se abre una convocatoria para el concurso de guión; de ahí se preseleccionan 25 guiones, los equipos deben mandar en video una videorrespuestas en la que comentan por qué quieren participar, de qué se trata su historia, en fin. A partir de esas videorrespuestas se eligen ocho cortos ganadores.

–¿Qué temas sobresalen en las historias ficticias del Rally?

–Ha habido de todo: desamor, muerte, traición, chistes, historias futuristas y crítica social. Son jóvenes, el amor está muy presente en sus vidas. Recuerdo mucho el corto Diagnóstico, que ganó el Premio del Público en 2013, el cual narraba la historia de un joven que estaba muy enfermo porque le habían roto el corazón.,, También han habido historias entrañables como Matilda que narra el amor en la tercera edad y que ha ganado decenas de premios en distintos festivales internacionales.

Acerca de los tópicos que abordan los universitarios, opinó:

“Creo que han ido respondiendo al momento que les toca vivir. En el 2011 la Universidad Autónoma de Chihuahua filmó un corto que se llamó Painic. La protagonista fue Diana Lein, quien interpretaba a una muerte que estaba cansada de tener tanto ‘trabajo’, y acudía al psicoanalista en busca de ayuda. Diana Lein compartió la anécdota y me decía que al final de la grabación, el equipo se puso a llorar pensando en las muchas muertes que los rodeaban…

“Hace dos años, Jorge Sosa grabó Cuidado con el tren y ahí exponía el tema de la migración en La Bestia; la indiferencia del resto de la sociedad e incluso subrayaba cómo ha prevalecido el protagonismo en las redes sociales que la intención de ayudar. Jorge hizo ese año una campaña que se llamó ‘Dona una mochila’ mediante la cual juntó mochilas, ropa y víveres que llevó personalmente a La Casa del Migrante en Irapuato.

–A los diez años, ¿cómo evaluaría el Rally Universitario?

–Se ha convertido en un espacio de formación muy valioso para el cine mexicano, sobre todo porque permite descentralizar el cine y darle la oportunidad de prepararse a jóvenes que deseen ser cineastas aunque no vengan de escuelas de cine o comunicación. Fue el caso de Manuel Rodarte, estudiante de la Escuela de Administración, metió su guión, fue seleccionado, grabó su corto Goes and Runs  y ganó el Premio del Público el año pasado.

Así obtuvo una beca para un taller de guionismo cinematográfico en la Vancouver Film School del Canadá. En su visión, se ha logrado “bajar el cine del Olimpo, ponerlo al alcance de los jóvenes, permitirles ver que existen opciones reales de filmar, ver que el cine es una industria compleja en la que el talento no es suficiente, pero sí es un valor esencial”.

El poder grabar en digital hace una diferencia enorme.

“En los Rallys de Malayerba, parte del premio era el tránsfer de tape to film, hoy ya no necesitan eso. Los formatos de los tránsfers son cada vez más rápidos y la formación que les dan durante los talleres previos al festival les permiten acercarse a las nuevas tecnología, con lo que pueden perfeccionar el audio, corregir el color y acercarse a una gran gamas de aprendizaje de  efectos especiales.

Varias experiencias le deja este libro a Clara Sánchez:

“Mucho agradecimiento y aprendizaje. Escribir cada línea fue un viaje no sólo en la historia del Rally, sino dentro de mi propia historia como cinéfila, periodista y mamá. Siempre le he tenido un cariño muy grande, confieso que me hubiese gustado mucho haber podido ser Una chica del Rally, pero llegué un poco tarde… Sin embargo, lo disfruto a través de la mirada de éstos jóvenes.”

A partir del segundo Rally Malayerba y hasta la fecha, cada año realiza la cobertura fotográfica para la agencia Imagen Latente, que dirige su esposo Paulo Vidales:

“Cuando inició el Rally Universitario mi hijo tenía tres años y desde esa edad hasta hoy, todos los años me acompaña a la cobertura. Es mi asistente y compañero de viaje. Por eso le dediqué éste libro. El Rally me ha dejado decenas de anécdotas intensamente significativas en mi vida. Hacer este libro fue reconstruir su historia. Y la mía.”