Apoya el Círculo Teatral “Esperando a Godot”

El Círculo Teatral enfrentó “la ausencia de políticas públicas” en el país al montar Esperando a Godot, síntesis del teatro vanguardista, experimental, el del absurdo del irlandés y Premio Nobel de Literatura Samuel Becket, en traspolación a nuestra decadente realidad mexicana.

Con un elenco de alto voltaje, conformado por David Ostrosky (Estragon), Josafat Luna (Vladimir), Sergio Acosta (Pozzo), Evaristo Valverde (Lucky) y Andrea Acosta (Niño), el director José Luis Cruz encontró en los también actores Alberto Estrella y Víctor Carpinteiro –dueños del espacio escénico– el apoyo que le negaron la UNAM y el INBA para producir esta obra que se presenta cada miércoles.

Cruz, asimismo intérprete, dramaturgo y pieza clave del Festival Internacional Ollin Khan, la califica como una puesta llena de carga emocional que, creada a más de medio siglo (se escribió en 1953) y del otro lado del mundo, sigue teniendo vigencia, y ahora más en México:

“Esperando a Godot es la síntesis del teatro vanguardista, experimental, de Becket­, que nos muestra la desolación con una fuerte carga existencial, donde el hombre no tiene salidas, lo ha devastado todo y ha sido el destructor de la vida misma.

“Se trata aquí de dos indigentes esperando inútilmente en un espacio-tiempo la llegada de Godot, y en esa espera se inventan una especie de juegos, muchos dicen que Godot es Dios (God-Godot), pero para mí Godot es el tiempo, pues creo que para un ‘nihilista’, como Becket, la idea de Dios no cabe en la esperanza humana, porque simplemente no la hay.”

–¿Por qué ir a ver una obra hasta cierto punto trágica cuando vivimos en una realidad tan complicada, de violencia, por ejemplo?

–De alguna manera hacemos que el público se confronte con esa realidad devastadora, aunque es una metáfora: la destrucción y vivencia de estos personajes que no tienen futuro, pero no porque no quieran, sino porque no les dieron la posibilidad.

“También está ahí una recuperación del sentido cáustico del humor mexicano. Es una obra también muy graciosa, una farsa trágica que recupera el humor del absurdo.”

–¿Fue difícil montar esta obra?

–No, fue difícil encontrar el espacio. Como en cualquier proyecto artístico, hay una búsqueda de espacios y fondos, y nos dimos a la tarea de buscarlos para montarla. Pensamos en primer término en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), pero lo patético es que, siendo egresados del Centro Universitario de Teatro, la universidad no les dé cabida a sus propios hijos; lo mismo con Bellas Artes, donde hay un sistema de selección por medio de un consejo que está viciado; el Centro Cultural del Bosque, ocupado con sus propios programas.

“Yo creo que el problema de todo esto es que no hay políticas públicas que atiendan adecuadamente a los creadores, hay un pequeño círculo que decide e incluye a sus cercanos, no hay rotación.

“Afortunadamente encontramos a Alberto Estrella y a Víctor Carpinteiro, que vieron el proyecto, les gustó y apostaron por él, porque también son productores.”

Esperando a Godot tiene vestuario y atrezzo de Aine Martelli, iluminación de Carlos Mendoza, fotografía de Joel Martínez y asistencia de dirección de Andrea Acosta. Estará hasta septiembre en el foro-escuela de Veracruz 107, en la colonia Condesa, de la Ciudad de México.