La visita del presidente Enrique Peña Nieto y su comitiva a París, donde será invitado de honor de su homólogo François Hollande para los festejos del 14 de julio, irritó sobremanera a organizaciones no gubernamentales. Les resulta incomprensible, dicen, que Hollande intente reactivar las maltrechas relaciones bilaterales y venderle a México 50 helicópteros militares en momentos en que atraviesa por una severa crisis por la violación de derechos humanos, como en los casos de Tlatlaya y Ayotzinapa. Pero a las autoridades galas les importa más amarrar un contrato que podría alcanzar los 2 mil millones de dólares… Los negocios son los negocios.
PARÍS/MÉXICO.- Cuando los presidentes Enrique Peña Nieto y François Hollande pretendían controlar los daños que sus antecesores provocaron en las relaciones México-Francia por el caso Florence Cassez, las violaciones graves a los derechos humanos por parte de militares y policías mexicanos colocaron de nueva cuenta en la polémica a las relaciones entre ambos países.
Y aun cuando el conflicto bilateral dejó de ser político y diplomático, el nuevo flanco de crítica se centra en la decisión de ambos países de incrementar sus relaciones militares en momentos en que México atraviesa por una crisis de derechos humanos.
La masacre de Tlatlaya, en el Estado de México, y la detención y desaparición de los normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, eclipsaron la invitación de Hollande a Peña Nieto y a una delegación militar para participar en las celebraciones del Día Nacional de Francia el martes 14, la festividad más importante de ese país que conmemora el inicio de la Revolución Francesa con la Toma de la Bastilla en 1789.
La invitación fue hecha en abril del año pasado, cuando el presidente francés visitó México –dos meses antes de que tropas del Ejército mexicano ejecutaran a presuntos delincuentes en territorio mexiquense el 30 de junio de 2014. El caso se le salió de las manos al gobierno mexicano y se convirtió en un escándalo internacional.
Tres meses después –el 26 de septiembre– se perpetró el crimen de lesa humanidad contra los 43 normalistas en Iguala, sin que hasta la fecha se haya aclarado el papel del Ejército en esos hechos, que también han llamado la atención mundial y a los que la prensa francesa ha dado constante seguimiento.
Organizaciones no gubernamentales internacionales con sede en Francia y colectivos franceses pretenden que la visita de Estado de Peña Nieto a Francia, del lunes 13 al jueves 16, vaya más allá de los acuerdos comerciales –en particular aluden a los contratos de carácter militar.
Durante la visita se prevé concretar la venta de 50 helicópteros militares para reforzar al Ejército mexicano en el combate a la delincuencia organizada, al amparo del cual se han incrementado las violaciones a los derechos humanos en México.
Se trata de aparatos H-225-M Caracal, antes conocidos como EC-725, de la firma Airbus Helicopters. En el sexenio pasado, la Secretaría de Marina le compró algunos al gobierno francés.
Características
La nueva máquina, que forma parte de la familia de los Super Puma y de los Cougar, fue fabricada a finales de los noventa para transportar tropas de fuerzas especiales a escenarios de operaciones difíciles, “tanto a nivel climático como en situaciones de combate”, según refiere la empresa en la presentación del Caracal.
Cada aparato tiene una cabina blindada con capacidad para transportar a 29 soldados. Sus dos motores Turbomeca Makila 2 pueden alcanzar una velocidad de crucero de 260 kilómetros por hora; en sus ventanas laterales pueden instalarse ametralladoras FN Mag, de fabricación belga, calibre 7.62 mm.
También se pueden colocar dos lanzacohetes Thales de fabricación francesa, cada uno con 19 cohetes de 70 mm o dos cañones Giat (Nexter, también de fabricación francesa), calibre 12.7 mm.
Se trata de una versión más elaborada del Cougar MK-2, helicóptero ya usado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Un aparato de ese modelo fue derribado el pasado 1 de mayo en Jalisco por un grupo de presuntos narcotraficantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) armados con un lanzacohetes ruso RPG-27.
En respuesta a una solicitud de información a través de la Ley de Transparencia, la Sedena respondió a Proceso que el helicóptero atacado en Jalisco fue comprado por Banobras, pero el mantenimiento lo hacía la Fuerza Aérea Mexicana. La aeronave fue adaptada por el Ejército para transportar personal, no para combatir.
El Caracal, en cambio, es un aparato de guerra. Desde principios de este siglo es usado por el ejército francés en Afganistán. En el continente Americano las fuerzas aéreas brasileñas usan el más completo de los Cougar para su lucha contra el narcotráfico en la Amazonia, como ahora lo hará México. Brasil, la primera potencia militar de Latinoamérica, fabrica desde 2014 unos 50 aparatos Caracal en su planta Helibras de Minas Gerais.
Un contrato similar con transferencia de tecnología entre Francia y Brasil es lo que se contemplaría también con México. Según informaciones proporcionadas al periódico francés La Tribune, México y Francia podrían firmar ese megacontrato el martes 14, el mismo día en que militares mexicanos y elementos de la División de Gendarmería de la Policía Federal desfilen por la avenida de los Campos Elíseos.
Al día siguiente, el presidente mexicano visitará la planta de Airbus en Marignane, cercano al puerto de Marsella. Los fabricantes del Caracal le mostrarán la cadena del montaje de los Super Puma, una versión más chica de los aparatos que Francia le venderá a México.
Una fuente cercana al Ministerio de la Defensa de Francia confirmó a la reportera la inminencia de la firma del contrato. “Sí habrá un contrato para la venta de helicópteros tipo Caracal, pero no le podría decir cuántos aparatos”.
Inicialmente, Airbus Helicopters negociaba con México la venta de entre seis y 12 unidades. Pero a semejanza de los contratos firmados con Brasil o Polonia, también para la venta y fabricación local de unos 50 aparatos Caracal, México se habría decidido por un contrato similar de una cincuentena de helicópteros.
El acuerdo entre Francia y Polonia sobre la venta y fabricación de 50 Caracal compromete entre 43 mil 500 y 52 mil millones de pesos. Fuentes diplomáticas aseguraron a Proceso en la Ciudad de México que el contrato podría alcanzar los 2 mil millones de dólares, unos 32 mil millones de pesos.
Repudio
El martes 14, bajo la mirada de Peña Nieto y de Hollande, la bandera mexicana bajará de un helicóptero en la Plaza de la Concordia. Un paracaidista francés desplegará la bandera tricolor junto a la francesa y la bandera de la Unión Europea. Durante la inauguración del evento, las tropas mexicanas abrirán el paso al más antiguo desfile militar y uno de los más importantes del mundo, sobre los Campos Elíseos.
Según datos proporcionados por el Ministerio de la Defensa francés, el teniente coronel de Infantería de Estado Mayor Víctor Hugo Serrano Estrada, segundo comandante del Cuerpo de Cadetes del Heroico Colegio Militar, liderará el contingente mexicano, de entre 100 y 150 elementos en los Campos Elíseos, y abrirá el desfile a pie.
Detrás irán cuatro abanderados, precedidos por seis halconeros, quienes llevarán tres águilas reales y tres aguilillas. Seis abanderados, un oficial y 27 militares del Heroico Colegio Militar representarán al Ejército mexicano.
Asimismo, seis abanderados, un oficial y 27 marinos de la Heroica Escuela Naval Militar representarán a la Marina mexicana, lo mismo con el Colegio del Aire. Un abanderado, un oficial y 27 gendarmes de la Policía Federal cerrarán el contingente mexicano en los Campos Elíseos.
La presencia de la Policía Federal obedece a que el gobierno de Francia asesoró al de Peña Nieto en la creación del cuerpo de gendarmes. Pero el resultado quedó muy lejos de la idea original tomada de la Gendarmería francesa.
Es la primera vez que las Fuerzas Armadas mexicanas son invitadas a participar en el desfile militar francés del Día Nacional. “Socios estratégicos, México y Francia mantienen nexos militares estrechos, así como lo demuestra la presencia en el seno de la embajada de Francia en México de una misión militar desde 1961”, explica, en la guía de presentación del desfile 2015, el Ministerio de la Defensa galo.
Organizaciones no gubernamentales francesas critican la llegada de Peña Nieto a Francia, así como la participación de tropas mexicanas en el desfile.
Varias de ellas, la asociación Acat, Amnesty International France y el Colectivo Paris-Ayotzinapa, emitieron un comunicado en el que piden a Hollande “interpelar a su homólogo mexicano sobre el respeto de los derechos humanos en México y sobre la investigación relativa a los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014”.
Geneviève Garrigos, presidenta de Amnesty International France, señaló antes de la llegada de Peña Nieto: “Las desapariciones forzadas, la tortura o las detenciones arbitrarias son prácticas extendidas de las fuerzas de seguridad y la policía mexicanas. François Hollande tiene que recordar a su invitado que esos actos no pueden quedar impunes, mientras Francia celebra su Día Nacional.”
Además, el colectivo Morena Francia convocó a una movilización en la plaza del Trocadero para el domingo 12, mientras que el Colectivo París-Ayotzinapa organizó un festival de cine “anti-Peña” y una marcha para el martes 14, el mismo día que los militares mexicanos desfilarán sobre los Campos Elíseos, una de las avenidas más famosas de mundo.
En vísperas de la llegada de Peña Nieto y su comitiva de 143 personas, que incluye a su esposa, Angélica Rivera, así como al “personal de apoyo, logística y comunicación”, los representantes electos del Grupo Comunista-Frente Izquierda en la Alcaldía de París expresaron su rechazo a los visitantes.
En una carta dirigida a la alcaldesa Anne Hidalgo, quien recibirá a Peña Nieto como parte del protocolo de las visitas de Estado a Francia, los representantes de izquierda en el gobierno de París expresaron que el presidente mexicano “parece sentirse totalmente cómodo con la ausencia de un verdadero estado de derecho donde la impunidad reina”, debido a que no se han establecido las responsabilidades por los casos de Tlatlaya y Ayotzinapa.
Pero es poco probable que Peña Nieto se entere de las movilizaciones en su contra que recordarán a los “olvidados del desfile”. Francia y sus miles de policías desplegados en la capital gala harán todo lo posible para garantizar la luna de miel entre ambos países.
Este año, Francia y México se sentarán juntos frente al desfile para marcar el camino hacia la reconciliación bilateral, después de las fuertes tensiones diplomáticas por el caso Cassez, pero ante todo para festejar la cooperación económica, cada vez más importante.
Interés
Desde 2013 México forma parte de los siete “países clave” con los cuales Francia busca “dinamizar sus relaciones económicas”, según el portal oficial de la diplomacia francesa.
François Boucher, consejero de la Asamblea de los franceses en el extranjero y diputado suplente en la Asamblea Nacional francesa para la circunscripción América Latina y el Caribe, asegura que las relaciones con México pasan por esa visión diplomática, pero apunta que la invitación de Holllande a Peña Nieto se hizo en un ambiente muy distinto –cuando ambos presidentes querían dar por superado el caso Cassez–, y sobre todo antes de que se produjeran los casos de Tlatlaya y Ayotzinapa.
“Era muy difícil volver atrás”, dice en la Ciudad de México el también consejero consular de Francia en México. Además, es la primera vez que un país de América Latina participa en las fiestas del martes 14, pues las invitaciones se hacen por razones geopolíticas, como en el caso de los países africanos o árabes.
Para Sergio Coronado, diputado del partido ecologista EELV, “Francia da claramente prioridad a la firma de grandes contratos sin hacer ninguna declaración sobre los derechos humanos”. Después de la crisis diplomática que desató el asunto Cassez en 2009, el objetivo de ambos países es normalizar y profundizar las relaciones diplomáticas y económicas.
“Es difícil encontrar de nuevo el tono adecuado, después de lo que pasó y después de la actitud grosera de Nicolas Sarkozy, pero en una relación de amistad entre dos países es necesario aconsejar o proponer su ayuda para reforzar el estado de derecho.
“Están pasando cosas muy graves en México en términos de derechos humanos, y es imposible que no se hayan enterado en las grandes esferas del poder en París… (Y aunque) decidieron no hablar de eso con los mexicanos, me parece que es un cálculo erróneo por parte del gobierno galo.”
El Estado francés considera su estrategia de exportación de armas en el extranjero como “transparente y responsable”, y la define como “un instrumento fundamental para luchar contra los tráficos que alimentan los conflictos en el mundo”.
Esta argumentación del “menos peor” la comparte el Ministerio de la Defensa. “Si no fueran armas francesas, ganarían países exportadores que no tienen tan clara la importancia de los derechos humanos, y la competencia es feroz”, asegura una fuente cercana a la institución.
Sin embargo, los informes destinados al Parlamento francés sobre exportaciones de armas indican que el criterio relativo al respeto de los derechos humanos nunca fue invocado por la comisión interministerial francesa encargada de autorizar las exportaciones de armas para impedir su venta en 2013 y 2014.
La posición común de la Unión Europea (ratificada en 1998) y el Tratado de comercio de armas de la ONU –en vigor desde diciembre 2014 y ratificado por México y Francia– son los dos textos que rigen las exportaciones de armas francesas en el extranjero.
El documento de las Naciones Unidas las condiciona a criterios como el respeto a los derechos humanos en el país de destino, la existencia de tensiones o conflictos armados, o al riesgo de desviación de material militar al mercado negro.
La posición común, además, insiste en el artículo 2 acerca del riesgo de que las armas vendidas sean usadas para la “represión interna” en el país comprador; es decir, “la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones y las detenciones arbitrarias”.








