La caída del fiscal Luis Carlos Nájera Gutiérrez se venía cocinando desde hace varios meses, como lo admitió el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz el lunes 6, al dar a conocer su “renuncia”. Sin embargo, llama la atención la forma en que “cabildeó” ante el Congreso estatal para que avalara a Eduardo Almaguer Ramírez como sustituto. Y así como Nájera se fue dejando una estela de fallas y críticas por los excesos de sus agentes y los malos resultados, Almaguer ya enfrenta los cuestionamientos de académicos y de la oposición.
Con el rostro adusto, Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco apareció ante los medios de comunicación al filo de la una de la tarde del lunes 6 para ratificar su renuncia como fiscal, después de que el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz anunciara su retiro.
Gutiérrez Nájera, el único político que “sobrevivió” al desastre del gobierno panista que encabezó Emilio González Márquez de 2006 a 2012, vestía traje azul, camisa clara y corbata oscura. En la rueda de prensa Sandoval Díaz dijo que aceptó la renuncia que mantuvo durante varias semanas en su escritorio.
No hubo ninguna pregunta ni el mandatario explicó a los comunicadores el motivo de la salida de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Gutiérrez Nájera, quien el año pasado parecía bien posicionado, aunque se le criticaba por concentrar todo el poder en la entidad: desde la operación de la Policía Preventiva, a través de la Fuerza Única de Jalisco (FUJ), hasta la procuración de justicia.
La tarde del lunes 6 Sandoval tampoco dijo nada de los 108 funcionarios, agentes federales y locales acribillados durante su gobierno, entre ellos Jesús Gallegos Álvarez, ejecutado el 9 de marzo de 2013; el diputado federal Gabriel Gómez Michel, el 23 de septiembre del año pasado, y el delegado del ISSSTE, Javier Galván Guerrero, el pasado 19 de junio.
Menos aún habló de la ejecución del presidente municipal de Ayutla, Manuel Gómez Torres, uno de los 10 alcaldes panistas que se oponían a la conformación de la FUJ, impulsada por Nájera Gutiérrez. Tampoco aludió al asesinato de más de una veintena de militares en Guachinango y Villa Purificación entre 2014 y 2015, ni de la media decena de policías federales abatidos por las balas de los delincuentes en territorio jalisciense.
Sandoval Díaz guardó silencio sobre la inseguridad en Jalisco, que el 1 de mayo pasado enfrentó los bloqueos simultáneos en decenas de municipios del estado y en algunos de Michoacán y Guanajuato durante el operativo fallido para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Sandoval se apresuró a terminar la rueda de prensa para irse del lugar y evitar las preguntas de los reporteros. El mismo lunes 6 por la noche, cuando ya había terminado la jornada legislativa de ese día, la Oficialía de Partes del Congreso recibió un oficio del mandatario en el que pedía el apoyo de los diputados para “ratificar” a Eduardo Almaguer Ramírez como responsable de la FGE.
Para amarrar su propuesta, Sandoval mandó ese mismo lunes 6 por la tarde a su secretario general de Gobierno, Roberto López Lara, a dialogar con legisladores de las diferentes bancadas y convencerlos para que dieran su visto bueno a Almaguer Ramírez. El funcionario habló con miembros del PRI, PRD y PAN, pues los de Movimiento Ciudadano (MC) no estaban.
Hasta ese día, Almaguer se desempeñó como titular de la Secretaría del Trabajo y es hombre de todas las confianzas de Sandoval. Tanto, que en la pasada contienda el mandatario le pidió no competir por la alcaldía de Guadalajara –el candidato del PRI fue Ricardo Villanueva Lomelí– y Almaguer se hizo a un lado.
Yerros acumulados
La salida de Luis Carlos Nájera se dio en medio de una profunda crisis de seguridad que enfrenta la administración de Sandoval. A ello deben sumarse sus diferencias con las autoridades federales, comenta el investigador Jaime Preciado Coronado, de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Una semana antes de la renuncia de Nájera, el alcalde electo Enrique Alfaro Ramírez, de MC, criticó la conformación de la FUJ. Sin duda, dice Preciado, la opinión de Alfaro es importante por el peso de la fuerza política que encabeza, pues arrasó en la zona metropolitana de Guadalajara en los comicios del 7 de junio.
Según el investigador de la UdeG, al exfiscal le falló el diseño de políticas públicas para el combate a la inseguridad en la entidad. Nájera vivió más preocupado por tener muchos policías con equipos sofisticados, que por diseñar un programa integral de seguridad para la entidad.
La virtud de Nájera, asegura el entrevistado, es haber trabajado para el PRI, luego para el PAN y de nuevo para el PRI. Considera que ante la serie de problemas que ya venía arrastrando el gobierno del estado en materia de seguridad pública, el cambio en la fiscalía es visto como un asunto “natural”.
“En los próximos tres años, el gobierno de Jalisco enfrentará el problema desde varios frentes: uno es el de la coordinación con la federación; otro tiene que ver con darle entrada a las demandas de los municipios de la zona metropolitana donde se concentrará la toma de decisiones de tres ayuntamientos que no controla el PRI: Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque”, expone Preciado.
Dice que también se requieren propuestas realistas que busquen la vinculación con el sector académico para evitar la unificación de la opinión de ese sector, como ocurrió con Nájera.
Según el investigador, mientras en el Distrito Federal Miguel Ángel Mancera, el jefe de gobierno, exigió la renuncia a todo su gabinete para poner en marcha una profunda transformación, en Jalisco sólo se conoce de manera tibia la renuncia del fiscal Nájera.
Comenta que no es factible la salida de Sandoval, como difundieron algunos medios locales el mes pasado, porque eso mostraría una gran debilidad del PRI como gobierno, un riesgo que no debe correr la dirigencia nacional del partido en este momento.
La despedida
Antes de irse, Luis Carlos Nájera admitió que la situación que vive Jalisco en materia de seguridad es delicada, y pidió no “bajar las manos”. Pero no se refirió a ningún caso en particular, aun cuando días antes fue capturado en Zapopan Rubén Oseguera, El Menchito, hijo del líder del CJNG.
Nájera, quien solía tutear al gobernador durante los actos públicos –lo que no pasaron por alto los reporteros–, fue acumulando críticas no sólo por las fallas en los operativos contra la delincuencia organizada, sino por los excesos de los integrantes de la FUJ, a quienes se acusó de tortura, robos y extorsiones.
Las denuncias llegaron incluso a la Organización de las Naciones Unidas, mientras Amnistía Internacional decidió abrir oficinas en Guadalajara para investigar las denuncias sobre los ilícitos cometidos por los muchachos de Nájera. Hasta ahora se han documentado seis casos de tortura durante la gestión de Sandoval.
Con respecto a la militarización de las fuerzas estatales bajo la conducción de Nájera, el mandatario no ha respondido a las denuncias presentadas en 2014. En mayo de ese año, el investigador Marcos Pablo Moleznick, de la Universidad de Guadalajara, cuestionó la descoordinación de las fuerzas policiacas de los tres órdenes de gobierno, así como la falta de logística, estrategia y planes de inteligencia para combatir a la delincuencia organizada.
Esos criterios, así como la tendencia del gobierno a comprar armamento caro y sofisticado, ya habían mostrado sus limitantes en otras regiones del mundo, dijo el investigador (Proceso Jalisco 495).
Justificaciones y elogios
El 30 de marzo último, el comisionado de Seguridad Pública, Alejandro Solorio, resultó ileso en un atentado en Zapopan, al norte de Guadalajara. Una semana después, el 6 de abril, al menos 15 agentes de la FUJ fueron ejecutados e incinerados en una emboscada sobre la carretera libre Puerto Vallarta-Guadalajara, mientras otros cinco resultaron heridos. El ataque fue perpetrado por presuntos sicarios del CJNG.
Sin embargo, el lunes 6, Nájera no hizo alusión a ninguno de los temas polémicos; tampoco del enfrentamiento ocurrido en Ocotlán en el cual murieron seis gendarmes, un policía municipal y al menos cinco civiles –la gendarmería pidió apoyo a la Fuerza Única pero nunca llegó–; ni habló de los seis presuntos responsables del homicidio del delegado del ISSSTE, Javier Galván Guerrero, quienes fueron capturados y torturados.
Entre los detenidos están el agente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara, José Domingo Millán Cordero, y su sobrino Víctor Antonio Herrera Millán, de 18 años. Sus familiares demandaron la intervención de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco por la brutalidad con la que los trataron los agentes de la FUJ. La PGR puso en entredicho la veracidad del testimonio de la fiscalía (Proceso Jalisco 556).
En su despedida, Nájera dijo: “Antes que nada, gobernador (debo) agradecerte la invitación a servir a los jaliscienses por dos años y cuatro meses, como lo has dicho. Tengo casi 30 años en estas labores de seguridad y cada una de las labores desempeñadas tiene sus retos. Desde que iniciamos como meritorios, en la entonces Procuraduría de Justicia, luego mi paso por la Policía Intermunicipal…
“(También) en servicios penitenciarios; seis años en el ayuntamiento de Guadalajara; otros tantos en el gobierno del estado, y luego tú me brindas esta oportunidad histórica de haberme invitado como primer fiscal. No sabes cómo te lo aprecio.
“Realmente Jalisco vive momentos y, como ya lo dijiste, es importante cerrar filas, unir esfuerzos. La seguridad de los jaliscienses no puede seguirse midiendo con cada trienio o cada sexenio. Hoy es una transición muy importante, en donde las policías no pueden ni deben bajar las manos, eso debe ser un mensaje muy importante para los alcaldes, puesto que gran parte de la responsabilidad de la seguridad cotidiana y de lo que duele a los jaliscienses es parte del municipio.”
Y continuó: “Ojalá y hasta el último día trabajen con todo su empeño y todo su ánimo, porque en este trabajo se ponen en riesgo (vidas humanas)… Seguiré ayudando a los jaliscienses desde la trinchera en la que me encuentre”.
Sandoval comentó que Nájera tenía nuevas encomiendas y justificó su renuncia: “Mi más profundo agradecimiento a él, por su compromiso demostrado con los jaliscienses y con la institución; 14 años de servicio se dicen fácil, pero pocos serían capaces de arriesgar la vida propia; 14 años consecutivos para salvaguardar la de los demás. Tú lo hiciste, Luis Carlos, y Jalisco te lo agradece.”
Y aunque dijo que en los próximos días presentaría al Congreso local una propuesta para la FGE, la noche del mismo lunes 6 Sandoval presentó como prospecto a Almaguer.
Las dudas
Jaime Preciado asegura que el nuevo fiscal no sólo debe tener un arraigo en Jalisco, sino también contar con el reconocimiento del Ejército, la Marina, la PGR y la Policía Federal. Y expresa sus dudas sobre Almaguer.
También habla del presunto rompimiento de acuerdos entre criminales y sus posibles conexiones con algunos funcionarios estatales. E insiste en la necesidad de cambios profundos en el gabinete de Sandoval, sobre todo ante el posicionamiento del movimiento alfarista en la zona metropolitana de Guadalajara.
Su colega Francisco Jiménez Reynoso, catedrático de estudios jurídicos de la UdeG, considera que el relevo en la FGE provocará jaloneos entre la federación, el gobierno de Jalisco y los municipios que serán gobernados por el MC a partir de octubre. Es factible que los alcaldes de ese partido se nieguen a aceptar a Almaguer como fiscal.
De manera similar, el exdiputado panista Miguel Ángel Martínez Espinoza sostiene: Almaguer no satisface el reclamo de la sociedad para garantizar un nuevo esquema en el diseño de políticas públicas en materia de seguridad en Jalisco. l








