Cuando el escritor Vicente Leñero hablaba o escribía sobre la revista Claudia, era imposible que no saltaran los nombres de Gustavo Sainz y José Agustín, entonces jóvenes periodistas y narradores veinteañeros, a quienes se refirió en su columna Lo que sea de cada quien publicado en julio de 2014 (“¿Por qué brinca José Agustín?”) en el número 125 de la Revista de la Universidad de México dirigida por Ignacio Solares:
“(…) ya trabajaban en la revista Claudia cuando el director editorial Jorge DeAngeli me aceptó como reportero. Se trataba de un proyecto ambicioso: lanzar en México –la editorial Abril en sociedad con el periódico Novedades– una revista femenina de lujo, decían, como Marie Claire o Vogue. Y así apareció, tras varios meses de preparación, Claudia de México hermanada con Claudia de Brasil y Claudia de Argentina…
“Me asombraba y me asombró siempre la velocidad con que José Agustín tecleaba utilizando únicamente el índice de su mano derecha picoteando la Olivetti. También su imaginación desbordada y el aprovechamiento del lenguaje coloquial de los jóvenes de entonces que inventaba giros y rompía reglas.
“Con él y con Gustavo Sainz –que luego de Gazapo empezaba a diseñar Obsesivos días circulares– convertimos la oficina de Claudia, a ratos, en un taller literario: fecundo intercambio de textos, opiniones, sugerencias…”.
Más tarde, ya director de Revista de Revistas del diario Excélsior, Leñero los invitaría como sus colaboradores. (NR)








