Alfredo Castillo cumplió dos meses como director de la Conade,. Pero no ha concretado nada: ni siquiera ha presentado un plan de trabajo. Eso sí, prometió que procesará a federativos y los ha amenazado con la cárcel. Y en pleno año de recortes presupuestales prepara gastos millonarios que no se justifican, como un velódromo para poner a punto a los ciclistas que participen en Río 2016, a pesar de que todavía no hay un solo clasificado mexicano. Además, anunció que aumentará los sueldos en la Conade. Los beneficiarios serán, desde luego, las 100 personas de su equipo que meterá a la Comisión.
A dos meses de que asumiera la Dirección de la Conade, Alfredo Castillo no ha presentado su proyecto de trabajo ni ha mencionado una sola acción concreta acerca de cómo cumplirá la enorme lista de compromisos que adquirió.
El funcionario –que fue colocado al frente de esta dependencia por ser amigo del presidente Enrique Peña Nieto– ni siquiera ha nombrado a sus colaboradores más importantes. Quienes ya trabajan con él, la mayoría ajenos al deporte, tienen el tiempo en contra de cara a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Tampoco ha arrancado el programa para combatir el sobrepeso y obesidad (el Ponte al 100 o cualquier otro). Eso sí: sin contar con un censo de infraestructura, ya anunció la construcción de nuevas y costosas instalaciones deportivas.
En declaraciones improvisadas y en algunas conferencias de prensa, Castillo ha dicho que los ejes de su gestión serán la masificación del ejercicio, el rescate de espacios públicos para ayudar a prevenir las adicciones y la delincuencia, el impulso a la activación física para combatir el sedentarismo y, en general, el “apoyo al deporte”.
Ése es el mismo discurso de quienes antecedieron a Castillo al frente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), ninguno de los cuales ha tenido éxito: En México la espiral de violencia y el consumo de drogas se mantienen, y tampoco ha disminuido el sobrepeso. Por consiguiente, las enfermedades crónico-degenerativas, como hipertensión y diabetes, siguen en aumento.
¿Ejercicio? Persecución
Apenas tomó posesión de su actual cargo, el excomisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán se reunió con atletas de élite, como la clavadista Paola Espinosa, la arquera Aída Román y el saltador de longitud Luis Rivera, entre otros. A partir de esos encuentros, el funcionario advirtió que auditaría algunas federaciones deportivas. Primero dijo que las de remo y tiro con arco. Después apuntó a las de atletismo y beisbol.
Las amenazas comenzaron a subir de tono. Amagó con “meter a la cárcel” a uno que otro presidente, por las irregularidades en el manejo del presupuesto federal 2014. Castillo externó su molestia porque 77% de dinero que la dependencia gasta en el deporte de alto rendimiento lo ejercen las federaciones a su antojo, sin que la Conade pueda intervenir.
Así, admitió que las federaciones son auténticos “monopolios” del deporte y “cotos de poder”; que los deportistas son “rehenes” de los presidentes, quienes deciden los lugares donde los atletas realizarán campamentos o competirán en función de sus intereses económicos y personales; y que a la Conade le piden dinero para realizar encuentros nacionales e internacionales y, para el mismo fin, también obtienen recursos de gobiernos estatales o de patrocinadores, “lo cual les significa un doble ingreso”. Sobre la falta de comprobación de recursos, adelantó que los directivos “pueden ser sujetos a investigaciones por peculado”.
“Hemos detectado hasta facturas falsas o alteradas, lo cual nos permite dar vista al Ministerio Público. Si nos atenemos a la ley, esto nos permitiría incidir para generar una nueva directiva (o sea, cambiar a los presidentes) en las federaciones. No quiero dar nombres porque prefiero tomar acciones y, una vez que las hayamos realizado, darlas a conocer. No quisiera alertar a ninguna federación.
“Vamos a disminuir drásticamente los subsidios que se dan a las federaciones y a supervisar peso por peso lo que se ejerza en viajes, campamentos y cualquier otra actividad. Varias federaciones tienen problemas con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por ingresos que no declararon, y esto lo estamos revisando con la Unidad de Inteligencia Financiera y con la propia Secretaría de Hacienda”, declaró Castillo el 4 de junio durante una gira por Sinaloa.
Pero del señalamiento no ha pasado. Según Castillo, la Coordinación de Normatividad y Asuntos Jurídicos de la Conade “ya estaba revisando” los casos.
El director de la Comisión, además, consideró que las federaciones deben ser autofinanciables, es decir, generar sus propios recursos para operar –lo cual ya hacen, pero nadie conoce el uso que le dan a ese dinero conseguido a costillas de los deportistas– y, a la vez, rendir cuentas ante el SAT, para demostrar que de verdad son asociaciones civiles sin fines de lucro.
Señaló que los directivos no se ocupan de buscar instalaciones deportivas en los distintos países a los que viajan los atletas, para que mediante convenios se alojen en centros de alto rendimiento y así no se dilapiden recursos públicos en hoteles.
Y en una muestra de lo indignado que está, el 23 de junio anunció que la Conade ya no le ministrará recursos a la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo (FMAA), porque su presidente, Antonio Lozano, tomó una decisión “aberrante”: Obligó al mediofondista Juan Luis Barrios a participar en el Campeonato Nacional de Atletismo para calificar a los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, en lugar de permitir que participara en otra competencia en Nueva York. “¿Para qué existe la Conade? ¿Sólo para dar dinero? No”, dijo.
La medida de cortar recursos a las federaciones la han aplicado los distintos directores de la Conade desde hace 15 años. Y no han resuelto los problemas.
La casa sucia
En estos dos meses, Castillo tampoco ha instalado el Consejo de Vigilancia Electoral Deportiva (Coved), previsto en la Ley General de Cultura Física y Deporte como el órgano que, en coordinación con la Conade, supervisa los procesos electorales de las federaciones.
Algunos presidentes, como el de taekwondo, atletismo y deporte sobre silla de ruedas, mediante artilugios, recientemente modificaron sus estatutos para reelegirse indefinidamente. Otros, como Alonso Pérez, en beisbol, y Ricardo Contreras, en boxeo, son auténticos caciques con más de dos décadas al frente de sus respectivas agrupaciones.
“Consideran que (las federaciones) son de su propiedad, los castigan (a los deportistas) cuando van a otro tipo de eventos que no son los de ellos. Los atletas son del Estado mexicano, no pueden ser rehenes de intereses particulares. Estamos haciendo el análisis del Coved para que ya pueda funcionar”. Según su última declaración, en un mes estará instalado.
Castillo puntualizó que el Departamento Jurídico de la Conade “ya está trabajando” en este asunto en colaboración con la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD), organismo al que la ley no le dio atribuciones punitivas: la Conade nunca castiga a quienes desacatan sus ordenamientos y la misma dependencia ignora sus fallos.
Paralelamente, Castillo anunció que se ha reunido con Nelson Vargas (director de 2000-2006) y Bernardo de la Garza (2009-2012) para aprender de “su experiencia”.
Del primero dijo que le ayuda a diseñar esquemas “para prevenir la violencia impulsando la práctica deportiva y la masificación del deporte”, mientras que al segundo le compró el discurso de “estar muy cerca de los deportistas”. Según De la Garza, ésta es la receta secreta con la que se cosecharon 42 medallas de oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y seis en Londres 2012 (la séptima la aportó el futbol profesional).
Con el argumento de que los atletas mexicanos “son prioridad del Estado mexicano”, Castillo pregona que nada les faltará, que la Conade se encargará de ofrecerles las mejores instalaciones deportivas, médicos, entrenadores, fisiatras y metodólogos calificados, y se ha comprometido a realizar cualquier trámite administrativo, para que no se distraigan ni un instante de su preparación.
Incluso ha dado personalmente uniformes, responsabilidad que corresponde a las federaciones o, en todo caso, a los mandos bajos de la Conade. Mientras, atletas como la subcampeona olímpica Aída Román entrenan completamente solos, sin entrenador. Ella, por ejemplo, se quedó esperando en Turquía que llegara el arco que Castillo le prometió.
Pura improvisación
Igual que anteriores directores de la Conade, el actual está echando mano de medallistas olímpicos o deportistas en retiro para rescatar algunas disciplinas, como la marcha. Este deporte, que desde hace 15 años no ha dado una presea olímpica a México, quedó en manos de Bernardo Segura, Carlos Mercenario y Joel Sánchez, ninguno de los cuales cuenta con preparación académica. Su conocimiento del deporte es empírico.
Esta decisión demuestra que para Castillo las ciencias del deporte no son prioridad. El empirismo es, como siempre, la escuela del deporte nacional. Lo mismo ocurre con la designación del taekwondista Idulio Islas, a quien el director de la Conade recientemente sumó a su equipo. Cuando Castillo asumió el cargo, el 16 de abril pasado, Islas era un atleta en activo.
Después de haber ganado plata en el Campeonato Mundial de Copenhague 2009, Islas se estancó. No calificó a Londres. El director técnico de su federación, Ramón Solorio, asentó que era un atleta indisciplinado.
Islas anunció su retiro el mismo día que Castillo le dio la responsabilidad de viajar por todo el país para detectar talentos, con quienes conformará un equipo que se concentrará “en un mismo sitio, donde tendrá educación, entrenamientos, hospedaje y alimentos: el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR) o las instalaciones de Villas Tlalpan”.
Islas no ha empezado el viaje. Forma parte del séquito de alrededor de 15 personas que, en todo momento, están pegadas a Castillo. Se trata de guardaespaldas y empleados que lo mismo lo acompañan que disputan con él un partido de futbol, unos tiros a la canasta o lo ayudan a entrenar lo que se le ocurra. Por esa razón, Castillo aparece en actos públicos con pants y sudado.
Según el funcionario, estos deportistas en retiro “son expertos” y son las “mejores herramientas” disponibles.
Como sea, Castillo ya anunció la construcción de un velódromo en Culiacán o Mérida para que los atletas que participen en las pruebas de pista en Río 2016 puedan entrenar en las mismas condiciones climáticas y de altura que las de Brasil.
Todavía no hay ningún ciclista mexicano de pista que haya clasificado a los Juegos Olímpicos, pero en pleno año de recortes presupuestales, Castillo considera que es correcto invertir alrededor de 50 millones de pesos en edificar a toda prisa esa pista.
“Si tenemos el espacio y conseguimos los recursos, lo más probable es que nos vayamos a Culiacán, y ya posteriormente podríamos buscar tener otro en el sureste y otro en el norte del país. Lo que estamos haciendo ahorita es ver cuál podemos terminar más rápido, porque si los dejamos entrenando en la Ciudad de México ese entrenamiento simplemente no les va a servir, porque está a 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar”, declaró en la gira por Sinaloa.
En este mismo tenor –y sin hacer un censo de instalaciones deportivas– Castillo anunció que lo ideal para México es contar con cinco centros de alto rendimiento, en el norte, noreste, occidente, sur y sureste del país:
“Tenemos que descentralizar, no podemos tener las 24 disciplinas olímpicas en un solo centro. Que, por ejemplo, clavados esté en el Distrito Federal, Jalisco y Yucatán, y que taekwondo lo podamos tener en otros lugares, tiro con arco también. Hoy se gasta una gran cantidad en campamentos para llevarlos al nivel del mar, a condiciones de viento o de humedad, cuando podríamos realizarlo en nuestras propias fronteras.”
En contraparte, anunció que buscará agrupar al CNAR, la ENED (Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos), el Cepamex (Centro Paralímpico Mexicano) y la Unidad de Medicina del Deporte (UMD) como un sólo centro de excelencia.
Paradójicamente, la UMD, que Castillo acaba de crear, realizará las tareas que le corresponden a la Dirección de Medicina y Ciencias Aplicadas al Deporte. Nombró como responsable al doctor Juan Manuel Herrera, quien fue director de esta segunda área desde 2009 hasta principios de este año, así como durante todo el sexenio de Nelson Vargas.
El abogado tampoco ha dicho de dónde obtendrá el dinero para el mantenimiento y operación de toda la infraestructura deportiva que pretende construir, ni cómo conseguirá a los entrenadores, fisiatras y médicos altamente capacitados para ofrecer la excelencia deportiva.
Y como considera que los salarios asignados para la Conade son muy bajos, anunció que hará un ajuste que permitirá cobrar bien al personal que llegué: Castillo pidió alrededor de 100 plazas para “su gente”. l








