“Sombra blanca”

En Tanzania los albinos sufren todo tipo de discriminación; la más extrema es la mutilación y el descuartizamiento que organizan traficantes de miembros y órganos que los brujos utilizan en sus pociones mágicas. Como la tasa de nacimientos de albinos es la más alta del continente africano, el fenómeno no es tan raro y cada año, en lo que va del siglo, han ocurrido decenas de asesinatos de este tipo.

Inspirado en reportes de la BBC y de Al Jazeera que exploran la vida de los albinos en Tanzania, Noaz Deshe decide escribir y dirigir una película sobre el tema; el actor Ryan Gosling, involucrado en causas africanas, es productor ejecutivo. Sombra blanca (White Shadow; Alemania- Italia- Tanzania, 2013) sigue la marcha de un adolescente albino, Alias (Hamisi Bazili), que escapa de su aldea a la ciudad después de presenciar la muerte a machetazos de su padre, albino también.

Alias empieza de vendedor ambulante con un tío, Kosmos, con el que su madre lo lleva para salvarlo de una muerte segura; ahí descubre la oscura realidad urbana, mafias y trafiques, miseria y caos. Entre la desastrosa vida del tío Kosmos y períodos en un pequeño refugio para cuidar albinos, Alias se enamora de su prima y hace amistad con otro chico menor que él, Salum, hasta que irrumpe la banda de macheteros dando caza a la preciada carne de las sombras blancas.

Noaz Deshe optó por la ficción en vez del documental con el fin de intimar la experiencia de Alias con el público; pero el uso directo de la cámara, en modo espontáneo del cinéma vérité, la observación objetiva y fragmentada, recuerdan la técnica del documental de guerra; como si la lente quisiera absorber la realidad al máximo antes de que las bombas caigan y desbaraten el escenario. El adolescente, actor no profesional que el realizador encontró en la calle, resulta formidable para ejecutar una triple tarea: tratar de sobrevivir, descubrir la vida y aprender.

Más expresionista que realista, Noaz Deshe combina la experiencia directa de episodios violentos, a veces tan súbitos que el público tarda en comprender qué pasó –como ocurre en la vida real– con períodos lentos y banales; venta callejera de CDs, cementerios de computadoras, casas de juego: Efectos del colonialismo y nuevos fermentos de usos culturales y tradiciones variadas; aberraciones como ésta de la caza de albinos que surgió apenas hace unas décadas.

En Sombra blanca se alterna la mirada de una cultura rica pero completamente descoyuntada, costumbres que parecen absurdas en nuevos contextos, con visiones oníricas, trances que Salum (niño chamán) comparte con Alias. Imagen y voces en estas secuencias quedan dislocadas y se ilustran unas a otras, como la revelación de que Salum, con ayuda de polvos blancos, vuela con los brazos extendidos caminando sobre la tierra, pero más rápido que en el aire, como los peces en el agua.