“Ciencias naturales”

Lila (Paula Galinelli Hertzog) tiene 12 años y estudia en un internado en la sierra de Córdoba; su obsesión es ver a su padre, aunque de él no conoce ni el nombre; la compañía donde el tipo trabajaba instalando antenas ya no existe, apenas queda una placa oxidada. Con esta única pista, la maestra de ciencias (Paola Barrientos) de la escuela decide acompañarla manejando a través de las ásperas y frías montañas de esta parte de la provincia argentina.

Sorprende la economía de recursos que emplea Matías Lucchesi en su primer largometraje, Ciencias naturales (Argentina, 2014). Escueta, con dos personajes que en principio no tendrían nada en común, la historia se desarrolla en el camino, en tiempo presente, sin explicaciones o flashbacks que aclaren causas y acerquen al público con los protagonistas. La madre se rehúsa a nombrar al padre de su hija; alguien comenta que el instalador de antenas deja su semilla por donde pasa.

Más que una metáfora, el título de la cinta es una descripción. Lila, en el umbral de la adolescencia e incómoda con su primera menstruación, puro impulso. La fórmula es hormonas más necesidad indispensable de mirarse en los ojos del progenitor, una especie de ley natural que exige que el empuje biológico se arraigue y siga el eje en que se nombra el padre. Tampoco son precisamente metáforas el caballo o el coche, que no sabe ni cómo manejar, sino vehículos con los que la chica quiere emprender su marcha, meras herramientas a la mano. Queda claro que si hubiera una avioneta, Lila intentaría volar con ella; aquí causas y efectos son contundentes.

En la pregunta de la maestra de ciencias naturales (¿qué hace falta para que la semilla germine?), resuena la angustia de la preadolescente y el malestar mismo del director por completar su trabajo en el incierto panorama, económico y político, de tantos jóvenes latinoamericanos que hacen cine. Matías Lucchesi recurre a la fórmula del road picture, tan socorrida, de México a Argentina, por su flexibilidad y facilidad para manejar contrastes, toparse con personajes interesantes, mostrar paisajes y horizontes culturales diferentes. La energía de Lila impone camino, y su propulsión vital, a punto de estrellarla, apenas puede arraigarse en el cuidado y la solidaridad de la maestra que la acompaña; el resto es comer, manejar, indagar y aprender.

Resulta temerario especular sobre el desarrollo de un director que comienza, pero Matías Lucchesi posee una cualidad básica, el talento para dirigir actores; la mirada de Paula Galinielli, actriz infantil descubierta por Paula Marcovich en El premio (2011), refleja el compuesto de la fórmula arrojo, temor y demanda de amor. Aunque se sopesan cada una por lo que son, el vínculo que se desarrolla entre Lila y su maestra cuesta, se gana con asperezas y respuestas a contrapelo; en esta historia de aprendizaje sin sentimentalismo, el sentimiento no es gratuito, la soledad pesa y los momentos de cariño se valoran con el frío.

Otra cualidad que sobresale en Ciencias naturales es el arte del retrato de los diferentes personajes que se cruzan en el camino, lacónicos y duros como el paisaje. En esta cinta de sólo 70 minutos, Lucchesi mantiene al espectador en el presente, la lección de vida de Lila es pura ciencia natural.