En las pasadas elecciones el PRD sufrió un golpe histórico al ser barrido en la Ciudad de México, y ni hablar del PT, que está a un paso de perder el registro. En cambio, Morena y Movimiento Ciudadano lograron triunfos más allá de lo que calculaban. “El PRD está colapsado”, admite Pablo Gómez desde el lado de los hoy perdedores. “No hace falta convertirse en chambelanes del gobierno”, apunta por separado Horacio Duarte, desde el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador. El análisis a profundidad de los pasados comicios ya comenzó entre todos los actores de la izquierda: se juegan –ni más ni menos– sus perspectivas rumbo a 2018.
Para los cuatro partidos de izquierda del país, las elecciones intermedias de 2015 fueron de reacomodos, definiciones ante el electorado y claroscuros.
En su primera participación en los comicios para diputados federales de mayoría relativa, Morena ganó en 14 distritos federales. El PRD, en cinco; pero coaligado con el PT alcanzó otros 29. Los petistas no lograron ningún distrito compitiendo solos y Movimiento Ciudadano alcanzó 10, todos en Jalisco, como consecuencia del fenómeno protagonizado por Enrique Alfaro, el candidato que ganó en la capital del estado, Guadalajara.
En entrevistas por separado, representantes de los dos partidos de izquierda con mayor votación en este reajuste partidista –Pablo Gómez, del PRD, y Horacio Duarte, de Morena– hacen un balance sobre sus respectivas actuaciones en el reciente proceso electoral.
“El PRD tuvo un gran fracaso. Un gran fracaso porque tuvo una escisión y era una escisión de verdad, interna. Morena es una escisión del PRD, no nos engañemos. Por eso el PRD es el que está en una situación. Está colapsado, porque la tesis de que la escisión era de muy baja significación cuantitativa electoral resultó falsa”, considera Gómez.
Aunque señala que el PRD obtuvo 1 millón de votos más que Morena, acepta que perdió la Ciudad de México a manos del partido formado por Andrés Manuel López Obrador.
“Morena es el partido más votado de la capital del país en este momento, y por lo tanto debería participar en el gobierno, según creo. Así debería ser, porque es la fuerza política más importante desde el punto de vista democrático”, confiesa.
En contraparte, Duarte apunta: “Nosotros vemos un buen resultado a nivel nacional. Se demostró que Morena ya es una fuerza por sí misma, que logramos ganar distritos de mayoría, que somos la primera fuerza en la Ciudad de México, la capital del país, y que los ciudadanos distinguen con mucha claridad los proyectos entre uno y otro. Eso para nosotros era muy importante, fundamental”.
Los desafíos del perredismo
En opinión de Gómez, la izquierda como fuerza política no fue golpeada, sino actores particulares, como el PRD y el PT.
Él recuerda que en 2009 y 2012, cuando el PRD se alió con PT y Movimiento Ciudadano, obtuvieron, sumados los sufragios, casi la misma cantidad que el PRI.
“Ahora sólo fuimos aliados, parcialmente, con el PT. Tampoco fue una alianza total, que si así hubiera sido hubiéramos obtenido dos o tres mayorías relativas más o más, como 10, en el país”, reconoce.
Según su análisis, si en esta elección hubieran ido juntos PT, MC, PRD y Morena hubieran sumado 29% de la votación: “Si tú almacenas los votos de la izquierda, ves que la izquierda no fue la damnificada. Enrique Peña Nieto fue más damnificado, porque siendo presidente no subió la votación. Peña fue el golpeado como fuerza política. Si en este momento hubieran ido PRD, Morena, PT y MC se hubiera obtenido casi lo mismo que obtuvo el PRI”.
Quien fuera líder estudiantil en 1968 destaca que el PT fue otro partido duramente golpeado. “Está en la orilla de perder el registro. Todo parece indicar que sí, pero por dos centésimas. Con la anulación de los dos distritos de Oaxaca bajaría el número de votos totales y tal vez la libre. Vamos a ver. Ojalá”.
El también exdiputado federal acepta que descartar a Morena en la competencia política fue un error de cálculo, porque la dirigencia nacional del PRD, encabezada por Carlos Navarrete, “es atávica. Mantiene programas que son ya antigüedades. Desde un principio el PRD debió haber lamentado la escisión de Morena y haber declarado vigente la lucha por la reunificación de la izquierda del país. Y su discurso debió ser ése. Dicen que no se puede porque el discurso de López Obrador es de división, y yo les digo que de cuándo acá al PRD le da línea Andrés Manuel”.
Indica que ahora sí hay necesidad clara de un frente de izquierdas, no como los que se hicieron en 2006 y 2009. “Ahora la división orgánica de la izquierda es muy fuerte”.
Sin embargo, Gómez reprocha que hasta el momento las dirigencias perredistas nacional y capitalina no reconozcan su derrota frente a Morena en el Distrito Federal.
“Formalmente no felicitaron a Morena por su mejor desempeño electoral. No, siguen agarrándose del chongo. ¡Caray! El nivel que demuestra el PRD por no hacer todo esto es muy bajo. Así no actúan los dirigentes políticos”, se queja.
Gómez adelanta que dentro de un mes el PRD realizará una reunión para evaluar los resultados de este proceso electoral, que lo colocaron con 10.87% de las preferencias –es decir, ni el 12% que consiguió en 2009. Morena obtuvo, en su primera participación como partido, 8.39%.
“Para mí es un error posponer la reunión sólo por las elecciones de Chiapas, como si todo el partido estuviera metido ahí. En el PRD se tiene que hacer un análisis verdadero, sincero.
“Todo el discurso (en las campañas) fue todo lo que el PRD hizo a través de sus gobiernos en los últimos 18 años o no sé cuántos. La gente no vota por lo que los partidos hicieron un día, sino por lo que van a hacer, pero la dirección del partido no entiende eso. La dirigencia debe entender que su política es errónea y que a eso se debe el fracaso: a todo el desempeño del partido, la división, la autoafirmación, la arrogancia, la falta de análisis y la falta de propuestas frente al país.”
El PRD debe admitir “que es un pedazo pequeño de la izquierda” y entender que la vía de los grandes cambios en México parte de un programa y de una propuesta política adecuada.
“Tenemos que hacer una renovación, ¡pero toda la izquierda! Sería bueno que la hiciéramos en conjunto. Si no puede haber unidad orgánica en este momento, y yo estoy consciente de que no la va a haber, por lo menos que haya unidad de acción. Y para eso se requiere a veces un esfuerzo mayor. Debe ser cultivada, procesada, con paciencia, esmero, y no dejarse llevar por declaraciones altisonantes.”
En resumen, para Gómez la izquierda está “extraviada”: “El PRD de una forma, Morena de otra, el PT de otra, Movimiento Ciudadano ya de plano no quiso ser de izquierda, ya de plano se inscribió en la derecha con sus nuevos aliados de Jalisco. Sí se requiere de una recomposición, pero no solamente de liderazgos, que es lo de menos, sino más bien conceptual y de política”.
Los retos de Morena
Horacio Duarte, representante de Morena ante el Instituto Nacional Electoral, destaca que además de la capital del país, su partido logró triunfos en el Estado de México, tradicional bastión priista. En Texcoco ganó la alcaldía con Higinio Martínez y el Distrito XXIII para diputado local.
“En Veracruz se ganó Coatzacoalcos, y se empezaron a ganar ayuntamientos en el caso de Campeche. Se ganó Valladolid, en Yucatán, creo que el segundo municipio más grande del estado. Hay un avance importante. En 19 estados estamos arriba del PRD y eso ya nos coloca como una fuerza política importante, con una perspectiva hacia 2018”, pronostica.
En cuanto a las declaraciones de Raúl Flores, presidente del PRD en el Distrito Federal, en el sentido de que perdieron la capital por culpa de Morena, Duarte disiente.
Él sostiene que avanzaron precisamente por no aliarse. “Aunque suene absurdo. Porque no es unirse a toda costa con un partido que, nosotros sostenemos, traicionó a sus propios electores”, resalta quien fuera fundador del PRD en Texcoco, Estado de México –localidad donde Morena se quedó con la presidencia municipal y el distrito federal y local.
Vaticina que el PRD, el PRI, el PAN y el Partido Verde reeditarán el llamado Pacto por México, pues los firmantes de ese acuerdo en 2012 (César Camacho, del PRI; Gustavo Madero, del PAN, y Jesús Zambrano, del PRD) serán los próximos coordinadores parlamentarios de sus bancadas.
Su opinión es que Morena representa una izquierda opositora. “Morena está pasando su etapa de consolidación e, insisto, más que autocrítica veo todas las tareas que tiene por delante. Necesitamos una estructura territorial más homogénea, más asentada en las 32 entidades del país. Necesitamos prepararnos para la defensa del voto rumbo a 2018, y tener una agenda en la Cámara de Diputados en contra de las reformas llamadas estructurales.
“Debemos afinar para que nuestros gobiernos demuestren que sí son distintos, que vamos a ser diferentes, que no va a haber corrupción, y ésos son retos. Más que autocrítica son retos que tiene Morena”, comenta.
Duarte expresa que en estos comicios intermedios Morena le demostró al PRD que su composición como partido y sus posturas políticas, aunque parezcan muy duras, fueron atractivas para los electores.
En la capital del país, destaca, la votación de Morena fue mayor que la del PRD entre la clase media y la clase media alta, como en la delegación Benito Juárez, donde quedó en segundo lugar.
“En el mismo Iztapalapa, en la zona poniente que tiene clase media, la votación de Morena es mucho más grande que en la zona popular de Santa Catarina. En ese sentido Morena rompe con ese supuesto mito de que la izquierda no puede ser atractiva para la clase media. Claro que lo es, pero tiene que ser con congruencia y consistencia”, añade.
Otro punto que los perredistas deberían sopesar, indica, es que no es necesario ser “chambelanes del gobierno” para ser aceptado por la sociedad. Se requiere una oposición firme frente al poder, concluye.
Las cifras
Morena obtuvo 8.39% de la votación total; es decir, 3 millones 346 mil 303 sufragios. Además de las victorias ya mencionadas, ganó 14 distritos en el Distrito Federal.
El PRD consiguió cinco con su emblema, pero en coalición con el PT logró 29 distritos. Diez en la Ciudad de México; en Guerrero, dos; cinco en Michoacán; dos en Morelos; cuatro en Oaxaca; dos en San Luis Potosí y cuatro en Tabasco, incluyendo Macuspana, la tierra natal de Andrés Manuel López Obrador.
Morena le arrebató cinco jefaturas delegacionales al PRD: Cuauhtémoc, Azcapotzalco, Tlalpan, Tláhuac y Xochimilco. Quedó atrás por dos puntos porcentuales en Coyoacán, Gustavo A. Madero e Iztacalco. Tendrá 18 asambleístas por mayoría relativa, igual que el PRD.
Además de la alcaldía de Texcoco, Morena ganó la alcaldía de Yurécuaro, Michoacán; la de Valladolid, en Yucatán, y en Campeche, las de Calkiní y Dzitbalché.
El PRD triunfó en 16 municipios mexiquenses: Amatepec, Calpulhuac, Cocotitlán, Donato Guerra, Isidro Fabela, Nextlalpan, Ocuilán, San Simón de Guerrero, Tlatlaya, Tultepec, Villa de Allende, Villa de Guerrero, Zacazonapan, Valle de Chalco Solidaridad, Luvianos y Nezahualcóyotl, donde también se hizo con cinco distritos locales. En total tendrá siete distritos mexiquenses.








