“Siempre lo dije: la diferencia va a ser de dos dígitos”

El martes 9, cuando los resultados preliminares confirmaban su triunfo contundente, Enrique Alfaro recibió a Proceso Jalisco en sus oficinas para hablar sobre su campaña, sus contrincantes, y esbozar sus planes de gobierno. El futuro alcalde tapatío advierte que transformará la anacrónica administración –“diseñada para robar”– y atenderá de inmediato los problemas prioritarios, sobre todo el de seguridad.

“¡Cuídese! No lo vayan a matar!”

Así le decía la gente humilde a Enrique Alfaro Ramírez, el candidato de Movimiento Ciudadano (MC), durante la campaña, cuando la ola naranja crecía como tsunami.

Algunos le regalaron objetos religiosos, mientras su hermano, más práctico, le prestó un chaleco antibalas, “por si las dudas”, le dijo. Pero el candidato declinó usarlo.

Conocidos ya los resultados de la jornada electoral, Alfaro se ve más relajado cuando recibe a Proceso Jalisco en sus oficinas. Atrás quedaron las angustias, las agresiones, las amenazas.

Durante su campaña, algunos corresponsales de medios internacionales lo buscaron, dice, para conocer las propuestas de su plataforma política, pues desde el principio fue el favorito en las encuestas.

Admite que cuando vio a los priistas enloquecidos, fuera de control, sintió miedo, pero “un miedo que motiva, no que paraliza”.

Alfaro Ramírez es ingeniero civil egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) e hijo del notario público Enrique Alfaro Anguiano, predecesor de Raúl Padilla López en la rectoría de la Universidad de Guadalajara (1983-1989). En esas fechas se dio el quiebre universitario que le impidió al hijo del notario hacer sus estudios en la universidad pública.

Apenas supo que ganó la alcaldía de Guadalajara con un amplio margen de votos en los comicios del domingo 7, Alfaro Ramírez se fijó un propósito, tan pronto llegue al ayuntamiento, en octubre próximo: revisar minuciosamente las finanzas y de pedir cuentas claras a su predecesor, el priista Ramiro Hernández García.

Adelanta que también promoverá un ahorro de 600 millones de pesos en su gestión para destinarlos a becas para la educación de los jóvenes en la ciudad. Y sobre el nuevo Mercado Corona, advierte que de encontrar irregularidades en las obras, promoverá él mismo las denuncias penales contra los responsables; lo mismo hará, dice, con la licitación de luminarias, la concesión de los parquímetros y otros rubros.

Guadalajara es uno de los municipios más endeudados del país, arrastra una deuda de más de 4 mil millones de pesos, por lo que emprenderá una reestructuración, pues el actual esquema está diseñado para robar, comenta.

Cuenta que la noche del domingo 7, tras conocerse su triunfo, el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz y Ricardo Villanueva Lomelí, su adversario priista en la contienda, lo llamaron por teléfono para felicitarlo; sólo el alcalde Hernández García se negó a hacerlo.

La entrevista se realizó el martes 9, luego de que Alfaro se reunió con algunos de sus correligionarios, entre ellos Alberto Uribe Camacho, quien compitió por la alcaldía de Tlajomulco de Zúñiga, y Carlos Lomelí, por una diputación federal en el IV Distrito, con sede en Zapopan.

“Fue una campaña creativa”

De 42 años, Alfaro se arrellana en un loveseat gris que combina con el mobiliario estilo modernista de su oficina para empezar la entrevista. En un perchero cuelgan varias camisas blancas y corbatas con el nudo, por si las necesita el futuro alcalde, quien ahora viste de manera informal; su jefe de prensa hace ajustes a su agenda y se afana por que todo salga bien.

–¿A qué se debe el amplio triunfo sobre el candidato del PRI, Ricardo Villanueva? –se le pregunta.

–Siempre dije que la diferencia iba a ser de dos dígitos, eso nos decían los números. Sin embargo, nunca llegaron al nivel del resultado final, que fue rotundo. Creo que se combinaron numerosos factores, como sucede en un partido de futbol, donde cuentan nuestros aciertos y los errores del rival.

“De nuestra parte, se hizo una campaña creativa –un uso intensivo de las redes sociales, con trabajo a ras de piso–, con un mensaje preciso de lo que queremos hacer. Eso nos permitió tener un buen resultado. Pero también jugó a favor nuestro el cansancio de la gente con los actuales gobiernos y la manera en la que el PRI abusó de la ‘guerrilla sucia’.

“El nivel que llevaron las campañas, creo, terminó por cansar a la gente. Esos y otros factores generaron un resultado histórico para Guadalajara.”

–Hace 18 años, el PAN hizo historia al ganar la ZMG, algo similar a lo que ahora pasa con MC. Sin embargo, mataron la esperanza de los ciudadanos de tener un verdadero cambio.

–La lección de lo que le pasó al PAN es lo que tenemos que empezar a revisar. Claro que existe el riesgo de convertirnos en lo que tanto criticamos. Tenemos que tomar previsiones al respecto y, lo más importante, tener los pies en el suelo.

–¿Que no les gane la soberbia?

–¡Claro! Que no caigas en la soberbia y la ambición que corrompieron al PAN hasta el tuétano. Lecciones hay de lo que no se tiene que hacer: no marearnos con el poder.

–Los panistas se caracterizaron por ser autoritarios. No escucharon las propuestas o señalamientos de los opositores, menos aún a los ciudadanos.

–El PAN llegó con el ánimo de borrar a quienes no pensaban igual que ellos.

–¿Usted no lo hará?

–¡Por supuesto que no! He sido oposición casi toda mi vida; la oposición merece respeto y voluntad para ser escuchada. En ese sentido, va a haber diferencia de fondo… El PAN, cuando llegó al poder, se fue cegando poco a poco por la ambición.

Los compromisos

Enrique Alfaro advierte que leerá la cartilla a sus correligionarios de MC: “Si piensan que en MC harán una carrera política para enriquecerse, se equivocaron de partido.

“Yo voy a ser el primero en poner el ejemplo. Cuando se nos olvide (que la gente confió en nosotros), en ese momento estaremos firmando nuestra sentencia para perder lo que nos costó tanto tiempo construir.”

Alfaro fue alcalde de Tlajomulco de Zúñiga, municipio localizado al sur de la zona metropolitana, de 2009 a 2011; al año siguiente compitió por la gubernatura, pero perdió ante el priista Aristóteles Sandoval, ahora, a partir de octubre próximo, será presidente municipal de Guadalajara.

Cuando se le cuestiona si hará auditorías a su antecesor y si presentaría denuncias en caso de encontrar irregularidades, responde positivamente. Apunta que él mismo acudirá a la Fiscalía General del Estado a denunciar y a ratificar las querellas.

“Tenemos que revisar qué pasó con las finanzas municipales, tenemos que ir hasta el fondo del asunto porque, si no lo hacemos, nos convertiríamos en cómplices por omisión.

“No es un asunto de cacería de brujas ni de vendettas políticas. Es simplemente lo correcto, lo justo; y si alguien cometió un ilícito, si alguien se robó un peso, vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que pague las consecuencias.”

Adelanta que cambiará la estructura del gobierno municipal porque, sostiene, es “anacrónica”. Tal parece “que está diseñada para robar. Tenemos que transformar la administración y hacerla mucho más eficiente, transparente y ligera”. Asimismo, estudia la posibilidad de recortar la nómina, pues “es sumamente pesada”.

Alfaro aún no define a quiénes incluirá en su gabinete; hasta ahora sólo ha pensado en Juan Partida para la Tesorería, cargo que ocupó en Tlajomulco cuando él estuvo en la alcaldía. Con respecto al cabildo, estará conformado, dice, por seis priistas, dos panistas y 13 de MC, incluidos él y el síndico.

Aún no se ha comunicado con el presidente municipal de Guadalajara saliente, Ramiro Hernández, para acordar el proceso de entrega-recepción: “Ya habrá oportunidad de hablar, y por la buena… ¡Que no se pasen! Yo espero que actúen con prudencia; ojalá puedan dejar el ayuntamiento menos mal de lo que está actualmente”.

Primeros contactos

Antes de que iniciaran las campañas y durante el proceso electoral, Alfaro fue objeto de una guerra sucia, proveniente de los priistas. Entre las estrategias negativas que impulsaron sus contrincantes estuvieron denuncias de carácter penal.

ÉL minimiza las querellas en su contra; en particular una de la dirigencia estatal del PRI por el presunto desvío de 86 millones de pesos del ayuntamiento de Tlajomulco a través de la empresa Profesionales para la Gestión Tributaria.

“Voy a esperar a ver qué me dicen. Una cosa es presentar una denuncia para salir en los medios y otra ratificarla y aportar pruebas. Nunca pudieron acreditar una sola prueba. Pero yo siempre estaré a disposición de quien requiera una información. Hasta ahora, ni siquiera me han dicho que esté denunciado. No me ha llegado ninguna notificación”, comenta.

Sobre la otra denuncia que pesa en su contra en la PGR por la omisión de saneamiento de aguas en Tlajomulco, sostiene: “Nunca me citaron a declarar; fue una mentira”.

A pesar de los ataques dirigidos contra él y su familia durante la campaña, Alfaro se muestra tranquilo. Dice que no hay rencor; agrega que se perdona pero no se olvida.

Cuando el gobernador Sandoval Díaz le llamó para felicitarlo por su triunfo, dice Alfaro, él aprovechó para manifestarle su voluntad de dialogar y  construir acuerdos:

“No lo dije de dientes para afuera. Sí, hay voluntad de diálogo, pues muchos temas se tienen que corregir. Y si no hay voluntad para ajustar cosas, para entender los temas que no están funcionando, modificar el diseño de la agenda pública; si no hay voluntad para eso, va a ser más complicado el entendimiento.

“Espero que el gobernador vea en nosotros la posibilidad de ayudarlo, que no venimos a golpearlo. Yo no vengo a complicarme la vida ni la existencia; sino a gobernar la segunda ciudad más importante del país.”

–Con su triunfo, ya le puso zancadilla en su aspiración a la Presidencia de la República…

–No. Yo creo que ahí le han puesto zancadillas más graves muchos de los que lo rodean.

Cuanto se le comenta que, luego de la guerra sucia del PRI en su contra, que no le resultó, comenzó a ser promovido por el gobierno del estado, los priistas y el propio cuarto de guerra, Alfaro suelta la carcajada.

“Ellos –dice– cometieron muchos errores que explican el resultado de la elección. Hicieron una campaña equivocada. Nunca convencieron, creo, ni a los mismos priistas. Pensaron que con lodo y con millones de pesos podían destrozar un proyecto político que se ha construido desde hace mucho tiempo con trabajo y esfuerzo.

“Espero que hayan aprendido la lección de que así no se puede. Hay una cosa que se requiere en la política y en la vida: autoridad moral. Les faltó una buena dosis de eso”.

Temores superados

Enrique Alfaro admite que la estrategia de guerra sucia le causó enojo y miedo a perder la vida; también, dice, “a manera de protección”, empezó a usar uno de los 73 escapularios que le regalaron. “La gente me decía en la campaña: ‘¡Cuídese!, no lo vayan a matar. ¡Cuídese! y me regalaron esto (el escapulario), en la colonia San Onofre”.

Prosigue: “Normalmente no me cuelgo nada. No uso relojes ni anillos, pero hubo momentos en la campaña de tensión en los que sí lo agarraba”.

El domingo 7 por la noche, cuando los primeros conteos le daban ya amplia ventaja, el abanderado de MC se dirigió hacia La Minerva.

“A pesar del gusto que teníamos, había un ambiente de tensión. Mi hermano me trajo un chaleco antibalas para ir a La Minerva, pero no me lo puse.”

Reitera que la campaña fue difícil, pues había nervios, sobre todo por la inseguridad, pero “ya estamos muy tranquilos”.

–¿En qué o en quién pensó cuando le confirmaron que había ganado por dos dígitos?

–Pensé: ¡Qué madriza les pusimos! Pensé en mi papá. Nadie sufrió la campaña como él. No fue a un solo evento; sufrió como papá. Le hablé inmediatamente y le dije: “Duérmete en paz, ya les ganamos”.

Insiste en que la guerra sucia “no tiene impacto electoral, pero sí impacta a la familia. Eso es lo que ellos (quienes la instrumentan) no miden, a ellos eso no les importa. La manera en que ganamos fue un tanque de oxígeno para mi familia”.

–¿Va a establecer comunicación con Villanueva cuando tome protesta como regidor?

–Sí. Creo que Ricardo es una buena persona, no así quienes estaban alrededor de él: ellos le hicieron mucho daño a la política del estado.

–Lo vemos en chanclas –se le comenta.

–Sí. Tengo dos días así. Acabé cansado. No es lo mismo hacer campaña a los 30 que a los 40. Espero que no me eche muchas más.

–¿Se aventaría otra campaña para gobernador?

–No, tengo flojera ahora. Más que nunca estoy claro de que el futuro político de nuestro proyecto depende de lo que haga como presidente de Guadalajara, y de lo que hagan otros actores importantes de nuestro movimiento que van a tener responsabilidades trascendentes… Ya veremos en 2018.

En su agenda, Alfaro buscará incluir el asunto de los desaparecidos y coordinar acciones de seguridad con los alcaldes de Zapopan y Tlaquepaque, que también ganaron los candidatos del MC, para instrumentar el programa Ciudad Segura en la ZMG.