Desastre en el box mexicano por el retiro de Grupo Modelo

Buena parte del boxeo profesional en México se sustentaba gracias al dinero de Grupo Modelo, pero la cervecera fue vendida a un consorcio belga y decidió retirar su apoyo. Este hecho profundizó la crisis del pugilismo nacional y arrastró a promotores y fajadores, quienes han visto cómo se reducen sus oportunidades y cómo se fortalece el duopolio que sobre este deporte ejercen Televisa y TV Azteca.

Hasta hace un tiempo, los promotores del boxeo disfrutaban de los generosos ingresos que les redituaban los patrocinadores a costa de lucrar con el principal de sus activos: los propios pugilistas, que en México no son pocos.

Durante años, representantes, managers, programadores de televisión e incluso algunos reporteros gozaron de magníficos beneficios a pesar de que se presentaban funciones de dudosa calidad. El panorama cambió en 2014, cuando el principal “mecenas” del boxeo nacional, Grupo Modelo, retiró sus apoyos después de que la empresa cervecera mexicana fue vendida al consorcio belga Anheuser-Busch InBev a mediados de 2013.

Los resultados son evidentes: la interrupción del patrocinio sumió al pugilismo profesional del país en una profunda crisis y puso en jaque a las compañías promotoras, al extremo de que la mayoría decidió suspender sus actividades al menos desde hace un año.

Son los casos de Boxeo de Gala, cuyo fundador y propietario, Fausto Daniel García, se cansó de perder 140 mil pesos por cada función; RB Producciones, de Ricardo Maldonado; Producciones Cabrera, de Aquiles Torres, quien goza de mala reputación en el medio, y hasta de la firma de Saúl Canelo Álvarez, Canelo Promotions, que en los últimos ocho meses, desde que se quedó sin el apoyo de la marca Corona, no ha vuelto a montar una función.

El retiro de Grupo Modelo –el mayor patrocinador del boxeo durante más de medio siglo– afectó a televisoras por cable, como Cadena Tres, que ya dejó de transmitir funciones. Incluso el tradicional torneo Cinturón de Oro, considerado el único semillero de boxeadores profesionales en México, fue suspendido por falta de recursos después de 20 años de labores consecutivas.

Las razones

Por el contrario, esta crisis apenas les ha pegado a las empresas que operan para las dos principales televisoras del país: Zanfer, de Fernando Beltrán, cuyas funciones son transmitidas por TV Azteca, y Promociones del Pueblo, de los hermanos Reginaldo y Osvaldo Kuchle López, que laboran para Televisa.

Osvaldo, originario de Ciudad Juárez, fue detenido por agentes del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) en febrero de 2010, y después sentenciado por un juez federal de aquel país a 24 meses de prisión, en julio de 2013, tras defraudar por 3 millones 210 mil dólares al Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (Ex Im Bank). Osvaldo Kuchle purgó la condena en libertad condicional.

Ambas empresas boxísticas disfrutan de gran bonanza. Sin embargo, las dos son acusadas de acaparar el mercado, impedir la programación de peleadores que no forman parte de su equipo, presentar funciones disparejas, “piratearse” pugilistas, inflar los récord de los fajadores y, en fin, timar al público con espectáculos de baja calidad.

Como sea, ni siquiera Televisa evitó la salida de su principal patrocinador, y tuvo que modificar el nombre de su programa semanal de Sábados de Corona por el de Sábado de Boxeo. Como ocurre por lo general, la crisis de ese deporte, aseguran expertos, se debe a la corrupción entre promotores, boxeadores, patrocinadores, directivos y las propias televisoras.

El promotor del torneo Cinturón de Oro, Luis Fernando Ramírez, ofrece una visión crítica: “Revivimos esta disciplina en México hace 20 años, cuando nadie hacía boxeo y las televisoras no se interesaban. Iniciamos el torneo en busca de nuevos valores. Después de siete años las televisoras se dieron cuenta de que sí era un negocio. Así empezó la guerra de televisoras, se vino un boom, y el boxeo resurgió.

“Después, por la falta de calidad de los boxeadores que se ven en la pantalla chica, los accidentes de peleadores y por gente charlatana, los patrocinadores importantes, como Grupo Modelo, decidieron retirarse del boxeo.”

Lo anterior, asegura, afecta a un deporte que ha dado al país “más de 200 campeones mundiales en diferentes categorías y organismos”. Pese a ello, la falta de apoyo y el desinterés del gobierno, además de los malos promotores, “nos tienen a todos en la lona. El que pierde siempre es el boxeador, y el último que pierde es el promotor, pues no existe una ley que proteja al combatiente. Por eso abusan de ellos a placer”.

Añade: “Por tradición, los que estamos en el boxeo vivíamos del Grupo Modelo y había una muy buena relación con la empresa, pero a la fecha los promotores continúan haciendo funciones de mentiritas, de muy mala calidad. Por eso no hemos encontrado a la nueva estrella del boxeo mexicano. No hay seriedad, no hay interés, no hay autoridades boxísticas, y la misma Comisión de Box del Distrito Federal está involucrada en los malos manejos. La comisión obedece a intereses de los promotores, a intereses mercantiles”.

El organizador de peleas explica la salida de Grupo Modelo: “Tampoco vamos a decir que nosotros acabamos con el patrocinio, pero con la llegada de los nuevos directivos (de la cervecera) se dieron cuenta que en esta corrupción estaban coludidos promotores, boxeadores, patrocinadores, directivos. Analizaron, vieron las cantidades que se invertían y que no les generaban resultados”.

Un factor importante fue descubrir el tipo de negocio que hace Televisa, sin importarle el espectáculo y la ética: “Los directivos de esta empresa ya se coludieron con Promociones del Pueblo, cuyos dueños son de dudosa reputación. Cada quien se lleva su parte y el boxeo no les interesa. Vemos sus funciones semanales, y es una basura lo que transmite Televisa”.

Ante tal situación, Ramírez refiere que en cierta ocasión le dijeron en Televisa que si pretendía hacer box debía arreglarse con Promociones del Pueblo. Él se negó: “¿Cómo que debo arreglarme con ellos, que son promotores al igual que yo? ‘Me arreglo contigo, Televisa’”, terció. “Si entráramos a ese juego te pagan lo que quieren y después, si un boxeador tuyo llega a funcionar, igual te lo roban y después ya no te programan. Te cierran las puertas en todos lados, como dice el doctor Fausto Daniel García”.

–¿Con qué directivo de Televisa planteó la situación? –se le pregunta.

–Con Alberto Sosa (director de Deportes). Y le puedo hablar de mayores corrupciones: Guillermo González, quien estuvo en Televisa. Ahora es el director de programación de Cadena Tres, donde realicé algunas funciones hasta que el señor me empezó a pedir dinero.

“El dueño de la televisora, Olegario Vázquez Raña, sabe que esto es gratuito. Le estoy ofreciendo mi trabajo, un espectáculo para que lo transmitan a las masas, y el señor González cobra a diestra y siniestra, a todo promotor, a Fausto, a Aquiles Torres, a Maldonado, a la misma Promociones del Pueblo. En todas las transmisiones que hicieron tuvieron que pasar su dinero al directivo. No estoy dispuesto a corromper más el medio.”

–¿Cuánto le pedía Guillermo González?

–De 50 mil a 80 mil pesos por cada función. Y de acuerdo al sapo es la pedrada.

Ramírez arguye que Sosa y la empresa organizadora de peleas “llegaron a un arreglo muy cómodo, porque no puede ser lo que vemos en pantalla y lo que escuchas de los comentaristas. Yo me sé todos los trucos, y el sábado anterior (30 de mayo), por ejemplo, presentaron una pelea de Nery Saguilán La Pantera, a quien le pusieron a un moreno fuertecito (Wilfrido Buelvas). Lo tiró con un golpe a destiempo, y todos quieren explicar y justificar que estuvo bien, cuando en realidad fue una pelea vergonzosa…”

“Lo más serio que tenemos del boxeo se ve en TV Azteca. No hay cosa más seria que lo que hace el promotor Fernando Beltrán. Lo digo con mucho dolor, porque me dedico a lo mismo, pero hay que reconocer a la gente que hace bien las cosas. Sin embargo, también tienen sus problemas: no hay una protección a los boxeadores, a quienes tienen amenazados; hacen de ellos lo que quieren. Al menos le presentan al público algo atractivo, no se ve engaño.”

El problema en el DF

El torneo Cinturón de Oro reunía anualmente a 200 peleadores, cifra que se incrementó a 270 en los últimos cinco años. El gasto global de la organización ascendía a 6 millones de pesos, de los cuales Grupo Modelo aportaba 2.9 millones.

José Luis Espetia, quien presidió dicha comisión de 2002 a 2004, acusa: “Las burocracias del PRD han sido nefastas para el deporte profesional y amateur de la Ciudad de México. Cuando Andrés Manuel López Obrador estuvo en la jefatura del gobierno capitalino nombró a Dione Anguiano directora del Instituto del Deporte del Distrito Federal, quien a su vez designó a siete titulares de la Comisión de Box del DF. Fue un caos, porque de pronto hoy estaba un presidente en la comisión y al rato ya estaba otro. Esas actitudes burocráticas empezaron a conducir a este estado de cosas”.

Afirma que el PRD no tuvo la capacidad de avizorar el destino que le aguardaba al boxeo. “En el DF no tenemos peleadores. Sólo está lo que queda de Jhonny González y Édgar Sosa (ambos han sido campeones mundiales), quien dio la campanada cuando venció a Brian Viloria, en abril de 2007, y después le trajeron boxeadores a modo porque es exclusivo de un reportero del Esto (José Luis Camarillo, que lo maneja).

En este boxeo de sobrevivencia, como le llama el entrenador Carlos Rosales, la promotora Boxeo de Gala, del doctor Fausto Daniel García, decidió dejar libre a sus 40 peleadores firmados porque ya no tuvo patrocinadores que respaldaran sus carteleras. García asegura que perdía 120 mil pesos en cada función.

García, quien como boxeador formó parte de la selección nacional de boxeo en los setenta y ochenta, y más tarde, en 2002, obtuvo la licencia de promotor, explica. “(Los boxeadores) ya se están yendo de mi empresa. Unos tienen la atención de avisarme, otros ni siquiera lo hacen y se van, pero ya no puedo hacer boxeo. Entiendo que la vida debe seguir, y que si no les puedo dar trabajo e ingresos que se los dé el promotor que venga”.

Entre quienes se marcharon –incluso con contrato firmado y sin avisarle– están todas las mujeres: Mariana La Barbie Juárez, Esmeralda Moreno, Iveth Zamora, Zulima Muñoz. “Se fueron, además, siendo campeonas mundiales. También se marcharon Daniel Estrada, Carlos Cárdenas, Antonio Sánchez y Cristian El Italiano Esquivel, a quien llevé a Japón a disputar el título mundial, y Édgar Sosa.

“Eran más de 40 peleadores, y la mayoría ya se ha ido. Me quedan como 12, los que han sido fieles. Algunos están esperando la oportunidad y todavía me llaman, pero no tengo ni funciones ni patrocinadores.”