Farol de la calle, oscuridad en la casa

¿Existe una política cultural internacional en el gobierno de Enrique Peña Nieto?

La participación de México en tres importantes eventos internacionales inaugurados el pasado mes de mayo señala vicios administrativos que las autoridades culturales (Conaculta, INBA y SRE) deben corregir.

En concreto, sobre la discrecionalidad para seleccionar proyectos y curadores, al gasto de recursos públicos para actividades que sólo benefician a los involucrados, al despilfarro en el financiamiento de autorías de alta cotización mercantil, al descuido en la promoción de la diversidad artística nacional y, por supuesto, a la falta de información sobre los costos de producción y difusión de los proyectos.

Inaugurada el 1 de mayo con el tema de Alimentando al planeta, energía para la vida, la Expo Milán 2015 alberga un pabellón mexicano cuyo diseño arquitectónico fue producto de un concurso que, con base en lo que anunció Proméxico desde finales de 2014, fue ganado por el arquitecto Francisco López Guerra. A diferencia de este procedimiento, la presencia de artistas visuales  fue una decisión del curador Erik Orlando Castillo Corona, quien invitó, entre otros, al pintor Daniel Lezama y a la escultora María José de la Macorra:

¿Qué instancia y bajo qué tipo de procedimiento se contrató a este profesional tan recordado por las irregularidades con las que curó la pasada Bienal de Pintura Rufino Tamayo?, ¿cuáles fueron los objetivos de su proyecto?, ¿cómo sustentó la invitación de los creadores?, ¿cuál fue el costo de producción y cómo se va a evaluar?

Además de la discrecionalidad y opacidad que tuvo el INBA al financiar el Pabellón de México en la Bienal de Venecia (Proceso, 2009- 2010), el apoyo que dieron Conaculta y la SRE a creadores de exitosas galerías feriales de la Ciudad de México –como Carlos Amorales y Dr. Lakra de la Kurimanzutto, Héctor Zamora de Labor y Gilberto Esparza de Arroniz– para que participaran en la Bienal de La Habana que inició el pasado 22 de mayo, confirma y fortalece el apoyo indirecto, irregular y simulado que brindan al mercado artístico. Considerando que al exponer en la Bienal se fortalece el valor artístico y comercial de las firmas, ¿no hubiera sido más pertinente que las galerías asumieran los gastos?

Además, si el programa de Promoción internacional de artistas visuales mexicanos que financia el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) sirviera no sólo para subvencionar galerías sino, también, para dar a conocer la diversidad creativa de México en el mainstream, los curadores de bienales tendrían posibilidades  de selección alternas a las que promueven las tiendas de arte beneficiadas por el Fonca.

Concentrado en apoyar eventos importados que confunden la comprensión y disfrute del arte con la tumultuosa y superflua mirada de una imagen –como la Muestra Imposible que se presentó en el Centro Nacional de las Artes–, Conaculta ilumina con algunos espejismos el exterior mientras la pluralidad de la escena nacional se mantiene en la penumbra.