Nuevas propuestas en gráfica y pintura

La característica más atractiva de la Galería Traeger&Pinto es la audacia que tienen sus fundadores para seleccionar firmas y organizar narrativas. Indiferentes ante los errores y modestos ante los aciertos, Gerardo Traeger y Eduardo Pinto presentan actualmente un sugerente conjunto de estampa, pintura y dibujo de cuatro artistas nacidos entre 1986 y 1977. Integrada en su mayoría por creadores emergentes, la exposición denominada Nuevas Propuestas se sustenta en la exploración de posibilidades recientes para disciplinas y géneros tradicionales.

Sobresaliente por la estructura del concepto y la sensualidad de la impresión gráfica, la obra de Marysol Rojas (Ciudad de México, 1986) profundiza en el retrato fusionándolo con una actitud artística de conectividad social, expresividad cromática y contundencia litográfica. Seleccionados por la potencia estética de su fisonomía, sus personajes, habitantes o visitantes de la Ciudad de México –en su mayoría del Centro Histórico– rebasan el retrato convirtiéndose en protagonistas de una historia tan individual como local.

Considerado por la artista como un “realismo de la sociedad”, su discurso visual atrapa al espectador por las diferencias en las texturas de la imagen. Estampadas en papel metálico, intervenidas con collage o encimadas en impresiones digitales, sus litografías oscilan entre el misterio, la nostalgia y un elegante kitsch. Además del retrato de Oscar quien, para nadar el equivalente del D.F. a Acapulco se impuso una rutina de 1.2 kilómetros diarios de nado en una alberca para cubrir metáforicamente 388 kilómetros,  Marysol Rojas exhibe retratos tanto de Sandra Ávila (La Reina del Pacífico) como de una inmigrante rumana quien, con el nombre de Blanka, se dedica al diseño de moda con estridentes motivos florales.

Nacida en Sudáfrica y residente en la Ciudad de México desde hace varios años, Christi Haupt (1984) presenta una propuesta de pintura expandida que podría denominarse como neoposmoderna. Construida a partir del paisaje como territorio simbólico de diferentes identidades y valores culturales, su narrativa sugiere la ambivalencia que existe en la significación de estéticas prehispánicas, cívicas y étnicas. Con paisajes habitados por animales domésticos, héroes fantásticos –como las Tortugas Ninja–, representaciones de esculturas preshipánicas y referencias del México actual –como el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad Capital–, las pinturas de Haupt se expanden en objetos rituales que, como estandartes o huipiles colgados, develan la complejidad kitsch de una sociedad post-colonizada.

Además de los pretensiosos dibujos de insectos de Javier Gómez (México, 1983) que, a través de fragmentación geométrica de su soporte pretenden explorar la representación de la figura, en la exposición presentan varias pinturas de Reynaldo Zesati que exploran tanto el género de la naturaleza quieta como la actualidad del ornamento. Veterano en el conjunto por tener 38 años, Zesati “actualiza cánones estéticos” de la pintura barroca y rococó invadiendo y alterando sus narrativas con estructuras geométricas que enfatizan la vacuidad hiperrealista de la imagen apropiada.

Estimulante por la insistente exploración creativa, la muestra exhibida  en la Ciudad Capital confirma que el arte no se limita al mainstream