“Viaje musical a Grecia”

En un programa que merecería mucho más promoción, al igual que otros similares, todos los domingos al medio día se presentan, de manera totalmente gratuita, conciertos de buena música pero de diferente tipo en el Museo Nacional de Arte (Munal).

Allí se efectuó el Viaje musical a través de Grecia a cargo de la mezzosoprano greco-alemana Alexandra Gravas, acompañada al piano por el polaco-mexicano Jósef Olechowski, quien auténticamente nos llevó a sentir las brisas del Adriático, el olor recio del pescado, lo ardiente de su suelo y, también, la belleza de sus flores y la rítmica delicadeza de su poesía emanada de Kavafis y Constantinidis, sin olvidar a Theodorakis, a Hadjidakis y a Mitropoulus, cuyo nombre lleva uno de los concursos de dirección musical más prestigiados del mundo.

Todos ellos, y otros, aunque evocan sus raíces milenarias, son hombres del siglo XX, y uno, Theodorakis, puede aún otear el nuevo amanecer junto a Syriza.

Oteando siempre el horizonte es como estos compositores pudieron (pueden, porque obras como estás son perennes)­ cantarle así a la vida. Y así lo entendió Alexandra Gravas, quien ofreció un recital igualmente sencillo, sin pretensiones de Gran Concierto, y por lo tanto “alivianado”, rico, disfrutable, uno de esos que rompen la solemnidad y permiten la interacción real, espontánea y no esa forzada que se induce a través de la chabacanería o los “paleros” que, aunque parezca increíble, aún existen y se dejan sentir en uno que otro recital o función de ópera.

Alegres pues, acompañamos a la joven que ansiosa espera el regreso de Ulises y que Constantinidis, a más de ponerle música, tradujo del original de Rabindranath Tagore. Proseguimos el viaje, cruzamos el Ponto, aunque sin olvidar que para llegar hasta ahí y hoy poder cantar en griego –a través de la educada voz de Alexandra–, Nikos Skalkottas (1909-1949), al igual que muchos, tuvo que escapar de la Alemania hitleriana para alcanzar su particular Ítaca, Grecia en su caso.

Relajante espacio en verdad, donde Olechowski estuvo así de bien, también.