El fracaso deportivo y financiero de Padilla

Costosa y de corta duración resultó la aventura de Leones Negros en la Liga MX, conducida por su presidente, Raúl Padilla. La caída de la escuadra tras una pésima campaña, donde las caras estrellas extranjeras se apagaron y los de la cantera se achicaron, el vicepresidente del equipo y rector del CUCEA, Alberto Castellanos, se echa la culpa del mal rendimiento deportivo y ensalza la buena labor de Padilla para obtener patrocinios. Ahora los trabajadores de la UdeG se preguntan si les devolverán el dinero que su sindicato le prestó al equipo.

El vicepresidente de Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, José Alberto Castellanos Gutiérrez, asume toda la responsabilidad en el fracaso del equipo, que no permaneció en la Liga MX tras arribar a ella apenas el año pasado.
Entrevistado por este semanario, Castellanos exculpa primero a su jefe directo, Raúl Padilla López, presidente del equipo y mandamás de la casa de estudios. Sin embargo, Padilla nunca apareció cuando la escuadra se enfilaba de regreso a la división eufemísticamente llamada “de ascenso”, tras una serie de derrotas consecutivas en la recta final del torneo de clausura.
Aunque los directivos de Leones Negros acusan a los árbitros de tener consigna contra el equipo, ya que no marcaron penales a su favor, las estadísticas muestran que en 33 juegos sólo anotaron 23 goles, y sólo en dos encuentros marcaron más de un gol.
El presidente de la escuadra señala que el exrector de la UdeG, a pesar de no saber de futbol, hizo su parte: “Jugó un papel importantísimo para darle viabilidad económica a este equipo; cuando el equipo asciende, él me dice: mira, yo no sé de futbol, pero sí de comercialización y gestión. Yo me voy a encargar de su viabilidad económica, tú encárgate de que tengamos un equipo competitivo”.
La realidad es que los Leones Negros adeudan 120 millones de pesos que tomaron del fondo de ahorro para el retiro de los profesores a fin de reforzar al equipo. Castellanos niega que se haya obligado a los docentes a firmar ese préstamo; dice que lo hicieron voluntariamente y a través del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara y que los recursos se les devolverán en cuatro años, con dinero obtenido por la venta de la carta de algunos jugadores.
Contra la versión de Castellanos, quien también es rector del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) de la UdeG, algunos docentes confirman a este reportero que fueron presionados para autorizar el préstamo y que no tienen la certeza de que vayan a recuperarlo.

Malas contrataciones

Una vez que Padilla López consiguió los patrocinios necesarios para mantener al equipo en el máximo circuito del futbol nacional, el resto corrió por cuenta de Castellanos. Desafortunadamente, dice, no le dio buen resultado la contratación de una tripleta de ecuatorianos porque no lograron adaptarse al futbol mexicano. Se refiere a Juan Luis Anangonó, Jonathan González y Fernando Guerrero.
Ello, a pesar de que los eligió tras un largo trabajo en el que se observó a más de 40 jugadores, y ellos destacaron porque, entre otras cosas, hicieron alrededor de 40 goles en la liga ecuatoriana y sus equipos disputaban los primeros sitios.
“Vimos a Roque Santa Cruz (ahora en Cruz Azul), Yimmi Chará, que está con el Monterrey; Jefferson Cuero, que está con Morelia; Yorley Mena, a Cano y a Cristian Penilla, que están en Pachuca; a Christian Suárez, que está con Atlas… Vimos cualquier cantidad de jugadores, que por una u otra razón, a la hora de entrarle a las negociaciones ya había otros equipos interesados y lo único que hacían era inflar el valor del jugador. Nosotros no teníamos condiciones para disputar un jugador con Pachuca, con Tigres, Monterrey o América”, señala.
Por eso comenta que las contrataciones de Leones Negros, a excepción de Anangonó, se hicieron sin recurrir a promotores y platicaron de club a club para traer a González y Guerrero. Aclara que sólo contrataron al promotor Mauricio García de la Vega, director de la agencia de futbolistas IconSTAR, sólo para que los pusiera en contacto con el equipo ecuatoriano Independiente del Valle, donde jugaban ambos.
Como resultado de esas negociaciones, Leones Negros es propietario de 50% de las cartas de Anangonó y González y la otra mitad corresponde a sus equipos de origen: respectivamente, Chicago Fire de la Major League Soccer de Estados Unidos, e Independiente del Valle.
Unos días antes de que Leones Negros disputara su último encuentro de la Liga MX, ante Cruz Azul, el vicepresidente aún tenía la esperanza de conservar su sitio, pero la combinación de resultados no le fue favorable: ellos tenían que ganarle a los cementeros y esperaban que el Puebla perdiera ante Santos de Torreón. Leones venció a Cruz Azul 2-0, pero Puebla y Santos empataron a dos goles.
En la difícil labor de explicar el descenso, Castellanos admite que no todos los jugadores que lograron el ascenso pudieron adaptarse a la Liga MX, como tampoco los extranjeros con que reforzaron la ofensiva en el primer torneo: el uruguayo William Ferreira y el argentino Andrés Ríos.
Entre los que subieron al máximo circuito con el equipo y sólo jugaron unos cuantos partidos están el mediocampista Jesús Alejandro Palacios y el defensa Rodrigo Follé. A éste la directiva lo consideraba el símbolo de la escuadra, pero terminó otra vez en la división de ascenso con Lobos BUAP, por problemas de indisciplina.
Otro de los que no lograron despegar, a decir del directivo, fue Jesús La Joya Vázquez, delantero formado en la cantera de Leones Negros; pero él posteriormente entró en sustitución de los ecuatorianos Juan Luis Anangonó y Jonathan González, repudiados por la afición universitaria por su incapacidad para anotar. El primero sólo marcó un tanto en 33 partidos y el segundo se quedó con los dos goles que le metió al Cruz Azul en el último encuentro del torneo de clausura.
Aunque Castellanos se niega a revelar el monto exacto de la carta de los jugadores ecuatorianos, señala que pagaron alrededor de 40 millones de pesos por ellos, lo que parece un dispendio, si se toma en cuenta que en las preparatorias y centros de educación superior de la UdeG les falta hasta papel de baño y a los profesores de asignatura se les paga en promedio 60 pesos por hora.
Si en la división de ascenso la nómina de Leones Negros estaba oculta en el portal de Transparencia, en la máxima categoría desapareció por completo. El entrevistado dice que por seguridad de los futbolistas no se informa de su salario mensual. Lo mismo pasa con los ingresos por patrocinios; aunque en algunos medios de comunicación se informó que el equipo universitario vendió los derechos de transmisión de sus partidos a la cadena ESPN en 13 millones de dólares, el vicepresidente afirma que la cifra es menor, pero no acepta especificarla.
De acuerdo con el portal de internet Transfermarkt, con el regreso a la división de ascenso los Leones Negros se devaluaron hasta en 10 millones de dólares. Señala que su plantilla de jugadores está cotizada en 27.5 millones y es la segunda más barata del futbol mexicano, después de Xolos de Tijuana, cuyo plantel se tasa en 25.6 millones. Precisa que el jugador más costoso de Leones es el delantero ecuatoriano Fidel Martínez, cuya carta vale 2.8 millones de dólares y es uno de los candidatos a salir del equipo para recuperar la inversión.

El futbol como “expresión”…

El martes 12 de mayo reapareció el mandamás de la UdeG junto a Castellanos durante una rueda de prensa, en la que el primero se disculpó por el fracaso deportivo e informó que la franquicia de Leones se preserva en la división de ascenso con la meta de regresar a la Liga MX en el mediano plazo, que puede ser de cinco o 10 años.
Padilla López iba a leer un comunicado que le habían escrito, pero lo dejó a un lado para improvisar. Resaltó las asistencias al Estadio Jalisco, que llegaron a ser de 36 mil 597 aficionados, lo que sitúa al equipo como el tercero con más convocatoria en la Liga MX.
Desde su punto de vista, las finanzas están sanas y por ello en unos días realizarán una reestructuración del patronato, a fin de continuar con el proyecto en la división de ascenso. No especificó nada, lo único cierto es que él se queda en la presidencia del club.
Según el exrector, por derechos de transmisión y comercialización de productos –playeras, esquilmos, cervezas y alimentos en el estadio– los Leones Negros recibieron alrededor de 260 millones de pesos y actualmente poseen un superávit de 40 millones, más las cartas de algunos jugadores que suman un valor de 250 millones de pesos. Confirmó que con el traspaso de esos deportistas liquidarán el préstamo de 120 millones que les hizo el sindicato universitario.
Lo que no explicó es que parte del éxito de la comercialización de la marca de Leones Negros se debió a la venta masiva de carnets de plástico entre los empleados de confianza y sindicalizados de la casa de estudios, quienes las compraron para evitar problemas laborales (Proceso Jalisco 509).
Asimismo, las cifras alegres que dio el exrector contrastan con un reportaje publicado por Reporte Índigo en su edición del 20 de febrero pasado, donde se menciona que antes de su desaparición –en enero pasado– la Operadora Promotora Deportiva, que manejaba a Leones Negros, tenía un adeudo de 2 millones de pesos y que desde julio de 2014 dejó de pagarle a sus empleados.
El 24 de junio del año pasado quedó formalmente constituido el Patronato Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, A.C., tras la aprobación de la Comisión de Hacienda del Consejo General Universitario. Rápidamente se nombró a Padilla López como presidente.
Integran el patronato el empresario Juan José Frangie; el dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México, Enrique Aubry de Castro Palomino; el exrector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Víctor Manuel Ramírez Anguiano; el vicepresidente de la Fundación Universidad de Guadalajara, Guillermo Gómez Mata, y la coordinadora administrativa general de la casa de estudios, Laura Margarita Puebla Pérez.
Esta última ha sido señalada de obtener ingresos adicionales a su nómina a través de la Operadora Centro Cultural, empresa de la cual es socia y que en 2010 recibió un contrato de la UdeG por más de 4 millones de pesos para hacer varios trabajos en el Centro Cultural Universitario (Proceso Jalisco 316).
En la mencionada conferencia de prensa, Padilla admitió que en el tema deportivo no le ayudó mucho su habilidad para los negocios. Sin dar ejemplos, comentó que el futbol mexicano está lleno de vicios, particularmente el arbitraje, que según él contribuyó al descenso del equipo.
“Es una experiencia que tiene enormes claroscuros, regístrenla de ese tamaño (…) Yo creo que el futbol mexicano debe madurar y superar muchas deficiencias; y les debo en otro momento darles una opinión específica”, dijo, cauteloso.
Sólo añadió que, aun cuando no estaba de acuerdo con los errores arbitrales y podía echar mano de su influencia política, prefirió no alzar la voz para que no se le acusara de protagonismo.
Luego afirmó que el futbol “es un negocio para unos, muy pocos, como negocio para otros es un mal negocio. Para nuestra institución el futbol nunca ha sido un negocio, sino más bien un motivo de expresión”.