Señor director:
Le agradeceré dar a conocer en la sección Palabra de Lector el presente escrito, dirigido al jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Doctor Miguel Ángel Mancera: Mi hijo Uriel Miguel Martínez Paz se hallaba internado en la Penitenciaría del Distrito Federal cuando, el 30 de agosto del 2013, fue gravemente lesionado con una navaja por el interno Alejandro Chávez Chávez.
Primero fue ingresado al Servicio Médico de la cárcel, y luego se le trasladó al Hospital General de Balbuena, donde permaneció tres días hasta que el 2 de septiembre del 2013 fue regresado a su dormitorio del penal.
Tres días más tarde sufrió parálisis intestinal, por lo que permaneció en los Servicios Médicos aproximadamente dos semanas, y a fines de octubre fue trasladado al Hospital Regional de Iztapalapa, al parecer debido a lo mismo, aunque por la tarde lo regresaron a la Penitenciaría.
A partir de su egreso del Hospital Regional de Iztapalapa experimentó vómitos constantes. Si bien es cierto que se le atendió en los Servicios Médicos de la Penitenciaría, nunca fue valorado y tratado como era necesario y únicamente se le prescribió Omeprazol, Metoclopramida y suero vía intravenosa, pues experimentaba una deshidratación severa.
Sólo ante mis gestiones y presiones en calidad de madre, nos informaron los médicos de la Penitenciaria que sería valorado por profesionistas del Hospital General Torre Médica Tepepan, pero esto sucedió aproximadamente 10 días después de haber egresado del Hospital Regional de Iztapalapa.
Una vez valorado en dicho nosocomio, los médicos decidieron operarlo por obstrucción intestinal, y al día siguiente fue intervenido quirúrgicamente por una obstrucción en la vejiga.
Un día después se le condujo al Hospital General de Xoco. Allí se le practicó una intervención quirúrgica por adherencia y obstrucción intestinal. Dos días más tarde fue trasladado al Hospital General Rubén Leñero, donde los médicos decidieron ya no operarlo por su debilidad y deshidratación severa. Allí permaneció aproximadamente una semana hasta ser enviado nuevamente al Hospital Torre Médica Tepepan. Fue en este lugar donde falleció el 3 de enero del 2014, aunque a la suscrita se le notificó el deceso 12 horas después de ocurrido.
Por considerar que las lesiones que el interno Alejandro Chávez Chávez le causó a mi hijo Uriel Miguel Martínez Paz desencadenaron todos los padecimientos descritos que a la postre le causaron la muerte, aunado esto a las presumibles negligencias médicas de los profesionistas que intervinieron en sus enfermedades, más las presumibles negligencias de las autoridades administrativas de la Penitenciaría del Distrito Federal, solicito de usted, C. jefe de Gobierno, intervenir legalmente para que todas y cada una de las personas a las que resulte responsabilidad penal en este caso sean castigadas conforme a derecho.
Cabe agregar que tanto los médicos como las autoridades del Hospital General de Balbuena y de la Penitenciaría omitieron hacer del conocimiento del Ministerio Publico en turno los hechos delictuosos que causaron las lesiones graves a mi hijo, e inclusive personal del Hospital Torre Médica Tepepan inició la averiguación previa FTL/TLP-3/T1/00021/14-01, por los delitos que resulten, pero cuando mi hijo había ya fallecido.
Si bien a la fecha hay desglose para sancionar tanto al agresor como a los médicos que incurrieron en negligencia, también es verdad que a 18 meses de que fue lesionado mi hijo poco o casi nada han avanzado las investigaciones. Por ello, doctor Mancera, ante el temor de que prescriban los delitos, le pido su amable y urgente intervención. (Carta resumida.)
Atentamente
Margarita Paz Romo
Brasil 94, departamento L-101,
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