Una vez más, la participación de México en la Bienal de Venecia evidencia que la gestión gubernamental de las artes visuales se sustenta en la discrecionalidad, el desorden y la opacidad. Seleccionada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en noviembre de 2014, la propuesta curatorial que representa a México en la edición que inició el pasado 6 de mayo no contaba, a finales de febrero de este año, con un proyecto definitivo, un plan financiero y contratos firmados (solicitudes de información pública 1116100004215, 1116100004315 y 1116100004415).
Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), tampoco transparentó ante la opinión pública los criterios de selección de un proyecto que, al vincularse temática y formalmente con el agua, exigía de una minuciosa revisión.
Durante los últimos años, ya sea desde perspectivas lúdicas, analíticas o críticas, el agua se ha convertido en un protagonista constante de prácticas contemporáneas. En el contexto nacional, en 2002, la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Goethe provocaron la reflexión sobre el devenir del agua en la historia y el presente de la Ciudad de México a través del proyecto de intervenciones urbanas denominado Agua-Wasser.
En el contexto internacional y con obras de base tecnológica, a las espectaculares cascadas artificiales que instaló el artista danés Olafur Eliasson en el East River de Nueva York en 2008, se suma un espléndido proyecto que presentó el prestigiado escultor Anish Kapoor en la edición 2014 de la Bienal Kochi-Muziris en India. Realizada como una intervención en sitio específico, la pieza denominada Descensión consiste en un gran remolino de movimiento violento e hipnótico que, acotado con un barandal, emerge del subsuelo succionando el agua del exterior.
Con fecha todavía más reciente, el español Eugenio Ampudia inauguró el pasado 5 de febrero, en el Matadero de Madrid, un atractivo proyecto de estética relacional y experiencial que reflexiona sobre la comunicación contemporánea, a través de llamadas telefónicas que generan ondas en el agua contenida en una enorme alberca.
En este contexto tecnológico-internacional, ¿cuál fue la intención política que tuvo el INBA al seleccionar la propuesta Possessing Nature de la curadora Karla Jasso y los creadores Tania Candiani y Luis Felipe Ortega? Si no existía un proyecto definitivo, ¿cuáles fueron los criterios de selección y ambiciones artísticas del jurado? Si no existía un plan de financiamiento, ¿cómo asignó García Cepeda el presupuesto para la participación –que no representación– de México en Venecia?
Definida en el boletín de prensa oficial como una “contra-infraestructura” edificada con placas de acero, tuberías y bombas, que se convierte en un sistema hidráulico que extrae y regresa el agua de la laguna de Venecia, la video-instalación que refiere a un sistema de drenaje exige la transparencia que prometió el pasado 4 de mayo el presidente Enrique Peña Nieto.








