El hijo de Roberto López Lara, secretario de Gobierno de Aristóteles Sandoval, a quien apodan La Parca, golpeó y amenazó de muerte a un joven de 20 años en un restaurante de Zapopan por un incidente menor. Poco después, el intimidante junior buscó a familiares del agraviado y les preguntó si estaban dispuestos a aceptar una disculpa. Le respondieron que no y ahora intentan presentar una denuncia penal contra el hijo del funcionario estatal.
El pasado 24 de abril, poco antes de la medianoche, Roberto López Rivera, La Parca, arremetió pistola en mano contra un joven de 20 años en los baños de una marisquería de Zapopan, porque éste presuntamente se atrevió a ayudar a su exnovia.
De manera inopinada, La Parca, hijo de Roberto López Lara, El Chino, secretario general de Gobierno, encañonó con una pistola a Sergio Miguel Martín Castellanos, de 20 años, un antiguo compañero de la Universidad del Valle de México en Guadalajara. Y comenzó a golpearlo en los baños del negocio denominado La Perla del Pacífico, en la calle de Manuel J. Clouthier.
“De aquí no sales, te va a cargar la verga –me dijo–. Quería que entendiera que él tenía el power”, relata el agredido. Luego, el hijo del funcionario de la administración de Aristóteles Sandoval le advirtió que no se le ocurriera hablarle de nuevo a su amiga.
–¿Por qué coincidieron en La Perla del Pacífico? –se le pregunta.
–Ese es lugar en donde nos reunimos algunos amigos. Ese día, él (La Parca) estaba en una mesa y yo en otra; fue casual. Fui al baño y La Parca también. Al entrar me vio y comenzó a reírse. Me acuerdo que traía una sobaquera, de la que sacó una pistola y me preguntó en tono retador que qué.
“Me dio risa. Él sacó el arma y me la puso en la panza y jaló el gatillo. No disparó porque tenía puesto el seguro; nada más sonó el taca, taca.”
Si hubiera fallado el seguro o se hubiera desactivado ese mecanismo, “me habría impactado en el estómago”, sostiene el joven.
Y relata: “Yo agarré la pistola para bajársela. En ese momento llegó uno de sus acompañantes y me golpeó. Logré agarrarlo de la camisa, mientras Roberto López Rivera recuperaba su arma. Luego me golpeó con ella en el lado izquierdo de la cara”.
Le provocó una herida de cuatro centímetros cerca de la sien, por lo que tuvo que ser trasladado a un puesto de socorro, donde lo atendió personal de la Cruz Verde de Zapopan.
La agresión
Martín Castellanos continúa: “Cuando estábamos en el baño, entraron los de seguridad del restaurante porque Roberto se salió después de golpearme (al parecer a dejar la pistola). Me preguntaron qué había pasado”.
El agresor regresó al baño. Poco después Martín Castellanos logró salir y regresó a la mesa donde estaban sus amigos. Se sentía mareado, comenta, y estaba sangrando. A su lado estaban los elementos de seguridad del local. Decidió irse a la Cruz Verde de Las Águilas, en Zapopan, para que lo curaran y le dieran un reporte médico para después presentar una denuncia contra La Parca.
–¿Tuviste algún problema para salir del restaurante?
–No. Roberto López y sus acompañantes se quedaron. Mis amigos me dijeron que en cuanto me fui llegaron otras 10 personas y se dirigieron a la barra. Llevaban bolsas tipo mariconeras.
Sus amigos no pudieron identificarlos; pudieron ser agentes de la Fiscalía General del Estado o guaruras al servicio del hijo del Chino, dice Martín Castellanos.
Un día, cuando él cursaba la preparatoria, su entonces compañero Roberto López Rivera sacó la pistola y dijo: “Esta es para Sergio Martín, porque yo lo voy a rociar”.
Y aunque La Parca ya era proclive a desplantes de ese tipo, según recuerda, se volvió más prepotente y altanero cuando su padre, El Chino López, fue nombrado secretario general de Gobierno.
–¿Cómo iban vestidos el día de la agresión? –se le pregunta a Martín Castellanos.
–Él llevaba una playera tipo Polo azul bajito; yo, camisa negra de manga larga. Él llevaba también una gorra y una bolsa de cuero café en la cual traía el arma.
La Parca, dice el joven, ya lo había amenazado en otra ocasión, también por la misma chava. “No sé si a él, acostumbrado a que la gente haga lo que quiere –siente que tiene mucho poder y puede mandar a quien quiera–, no le gusta escuchar un no”.
–¿Te pidió que hicieras algo?
–Que dejara de hablarle a la chava.
Martín Castellanos asegura que La Parca siempre trae dos escoltas; uno viaja en una camioneta Cherokee gris, el otro se desplaza en una Cheyenne blanca. Su mamá, Patricia Castellanos, dice que el hijo del Chino buscó a su familia después del incidente para preguntar si “queríamos que nos ofreciera una disculpa”.
No aceptaron porque, dice la señora Castellanos, “fue un claro abuso de poder ejercido por el hijo de ese funcionario”. Y agrega que ya informaron al Ministerio Público de Las Águilas sobre lo ocurrido el 24 de abril pasado y ahora presentarán una denuncia penal contra López Rivera por las amenazas y heridas causadas a Martín Castellanos.
No es la primera vez que El Chino y su familia se ven implicados en actos de violencia. El 17 de febrero de 2011, cuando El Chino era el secretario general del ayuntamiento de Guadalajara durante la gestión de Aristóteles Sandoval Díaz, su hermano Carlos López Lara fue asesinado en Zapopan.
Tres años y cuatro meses después, el 16 de junio de 2014, Reporte Índigo publicó que Carlos tenía nexos con uno de los presuntos financiadores de la campaña de Sandoval Díaz a la gubernatura: Tony Duarte Reyes, vinculado a una banda dedicada al tráfico de drogas y cercano a la diputada federal priista Claudia Delgadillo, actual candidata plurinominal a una diputación local.
El 20 de septiembre de 2011 José Luis Duarte Contreras, hijo de Tony Duarte, fue ejecutado en Puerto Vallarta (Proceso Jalisco 503).
El 30 de agosto de 2012, Leonel López Huerta, hijo del finado Carlos López Lara, fue acribillado por un grupo armado en la colonia Arcos de Guadalupe, en Zapopan.








