Señor director:
Permítame hacer los siguientes comentarios en Palabra de Lector.
El pasado 25 de marzo (dos días hábiles antes de comenzar la Semana Mayor) se dio un albazo constitucional que viola los derechos humanos del médico. En el Diario Oficial de la Federación se anunció la reforma de los artículos 81 y 272 bis de la Ley General de Salud con el fin de obligar a los galenos a certificar sus cédulas y especialidades mediante el Comité Normativo Nacional de Especialidades Médicas (Conacem), una asociación civil.
Como profesionales de la medicina no tenemos ningún temor de que midan nuestras capacidades profesionales cada cinco años –o antes si quieren–, siempre y cuando no menoscaben nuestro patrimonio, pues el desembolso en cuestión puede rebasar los 30 mil pesos, si sumamos el pago del derecho a examen, las cuotas rezagadas, los gastos de traslado y de hospedaje, y la pérdida de estímulos económicos durante los dos o tres días que andaremos engordándole la gallina a otros.
Estamos a favor de la certificación, pero por parte de una figura jurídica federal, porque los médicos especialistas presentamos el Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM), donde de un total de 30 mil profesionales fuimos escogidos los 5 mil mejores para hacer la especialidad en una institución federal avalada por una universidad igualmente federal, y bajo el método de Stanley Migram vivimos de cuatro a ocho años enteros con sus noches en un hospital. Muchos de nosotros perdimos en este periodo hasta nuestro núcleo familiar.
Así pues, el descontento de gran parte de la comunidad médica no es por una prueba: es por tener que pagar una especie de impuesto extra y desproporcionado para el doctor, en un dispendio que no aporta ningún beneficio y que, anticonstitucionalmente, se dirige a una asociación civil despótica, sombría, erigida de manera opaca y unilateral, sin la transparencia, la regulación y la democracia que se requieren para manejar millones de pesos. La Conacem es en sí una autocracia fáctica a la que se otorga el poder de ensañarse con nosotros para demostrarnos que debemos apegarnos al sistema, o de lo contrario el sistema nos segregará y destruirá antes de que disuelvan a todo el sector salud para privatizarlo.
Quieren que se curen sólo quienes tengan para pagar su seguro de gastos médicos mayores, y que el ejercicio de la profesión sea para los que se alineen aunque hayan salido del Instituto Maurer, los que estén tan ciegos para no ver lo que ocurre. (Carta resumida.)
Atentamente
Víctor Hugo Pérez Nieto








