TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., (apro).- El obispo número 45 de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas desde 1539, Felipe Arizmendi Esquivel, celebró hoy con una homilía sus 75 años de edad, en la que dio a conocer su retiro, en apego a los estatutos establecidos en el Derecho Canónico.
Incluso, detalló que ya envió su renuncia al Vaticano, donde le dieron instrucciones de permanecer en el cargo hasta nuevo aviso.
Acompañado de cientos de indígenas que llegaron este viernes desde las diferentes parroquias en los 45 municipios que abarca su Diócesis, Arizmendi Esquivel encabezó la ceremonia religiosa en la Catedral a la que llegó hace 15 años precisamente, el 1 de mayo del 2000, para suceder en el cargo al obispo Samuel Ruiz García, conocido entre sus feligreses como El Caminante o jTatik.
Entre cantos y el humo del incienso, Arizmendi Esquivel dio a conocer que hace más de quince días, por medio del Nuncio Apostólico en México, envió al Papa su carta de renuncia al ministerio episcopal al frente de esta diócesis, luego de llegar a los 75 años de vida.
“Es mi determinación, una vez que se acepte mi renuncia, regresar a mi diócesis de origen, Toluca, y dedicarme, mientras Dios me conceda vida y salud, a atender a tantas personas que desean ser escuchadas, tanto en confesión como en dirección espiritual, para seguir sirviendo como discípulo misionero de Jesús”, dice en la parte medular de la carta dada a conocer por el obispo.
Dijo que tras recibir su carta-renuncia, el Nuncio Apostólico, le comunicó que de Roma le habían indicado continuar un tiempo más en este ministerio pastoral al frente de la diócesis, sin determinar cuánto tiempo sería esta prolongación, “cosa que dejamos a la Divina Providencia”.
Añade:
“No tengo obstáculo en acceder a esta petición que se me hace. Por tanto, mientras Dios, por medio del Papa, no me comunique el término de mi servicio en esta diócesis, seguiremos trabajando juntos en la consolidación del proyecto de Iglesia que, desde nuestro respetado y querido jTatik Samuel Ruiz García, se expresó en el III Sínodo Diocesano: ser una Iglesia autóctona, liberadora, evangelizadora, servidora, en comunión y bajo la guía del Espíritu Santo”, dijo Arizmendi Esquivel.
Recordó que desde el 15 de mayo del año pasado, el Papa aceptó su propuesta de designar a Monseñor Enrique Díaz Díaz como su Obispo Coadjutor.
“Yo le agradezco mucho su compañía -de Díaz Díaz- siempre fiel y generosa. Valoro mucho su conocimiento de los valores y los sufrimientos de nuestros pueblos, y su amor por ellos. El también es un obispo apasionado por Jesucristo y muy centrado en El. Y es a partir de Jesús, como su corazón es misericordioso con los dolores de los pobres”, expresó.
Arizmendi Esquivel añadió:
“Él también está convencido del proceso diocesano marcado en nuestro Sínodo, siempre abierto a las realidades pastorales que los nuevos tiempos nos exigen. Le agradezco, pues, su fraternidad y su apoyo. Sin embargo, todos estamos conscientes de que Dios tiene sus caminos, y él nos manifestará cuándo y cómo será la sucesión episcopal en nuestra diócesis”.
Recordó también las palabras que mencionó en este mismo recinto hace 15 años: “No vengo a competir, ni a destruir, sino a complementar. Nunca fue mi intención competir con nuestro querido antecesor, Mons. Samuel Ruiz García, pues todos conocemos sus méritos y su invaluable servicio a esta Iglesia. No vine con consignas de destruir su obra y de cambiar las opciones fundamentales de esta diócesis”.
Expuso que su convicción ha sido, ante todo, conocer la vida, la historia, las realidades, los pueblos, las culturas, el proceso diocesano, para después complementar, junto con sus feligreses, lo que los nuevos retos pastorales les fueran presentando, como la pastoral migratoria, juvenil, vocacional y familiar; la pastoral de la madre tierra; la reconciliación comunitaria; la necesidad de un Seminario más inculturado; la promoción de vocaciones sacerdotales y religiosas, sobre todo autóctona”.
Asimismo refirió que llegó también para consolidar el diaconado permanente en los pueblos originarios; la pastoral urbana; la inculturación de la liturgia; las traducciones bíblicas y litúrgicas. Pero lo más importante, “la opción prioritaria por los pobres es una línea que ni aquí, ni en ninguna otra parte, se puede hacer a un lado, como nos insiste tanto el Papa Francisco”.
Arizmendi Esquivel nació el 1 de mayo de 1940 en Chiltepec, Estado de México (entonces Arquidiócesis de México, hoy Diócesis de Toluca). Hizo sus estudios humanísticos y filosóficos en el Seminario de Toluca, del que fue fundador. Se especializó en Teología Dogmática, en la Universidad Pontificia de Salamanca, España.
Fue ordenado presbítero el 25 de agosto de 1963 en Toluca, por el obispo Arturo Vélez Martínez. Fue Vicario Parroquial en tres Parroquias (urbana, campesina y minera) y Párroco de una Parroquia otomí. Profesor del Seminario por 20 años y Rector por 10.
El Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de Tapachula el 7 de febrero de 1991, donde fue ordenado el 7 de marzo de 1991. Luego, el mismo Papa lo nombró Obispo de San Cristóbal de Las Casas el 31 de marzo del 2000 para iniciar aquí su ministerio el 1 de Mayo de 2000.
El primero obispo de esta Diócesis fue Juan de Arteaga y Avendaño de 1539 de 1541-; el segundo obispo fue Bartolomé de las Casas de 1543 a 1550.
Sus más recientes obispos fueron Samuel Ruiz García quien estuvo de 1959 al 2000, Raúl Vera López de 1995 a 1999) que fungió como obispo coadjutor, Felipe Arizmendi Esquivel es el obispo número que esta desde el año 2000. Y su ahora obispo coadjutor, Enrique Díaz Díaz que inició como obispo auxiliar en el 2003.









