Señor director:
Mi nombre es Alan Daniel Rebolledo Segura. Fui encarcelado injustamente el 13 de diciembre de 2013 en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte, acusado falsamente de robo agravado por los hermanos Alejandro y Arturo Wladislavosky Shapiro, dueños del Instituto Audiológico Audiotech, para el que laboré. Me sentenciaron a seis años de prisión.
Mi caso se publicó en Proceso 1973, y gracias a este medio y al esfuerzo de los magistrados de la Cuarta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal Laura Minerva Duarte González, Enrique Sánchez Sandoval y Sabino Mario Huitrón Heredia, el 16 de febrero de este año finalmente fui absuelto de los cargos imputados y así obtuve mi libertad, bajo la Resolución de Toca 1478/2014.
Mi excarcelación se logró porque peritos especialistas en caligrafía y grafoscopía analizaron y desecharon todas y cada una de las pruebas presentadas en mi contra por el apoderado legal de la empresa, Pedro González Brito. También se descartaron las declaraciones de testigos comprados por el consorcio.
Por ello, los magistrados, después de ver los análisis, concluyeron que “resultaba inverosímil e incongruente denunciar hechos delictivos de los cuales se enteraron supuestamente el día 13 de noviembre del año 2012 y lo hacen saber a la autoridad ministerial hasta el 10 de julio del año 2013”.
Lo mismo sucedió con el supuesto recibo-pagaré de fecha 16 de noviembre, hecho dos días después de haberme despedido de la empresa y que fue presentado como una prueba más en mi contra. Los magistrados lo desecharon por haber sido “efectuado de manera dolosa”. En éste se asentaba que yo había recibido del contador Carlos Barriga 87 aparatos auditivos con un valor de 153 mil pesos.
Todo el coraje de los dueños de Audiotech es porque desde que llegué a laborar a esta empresa descubrí muchas irregularidades e injusticias que los dueños cometen contra sus empleados. En su momento, estas anomalías se las hice saber a diferentes instancias de gobierno y de derechos humanos, como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y la Presidencia de la República, entre otras, sin obtener respuesta.
Durante mi encarcelamiento fui objeto de agresiones físicas y una tentativa de homicidio. Por esto, mi madre, la señora Susana Segura, presentó ante la Agencia del Ministerio Público de la Delegación Gustavo A. Madero las denuncias FGAM/GAM/1/T2/00789/14-04 y FGAM/GAM/1/73/1298/1407, a las que la autoridad nunca dio seguimiento, según me indicaron funcionarios de esta agencia. Por estos hechos interpuse un recurso de inconformidad.
Por despido laboral injustificado presenté una demanda en contra del Instituto Audiológico Audiotech S.A. de C.V. ante la Junta Especial Número 2 de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Valle Cuautitlán-Texcoco, en el Estado de México, que quedó asentada en el expediente J.2/732/2012.
Finalmente y por tratarse de una empresa muy poderosa y que presuntamente fue capaz de ordenar mi asesinato en prisión, quiero manifestar ante las autoridades competentes que hago responsables a Alejandro y Arturo Wladislavosky Shapiro, así como a Carlos Barriga y Pedro González Brito, de cualquier amenaza o agresión física que pudiéramos sufrir mi familia y yo.
Esto porque, vía telefónica, he sido víctima de amenazas de muerte desde el día que obtuve mi libertad.
Atentamente
Alan Daniel Rebolledo Segura








