Skate-art en la Galería José María Velasco

Una vez más, la Galería José María Velasco destaca  como uno de los recintos más eficientes del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Ubicada en el emblemático y amenazante barrio de Tepito de la Ciudad de México, la Velasco, a pesar de su escaso presupuesto, mantiene una misión museística centrada en la atención a la comunidad.  Acertado en la elección de exhibiciones, su director, Alfredo Matus, ha logrado atrapar el interés del público, y en el espacio resalta la presencia constante de visitantes de distintas edades y ocupaciones: estudiantes, amas de casa, familias, comerciantes.

Consciente de la indiferencia que existe en las instituciones capitalinas por las prácticas que se producen en el interior de la República, Matus, en colaboración con el director del Museo de la Ciudad de Querétaro, Gabriel Hörner, organizó una muestra que no sólo es interesante por su contenido sino, también, por la presentación de la plataforma de arte e investigación queretense Board Dripper.

Fundado en 2009 por los artistas Irene Gutiérrez y Ezequiel Frías como un proyecto centrado en el skate-art –alteración pictórica y/o tridimensional de patinetas que forma parte de las expresiones del postgraffiti–, Board Dripper ha expandido sus actividades promoviendo experiencias de creación colectiva e interdisciplinaria en colonias populares de la Ciudad de Querétaro.

Además de dinámicas comunitarias que inciden en la creación de muralismo callejero, talleres creativos y conferencias dirigidas a la difusión del conocimiento artístico, los integrantes de esta plataforma han consolidado su propuesta a través de un festival anual que, bajo el título de Arte Emergente y Cultura Urbana, se presenta en el museo dirigido por Hörner.

Como evento protagónico de este festival se realiza una exposición de patinetas y tablas de surf intervenidas a partir de temáticas relacionadas con circunstancias o problemáticas sociales del entorno queretano. Interesante en su propuesta de skate-art resulta el carácter diverso y plural de los invitados. Provenientes de ámbitos graffiteros, académicos, comerciales, emergentes, nacionales e internacionales, los creadores, en algunos casos, logran rebasar las estéticas convencionales del postgraffiti.

Con el título de Rizoma, en la galería Velasco se presenta una selección de aproximadamente 68 piezas de creadores que han participado en las tres últimas ediciones del festival. Intervenidas con óleos, acrílicos, grabados, cartonería, video, esténcil, resinas y sonidos, entre las piezas sobresalen las correspondientes a 2014. Concebidas para narrar experiencias relacionadas con el nomadismo, las piezas transitan entre la fascinación del viaje y el dramatismo de la migración forzada.

Románticas y localistas, como el grabado de Mónica Garrido que interpreta la canción “Veracruz” de Agustín Lara; fantásticas como la pintura Trashumancia de Rodrigo Márquez que evoca el caos de una torre de Babel; adoloridas como la pintura dibujística de poéticas expresionistas en blanco y negro de Walf Attack, o ingenuas y lúdicas como la escultura El vago de Nando murió, las patinetas de Board Dripper develan una actitud creativa que difiere de la rigidez mercantilista del Distrito Federal.