En la batalla por Celaya, un Bribiesca priista-foxista

En Celaya, ciudad de la histórica batalla y escenario de “moches” políticos, impera el pragmatismo rumbo a las próximas elecciones. Y es la familia del expresidente Vicente Fox la que protagoniza los jaloneos políticos, ahora con el fin de que Fernando Bribiesca Sahagún se convierta en el presidente municipal. Como no lo postularon en el PAN, su añeja querencia, el joven mercadólogo descubrió que el cambio –aquella mágica solución que el político de las botas le prometió a todo el país– ahora es viable sólo con el PRI.

CELAYA, GTO.- Justo a 100 años de la Batalla de Celaya, donde la derrota de Francisco Villa marcó el rumbo de la Revolución Mexicana, se libra aquí una confrontación clave también para un proyecto político auspiciado por el priista Enrique Peña Nieto: el de Fernando Bribiesca, hijo de Marta Sahagún y entenado de Vicente Fox.

Hace un siglo no había en Celaya ni teléfono, pero ahora las batallas se dan hasta en internet y en redes sociales. Bribiesca, el candidato priista de 33 años, reparte tarjetitas con su rostro sonriente impreso y sus cuentas en Twitter y Facebook.

–¿Verdad que tienes feis? –pregunta a las jovencitas de los barrios pobres.

–Sí –responden con timidez.

–Toma, para que me veas.

Su rostro juvenil, con barba de tres días, y un chalequito como el de Jorge Hank Rhon, sólo que verde, se reproducen en todo lo imaginable. Es la mercadotecnia a plenitud.

El de Celaya no es un pleito de pueblo, sino el laboratorio para que el PRI tenga en Bribiesca el ariete para acabar con un cuarto de siglo de gobiernos del PAN en Guanajuato. Y quizá más.

Paradojas de la política: este ciclo se inició con el fraude del PRI contra el entonces panista Fox y la concertacesión de Carlos Salinas en 1991, y luego con la derrota en Celaya, en 1994, de Marta Sahagún –también del PAN– a manos del priista Leopoldo Almanza, a quien ella acusó de ganarle a la mala.

Dos décadas después, el vencedor de Marta, el empresario Polo Almanza, es el principal promotor de Fernando, quien enfrenta al PAN tras seis trienios de manera consecutiva. Despedazado por pleitos internos, corrupción e ineptitud, este partido posee una consolidada estructura clientelar.

“Cuando un mismo partido dura tantos años, como le pasó al PRI, la gente se cansa y viene un cambio”, prevé Almanza, quien en 2006 fue coordinador de las Redes Ciudadanas de Andrés Manuel López Obrador. “Los celayenses estamos cansados del PAN y Fernando tiene proyecto. Es la hora de la alternancia”.

De ese PAN Bribiesca buscó ser candidato, en una coalición con Nueva Alianza, el partido fundado por Elba Esther Gordillo y del cual es diputado federal. El proyecto fue explorado con su amigo Luis Alberto Villarreal, excoordinador de los diputados panistas, y el actual alcalde, Ismael Pérez Ordaz, ligados ambos a la corrupción de los “moches”.

Si no era por el PAN, era por el PRI. Por eso, desde agosto de 2014, cuando asistió al informe legislativo de Fernando, Marta Sahagún destapó a su hijo sin dudarlo: “Lo veo como presidente de Celaya”.

Y fue aquí donde Manuel Bribiesca Sahagún –hermano mayor del candidato priista– hizo fabulosos negocios y sigue teniendo extendidos intereses.

En el PAN no ocultan su temor, sobre todo luego de que la cúpula que encabeza Gustavo Madero optó por Ramón Lemus Muñoz Ledo, un ordinario exdiputado federal que le dobla la edad a Fernando, quien se prevé reciba inauditos apoyos de Peña.

“El presidente de la República ha dado instrucciones para que uno de ellos, una persona que ha traicionado al partido, se imponga como presidente municipal”, alertó desde el 30 de noviembre el exalcalde y dirigente del PAN en Celaya, José Mendoza Márquez, de vieja rivalidad con Marta y quien terminó por cerrarle la puerta al hijo de ésta.

Y advirtió que la “imposición” de Peña fracasará: “Están regalando televisiones, tanta cosa, bicicletas, pero con esto al pueblo no lo van a comprar. ¡El pueblo de Celaya no se vende por un plato de lentejas!”.

Pero los panistas están tan alarmados por Bribiesca que el gobernador, Miguel Márquez, visita Celaya dos o tres veces a la semana para inaugurar obras y hasta se reconcilió con su antecesor, Juan Manuel Oliva, para que, como experto en operación electoral, evite la derrota.

Lo curioso es que un allegado de Oliva, el diputado federal Martín Rico, renunció al PAN para convertirse en candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía, a invitación de Manuel Espino, el expulsado expresidente de ese partido.

Parejita presidencial

“Si las votaciones fueran hoy/ votaría por ti, Fernando”, cantan las mujeres priistas de Celaya en una parodia de la popular canción del grupo Abba, un estribillo pegajoso que encanta al candidato.

Licenciado en relaciones internacionales por el Tec de Monterrey y con maestría en la Universidad George Washing­ton, Bribiesca es fanático de la mercadotecnia política, a la cual se ha dedicado como consultor.

Uno de sus clientes fue José Ángel Córdova Villalobos, secretario de Salud y de Educación de Felipe Calderón, y quien es el otro ariete del PRI para Guanajuato, como candidato en León, luego de que no pudo aspirar a la gubernatura.

Antes y después de ser candidato de la coalición PRI-PVEM-Panal, denominada “Juntos podemos más”, Bribiesca diseñó una campaña cimentada en el marketing, y por ello imitó al Calderón de 2006, iniciando la contienda en el primer minuto de la campaña, el domingo 5.

“El mensaje es muy claro: nosotros no tenemos tiempo que perder. La gente de Celaya ya quiere un cambio. No le vamos a dar ni un minuto de respiro a la tienda de enfrente”, dijo refiriéndose, como no lo hace nunca, al PAN.

Miembro del Consejo Consultivo de la Fundación Vamos México, que fundó su madre desde la Presidencia y siempre bajo su escrutinio desde el Centro Fox –donde han sido llevados cientos de niños pobres de Celaya–, Fernando ha tratado de borrar las huellas de sus parientes incómodos.

Ha puesto cerrojo al tema de la corrupción de su madre y sus hermanos Manuel y Jorge –“son mentiras y patrañas las que han inventado sobre mi madre, la mujer que me trajo al mundo, y sobre mis hermanos, sangre de mi sangre”– y hasta eliminó el apellido materno Sahagún de toda la identidad gráfica de su campaña, en la que sólo resalta el apellido Bribiesca al lado de su rostro juvenil.

Como Fox, su padrastro, Bribiesca ha hecho de la palabra “cambio” el centro de su discurso para vencer al PAN y hasta lo ha imitado sin equívocos, como el día de su postulación como candidato del PRI, el 13 de febrero:

“Hoy, hoy, hoy le comunico a aquellos pequeños grupos que por más de dos décadas han gobernado a la ciudad: se les acabó el tiempo, hasta aquí llegaron. Prepárense porque se les acabaron los negocios fáciles y a costa del erario público (sic)”.

También como Fox, nombró como coordinador a alguien que no tiene militancia: Carlos de la Cruz Ledezma, abogado y maestro en administración pública por la Universidad Autónoma de Barcelona, aunque a su publicista, Eugenio Arangüena –quien trabajó para López Obrador–, lo quiere de regidor.

Además de su fascinación por la propaganda, Fernando comparte otra similitud con su madre y Fox, quienes aún se hacen llamar “pareja presidencial”: su vocera, Ana Lucía Velázquez, una joven egresada de la carrera de comunicación de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, es su novia.

“Somos dos personas muy diferentes –ataja Ana Lucía sobre la comparación con su suegra–. Cada quien tiene su forma de trabajar. Dio la casualidad que es igual como se dio la relación, pero no se me hace que sea comparable.”

–Si Fernando Bribiesca gana, ¿serías también la mitad de la “pareja presidencial” de Celaya?

–Eso está por verse. Primero hay que trabajar en la campaña.

Los apoyos de Marta

Con la sonrisa tatuada en el rostro, el menor de los Bribiesca Sahagún inició su campaña a las 12:15 del domingo 5: tras depositar una ofrenda floral en el monumento a la Independencia, lanzó globos de Cantoya y luego cenó gorditas en Tierras Negras, uno de los barrios peligrosos de Celaya, de por sí el lugar más inseguro del estado.

Gozando una gordita de doña Lucy, el candidato priista se veía animado en la breve charla con este semanario, casi a las dos de la madrugada. Y hablaba de los buenos resultados para él que arrojó una supuesta encuesta de Parametría, pagada por “los de enfrente”.

–¿Qué resultados son?

–Por partidos estamos empatados, pero por candidatos, voy arriba.

Más tarde, luego de que el candidato oyó misa en la parroquia de San Miguel Octopan –la comunidad más grande y antigua de Celaya–, y mientras saludaba a recelosos vecinos, el coordinador de la campaña no duda de la victoria:

“En una elección limpia, ganamos. No tenemos ninguna duda. Aunque está el gobernador metido hasta las cachas, viniendo tres veces por semana, porque Celaya es su preocupación, sabe que van a perder.” Aventura cifras: “Vamos a ganar con alrededor de 160 mil votos, entre 7 y 10 puntos de ventaja”.

De la Cruz se incomoda cuando se alude a la madre del candidato: “La señora Marta no ha intervenido en lo absoluto. La señora Marta se encuentra en el Centro Fox”.

–¿No va a hacer política por su hijo?

–No lo ha hecho ni lo va a hacer con nosotros.

Viejo conocido de Marta, a quien venció, Almanza separa a Fernando de su madre: “Ella moralmente lo apoyará, pero creo que lo dejará en libertad de que él, como hasta ahora, trabaje”.

–¿Lo está apoyando desde el Centro Fox?

–No puedo decir que no, pero si ellos (Marta y Fox) lo están haciendo de una manera remota, será como unos asesores más, como los que puede contratar en cualquier ciudad, no sólo en el Centro Fox, y deberían tener mucho cuidado, porque las campañas están muy acotadas económicamente y reguladas.

Quien ha hecho ostensible su apoyo al candidato es su padre, Manuel Bribiesca Godoy, quien durante décadas militó en el PAN y ahora no tiene duda de que su hijo encarna el cambio por el PRI.

El veterinario pinta su raya de Marta, de quien se separó de mala manera: “Lo voy a apoyar, pero no estaré pegado a él como su papito. Si así no se acaban a la mamita… Papito no. Simplemente lo que yo sembré aquí, lo va a cosechar él”.

–¿Ya lo ve como alcalde?

–¡Claro!

A unos pasos de ahí Fernando dialoga con ciudadanos que lo ven con indiferencia, recelo, curiosidad y hasta enfado. Un abarrotero le exige un hospital y un vendedor de accesorios para teléfono le reclama: “No digas: ‘yo hice’ o ‘lo hicimos nosotros’. Si lo hacen es con nuestro dinero, entonces lo hacemos todos. Y tú eres panista”.

–Ya sé que el apellido te da dudas. Dame oportunidad.

Al alejarse Bribiesca, contrariado, el comerciante dice: “Él es panista. Para qué se hace pendejo”.