Las voces que no oye Vachez

En contraste con la situación de los funcionarios y los grandes proveedores del gobierno, los artistas que sustentan las actividades de la Secretaría de Cultura sobreviven en precarias condiciones de trabajo, bajo contratos temporales y expuestos a las decisiones arbitrarias de sus jefes. Esto ocurre con los cantantes del Coro del Estado, quienes se arriesgan a ser despedidos cuando solicitan aumento de sueldo, prestaciones de ley, más presentaciones públicas y promoción de sus actividades.

A pesar de que la Secretaría de Cultura (SC), encabezada por Myriam Vachez, ha incrementado su presupuesto considerablemente en los últimos dos años y cuenta con 506 millones de pesos, los integrantes del Coro del Estado tienen el mismo sueldo de 8 mil 600 pesos mensuales desde hace 12 años y carecen de las prestaciones de ley.

El coro lo forman 43 personas, algunas desde hace 32 años, pero “no hay ningún tipo de jubilación ni prestaciones de ley”, señala el exintegrante Luis Ignacio González Zaragoza.

El pasado 9 de marzo, los miembros del grupo aprovecharon que el gobernador Aristóteles Sandoval salía del Foro de Arte y Cultura, donde ensayan a diario, para pedirle un aumento de sueldo tras ofrecerle una muestra de su arte.

Además, solicitaron que se les pague a tiempo, pues la nómina de enero se les pagó hasta finales de febrero, y éste sigue pendiente, como señala Romina Larios:

“Tenemos un mes, febrero, que no nos pagan y cada año pasa lo mismo. No hay razones, no hay respuesta, sólo nos dicen que está en trámite. Nosotros percibimos aproximadamente alrededor de 6 mil pesos al mes”, dice la integrante del coro estatal.

Explica que cada año, al renovar el contrato, hay problemas para recibir el pago de los primeros meses del año.

Los cantantes también le dijeron al gobernador que el coro necesita promoción: “Casi nadie nos conoce, es lamentable y crítica la situación del coro”. Pidieron que las autoridades organicen más conciertos.

El mandatario priista les respondió que iba a revisar el tema. “Este año empiezo a ver cómo apoyamos a nuestro coro”, se comprometió. Concretamente, dijo que hablaría con Vachez para resolver el retraso en los pagos y acordar formas de impulsar a la agrupación.

Proceso Jalisco acudió al Foro de Arte y Cultura para saber si el gobernador había cumplido sus promesas. Sin embargo, personal del recinto informó que los integrantes del coro no acudían desde dos semanas antes de la Semana Santa y regresarían a ensayar el 13 de abril.

En el salón donde ensayan se colocó una pizarra con tres hojas, donde se informa sobre los pagos por quincena. Si no tienen ninguna falta, su sueldo por honorarios es de 4 mil 315 pesos; por una inasistencia se rebaja a 3 mil 983 pesos. Si tienen dos o tres faltas, cobrarían 3 mil 651pesos y 3 mil 319 pesos, respectivamente.

También se informa las fechas de entrega de los recibos. Para cobrar febrero, debían presentarlo el 23 de enero. El oficio está firmado por Édgar Daniel Gómez, responsable del Coro del Estado, y precisa que los recibos deben enviarse por correo electrónico hasta las 12:30 del día señalado. “Después de la fecha y del horario ya no será responsabilidad de la administración dicho pago”, advierte.

Despido injustificado

El coro se fundó en 1981, ha tenido siete directores y participó en varios festivales en Sinaloa, Colima, Zacatecas, Veracruz y Guanajuato, entre otros.

Además, actuó en más de 15 temporadas de ópera y, al lado de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, se presentó en el Palacio de las Bellas Artes. También se ha presentado con solistas como Plácido Domingo, Luis Girón, Winifred Faix, Ramón Vargas y Rolando Villazón.

En 2000 la agrupación vocal recibió la medalla Francisco Medina Ascencio por su trayectoria; siete años después fue dirigido por Maximiliano Valdés al cantar junto con la Orquesta del Principado de Asturias y del Coro Pamplonés.

Este semanario ingresó al sitio web de la SC para consultar el programa de presentaciones del coro. La última está fechada en febrero de 2014, con su presentación en el Teatro Degollado por el Centenario del Ejército Mexicano.

Luis González Zaragoza se integró al Coro del Estado en 1984, pero renunció para formar parte del Coro de Bellas Artes, en la Ciudad de México. Se reintegró en 2001, pero fue despedido hace seis años por el director Sergio Hernández.

El afectado interpuso una demanda laboral contra la Secretaría de Cultura y ganó. Sin embargo, la dependencia sólo cumplió parcialmente el laudo, pues no lo reinstaló en su puesto de cantante.

A decir de González Zaragoza, su despido se debió a que comenzó a exigir sus derechos laborales. Relata que el 15 de diciembre de 2009, Hernández le comunicó que no renovaría su contrato porque iba a realizar cambios. El afectado le cuestionó si le iban a pagar indemnización, a lo que el director contestó que no tenían presupuesto para eso, pero si después se le volvía a necesitar, se le llamaría.

El 21 de diciembre de 2009, González Zaragoza interpuso la demanda laboral (expediente 1223/2009) en el Tribunal de Arbitraje y Escalafón del Estado de Jalisco, en contra de la SC, que en ese tiempo encabezaba Alejandro Cravioto Lebrija. Pedía que se le reconocieran sus prestaciones laborales (vacaciones, prima vacacional, aguinaldo) y se le reinstalara en el puesto de cantante del Coro del Estado. La demanda fue admitida.

El 27 de mayo de 2011 el Tribunal de Arbitraje dictó un laudo favorable para González Zaragoza y condenó a la SC a pagar sueldos caídos y a reinstalar al quejoso.

En su demanda, González Zaragoza declaró que ingresó a la agrupación en enero de 2001, mediante un contrato por tiempo indefinido, por el entonces gerente del coro, Jesús Medina Paniagua. Dice que posteriormente a todos los integrantes del coro se les informó que debían firmar contratos por tres meses.

En su querella señala que para evadir una relación laboral, la SC dejaba “transcurrir entre cada contrato un término de 15 días para volver a firmar uno nuevo, supuestamente para que no existiera continuidad en los mismos y poder desvirtuar la relación de trabajo que une a sus integrantes con el Coro del Estado”.

Sin embargo, dice que “la relación de trabajo se daba ininterrumpidamente, puesto que jamás se dejaba de ensayar, ya que entre otras actividades el coro interpreta diversas obras acompañando a la Orquesta Filarmónica del Estado en sus diversas temporadas y obviamente en el supuesto periodo de suspensión de laborales, tanto el afectado como el resto del coro intervenían en los distintos conciertos celebrados en el Teatro Degollado y en otros lugares. Por ende y por pura lógica tenían que ensayar previamente a su interpretación, de lo que se deduce que jamás se interrumpió la relación de trabajo”.

Los 15 días no pagados se les abonaban en las siguientes quincenas, pero se les condicionaba a entregar un recibo de horarios “que amparara el pago, los cuales se encuentran dirigidos a la Secretaria de Finanzas del gobierno del estado”, señala González Zaragoza en su querella.

Agrega que la SC elaboraba contratos de prestación de servicios profesionales o técnicos, pero no les entregaba copia. Sostiene que existía una relación de trabajo, puesto que se encontraba subordinado a las decisiones de SC a través del Coro del Estado, que fue dirigido por Víctor Manuel Amaral y actualmente por Sergio Hernández Valdez.

Además, “se tenía que cumplir un horario de ensayos y acudir a las presentaciones artísticas. Si cualquiera de los integrantes acumulaba cuatro faltas a ensayos o presentaciones en un periodo de un mes se daría de baja del coro. Además, se les prohíbe tener presentaciones como solista en otra orquesta del país o del extranjero”.

En respuesta a la demanda, la SC manifestó que el contrato de González Zaragoza tuvo vigencia del 1 de julio al 15 de diciembre de 2009, por lo que se le separó del cargo al concluir el mismo. La dependencia manifestó que el quejoso no tiene derecho a prestaciones porque el contrato suma 5 meses con 15 días, “es decir, que no laboró los seis meses continuos que exige el artículo 40 de la Ley para los Servidores Públicos del estado de Jalisco y sus Municipios para gozar de dicho derecho”.

La dependencia estatal también arguyó que “es improcedente su reinstalación en el puesto de cantante, adscrito al Coro del Estado de Jalisco, toda vez que no fue despedido injustificadamente, en virtud que la relación laboral que existió emanó de un documento contractual por un tiempo determinado”.

En su resolución el Tribunal de Arbitraje y Escalafón dio la razón al quejoso al argumentar que la dependencia no presentó ningún contrato que definiera la relación laboral, por lo que decretó que hubo despido injustificado. Además, se le condenó a la reinstalación en el puesto, así como al pago de salarios caídos, de la prima vacacional y el aguinaldo correspondiente al tiempo que duro la relación laboral, es decir del 1 de enero de 2001 al 15 de diciembre de 2009.

En entrevista, González Zaragoza sostiene que los “cambios” del director en el coro ni siquiera han sido benéficos. Para él, los jóvenes que ingresaron recientemente “no cantan, no solfean, no deberían de estar ahí”.

Lo atribuye a que el director “es pianista y no sabe realmente de voces… El coro vive su peor momento; hay muy buenos cantantes, pero la calidad bajó. Ellos sacan las óperas y los conciertos. No es trabajo de él (Sergio Hernández)”, enfatiza.

Considera que sus excompañeros “no reciben el nivel de dignidad. No hay viáticos justos. Está en un estado deplorable el coro a partir de que entró Sergio Hernández”.

Señala éste “me culpa de que, por demandar prestaciones y una base, no se han mejorado las circunstancias (laborales) de mis compañeros. ¡Claro que no! Sergio los tiene sometidos, nadie puede inconformarse porque los amenaza con correrlos”.

Narra que intentó hablar con Myriam Vachez, pero lo han atendido sus asistentes, quienes lo canalizan con Hernández.

El cantante considera que para elevar la calidad del conjunto vocal se debe sustituir al director y organizar una audición para que sólo se queden buenas voces. Además, tiene que igualarse el salario de sus integrantes con el que reciben los del coro de Bellas Artes, que es de 17 mil pesos mensuales.