También somos americanos es una revista de corte mensual y virtual en español, un proyecto que tomó casi dos décadas llevar a cabo, y que acaba de cumplir dos años este marzo. Única en su género en la Unión Americana, tiene como objetivo ayudar a integrar a los inmigrantes latinos a su nuevo país.
Dirigida por el periodista mexicano César Romero, además en la publicación en línea de 32 páginas se puede hojear virtualmente y pasar de temas de salud, educación y deporte a cultura, economía y política.
La edición completa de marzo, así como la edición de cada mes se abre en https://tambiensomosamericanos.com y también consultar ahí los 24 números anteriores, así como acceder a cápsulas de radio, una por número, en donde se abordan los temas de cada edición con mayor profundidad y ayuda de especialistas invitados.
Entre otros temas, marzo ofrece Listos para la integración, un reportaje que se presenta así:
“Son millones y saben que llegó su hora. No será fácil porque nunca ha sido fácil para un inmigrante. Saben que los políticos siguen jugando con la bandera del odio y que su causa es un botín político para algunos. Pero tienen que estar listos para lo que venga.”
Para abril, la publicación traerá un artículo sobre elecciones en México: Renovarse o morir, que aborda las votaciones estatales, diputaciones federales, locales, presidencias municipales y delegaciones del Distrito Federal:
“Las elecciones se realizarán en medio de un ambiente enrarecido por múltiples eventos: las recientes acusaciones de corrupción al gobierno del presidente Peña Nieto (que han afectado seriamente su popularidad), las continuas protestas por los trágicos eventos de Ayotzinapa, las protestas de maestros en Guerrero, Oaxaca y Michoacán, y por una economía que no termina por dar certidumbre a la ciudadanía.”
La carpeta democrática de la OEA y Venezuela, una amplia reseña sobre la película Selma, son otros temas, como éstos son para la edición de abril: Los migrantes y los bancos, cómo abrir puertas; Proteínas, cuáles, cuántas, cuándo; Padres e hijos, relación de película.
Egresado de Ciencias Políticas de la UNAM, Romero (DF, 1963), se desempeñó en el diarismo desde 1984 y fue corresponsal en Washington hasta 2002, cuando se integró al servicio exterior como agregado de prensa en Chicago. Después en Nueva York hasta 2010. Volvió a México y regresó hace dos años para comenzar su proyecto editorial.
–¿Cuál fue la idea que le animó?
–Nació hace como 10 años. Entonces trabajaba en el consulado de México en Chicago y recuerdo que había compañeritos de oficina que se rechazaban la orden que nos había dado el cónsul de atender a todos los paisanos que llegaban a solicitar algún servicio. Eran muchos, más de mil personas que cada día tenían que hacer fila en la calle bajo el clima miserable de esa gran ciudad. Muchos venían desde muy lejos, pues esa oficina era su única opción de hacer su trámite en una área geográfica de varios cientos de millas a la redonda.
“Decían algo así como ‘somos la representación oficial de gobierno ante gobierno y autoridades locales. A nosotros no nos toca resolver sus problemas a toda esa gente’. Yo no podía creer tanta miopía. Y todavía no puedo.
“Poco después, desde una empresa de comunicación local, trabajé para una ONG local en la organización de la primera reunión nacional pro integración de los inmigrantes. De descubrir un enorme campo de oportunidad no atendido nació la idea de nuestra revista.
“Desde entonces entiendo bien el potencial de lo que algunos llamamos el México del norte y el Mercado latino. Estamos hablando de unas 55 millones de personas con un poder de compra anual de 1.5 millones de millones de dólares. Son un mundo enorme, muy joven, dinámico y lleno de necesidades. Y para servirlos.”
–¿Ese era el objetivo central?
–Desde el principio tuvimos la idea muy clara. Ofrecer información útil para apoyar el proceso de integración de nuestra gente a su nueva realidad. A pesar de lo que dice el ala extremista en el Congreso, sabemos muy bien que es posible hacer eso sin perder un ápice de nuestras raíces e identidad culturales.
“Además, creemos que es posible hacerlo sin rollos, con historias atractivas que les ayuden a lidiar con los temas que más les afectan en su vida cotidiana.”
–¿La intención era llegar a un lector determinado?
–Nuestro mercado ideal son esos 55 millones de personas que los gringos llaman Latinos. Sabemos que casi todos se comunican en español en casa, pero reconocemos que cerca de la mitad ya nacieron estadunidenses y son muy jóvenes Por eso nos concentramos en el universo de sus padres inmigrantes. Escribimos para esas 10.7 millones de familias. Llegamos personalmente al público de varias decenas de miles de profesionistas hispanos que son quienes traen el liderazgo real de sus comunidades.
“A diferencia de casi todos los otros medios en español de Estados Unidos, nuestra agenda no se diseñó en Miami. Por cierto yo creo que el sesgo cubano-americano ha sido un factor central detrás del fracaso de todos los empresarios de medios mexicanos cuando han querido entrar a este país. Nosotros no somos un medio solamente mexicano, pero sí queremos reflejar la realidad demográfica de la migración latina, donde dos terceras partes del mercado son nuestros paisanos.”
–¿Cómo se ha podido sostener dos años?
–De milagro. La verdad es que contamos con la bendición de un gran equipo de colaboradores que nos han compartido su sabiduría y consejos de manera muy constante y generosa.
“Además decidimos desde el principio que la versión en papel saldrá cuando se pague sola con anuncios. Para pagar la renta y comer de vez en vez hemos tenido que hacer chambas de consultoría y ahora mismo algún trabajo temporal para un organismo internacional de los grandotes.
“Lo que sí es un hecho es que, a diferencia de casi todos los medios en español, nosotros no estamos obsesionados con el trasero de Jennifer López o la última aventura de Antonio Banderas. De verdad creemos que a nuestra gente le sirve más aprender a navegar en el tema de los impuestos, o lidiar con los servicios públicos y saber dónde poder recibir atención médica gratuita o, mejor aún, cómo pueden utilizar como medicina algunos alimentos básicos.”
–¿Cuál es el futuro, qué sigue?
–Estoy totalmente convencido de que viene un momento histórico para la comunidad Latina de Estados Unidos. En un mundo donde las voces antiinmigrantes resurgen a niveles no vistos en 80 años, Estados Unidos parece moverse hacia el reconocimiento de lo obvio: que nosotros también somos americanos.
“A diferencia de lo que dicen la mayoría de los medios, nosotros no pensamos que lo que nos define es un ranchito en Arizona, su jefe de policía, un ranchito de Pensilvania, o un congresista vivales de Iowa, sino los millones de inmigrantes que se han ganado el respeto de la gran mayoría de esta sociedad por su trabajo duro, o el hecho de que hoy entran a las universidades más hispanos que blancos. Y eso por no hablar de las elecciones presidenciales que vienen. A partir de ahora hay un momentum Latino que no lo para nadie. Y nuestra revista, modestamente, espera poder acompañar a nuestra comunidad en este nuevo ciclo. Aunque, por cierto, ¿no le interesaría a Proceso anunciarse con nosotros?”








