PUEBLA, Pue.- Pese a las denuncias y documentos, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no sólo sale en defensa de tres de sus peritos que falsificaron documentos para acceder a plazas de arquitectos, sino incluso recalca que sus labores deben reconocerse como “historias de éxito”.
Aunque el juicio que el propio instituto inició desde hace 11 años contra dos de los supuestos arquitectos en el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje (TFCyA) aún sigue abierto, el director del Centro INAH-Puebla, Francisco Ortiz Pedraza, da por hecho la inocencia de los implicados.
Entrevistado en las oficinas de la dependencia ubicadas en la zona de los Fuertes, Ortiz Pedraza pide no ver hacia atrás –en torno a las acusaciones– sino más bien tomar en cuenta su capacidad de superación.
En el caso de Martín Limón Osorio, quien hasta hace menos de un año estaba señalado en el proceso 2075/98 del TFCyA por falsificar su grado de estudios, el delegado lo da por resuelto debido a que finalmente ya se tituló, aunque eso fue en 2002; mientras que sobre los otros dos, Jorge Rodrigo Salgado Tlahuis y José Guadalupe Flores Vargas, argumenta que “efectivamente son pasantes” pero que no hay pruebas de que falsificaron documentos.
“El INAH tiene mucho la política de impulsar el desarrollo de sus trabajadores y podríamos verlos más bien como historias de éxito –dice–, “son gente que empezaron como custodios, se fueron preparando, capacitando, más la experiencia, comisionados primero al área y finalmente evaluados como arquitectos.”
Insiste:
“Se está juzgado hacia atrás y no de atrás hacia adelante, el INAH da tiempo liberado para estudios a sus trabajadores… eso es parte de la política de la institución de convertir las historias de sus trabajadores en historias de progreso, de éxito.”
–Pero de lo que estamos hablando es de la ética que pueden tener personas que cometieron un delito al falsificar documentos.
–Mire, el papel de los expertos en analizar la documentación se lo dejamos a ellos. El INAH efectivamente, no es de ahorita, hace años inició una investigación, hizo denuncia y no se encontraron elementos reales.
Aunque se le hace la observación de que en este caso de los “cachirules” (que autorizan y supervisan la mayor parte de las obras que realiza los gobiernos estatal y municipal de Puebla) el asunto salió a la luz pública, en parte, por documentos que el mismo INAH proporcionó a medios de comunicación en base a solicitudes de información (Proceso, 2002), el funcionario repite una y otra vez que no hay pruebas.
Uno de esos documentos fue proporcionado el 11 de abril de 2013 por la Unidad de Enlace del instituto, cuya titular es María del Perpetuo Socorro Villarreal, en respuesta a la solicitud de información folio 1115100015113, en la cual se pidió el comprobante del último grado de estudios de los arquitectos asignados al Centro INAH-Puebla.
De Salgado Tlahuis y Flores Vargas, la misma institución entregó a la reportera Kara Castillo la copia de un acta de examen profesional presentado el 8 de mayo de 1990 ante la Facultad de Arquitectura de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), con la que ambos acreditaban su grado como arquitectos.
No sólo se documentó que la tesis “Reordenación Urbano-Arquitectónica en la zona arqueológica de Yohualichan” no existía, sino que otros estudiantes incluidos en esa misma acta realmente se habían titulado con otras investigaciones.
Aparte, la falsificación resulta evidente por tener las mismas firmas (una copia) que la constancia de examen profesional de otro de los arquitectos asignado a la delegación poblana, Andrés Aurelio Vázquez Aguilar, aunque los nombres de los jurados resultan ser distintos.
–¿Cómo defender que esa acta no es falsa? –se le pregunta a Ortiz Pedraza.
–Pero curiosamente, esas (actas) no existen acá.
–Pero las obtuvieron por solicitud de información, fue el propio INAH el que las proporcionó –se le recuerda.
–No sé en qué área están, en el área administrativa no están esos documentos.
El funcionario no otorga tampoco credibilidad al oficio que en 2003 emitió la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) a solicitud de información que hizo la Comisión Nacional Mixta de Arquitectura y Restauración del INAH –formada por funcionarios y trabajadores– y encargada de la VI Evaluación de Arquitectura para fines escalafonarios. Ese documento, que dio pie a que en 2004 el INAH interpusiera una denuncia en el TFCyA y que está integrada en el expediente 2981/04, señala que Salgado Tlahuis, quien desde hace más de 12 años es coordinador de la Sección de Monumentos Históricos en el INAH-Puebla, sólo cursó 50 de las 57 materias de la carrera de Arquitectura, y que Flores Vargas tan sólo aprobó 22 materias.
“Pues alguien puede decir que es un documento falso, pero debería de enseñarlo, ¿no cree? –vuelve Ortiz Pedraza–. Toda la información que se publica y la que emitan todas las dependencias y particulares son valiosas, nos merecen respeto, pero lo que debe contar es aquello que está demostrado.”
Cuando se le hace mención de que sí se han mostrado y que fue la propia casa de estudios –que esos servidores señalan como su alma máter– la que confirma la falsificación, Ortiz Pedraza señala:
“Tampoco cambiemos lo que dice la BUAP. Lo que dice literalmente es que no hay título ni trámite de cédula profesional, y eso es creíble y comprobable.”
Esto, en clara referencia al oficio que publicó el portal Con los Ojos Abiertos, donde la universidad constata que Salgado Tlahuis carece de título de arquitecto, pese a ser el coordinador de la Sección Monumentos y fungir como supervisor de distintas obras, entre ellas el polémico Viaducto Cholula y las intervenciones en las cercanías de la gran pirámide.
De hecho esta defensa que hace Ortiz Pedraza de Salgado Tlahuis y Flores Vargas, a quienes les reconoce una preparación como “pasantes”, contraviene el Reglamento de Admisión, Evaluación y Promoción de los Trabajadores Profesionistas del INAH de las Ramas de Arquitectura y Restauración en la Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural Arqueológico, Histórico y Paleontológico, vigente desde 1990. De acuerdo con su Título Segundo, que rige los procesos de admisión y de promoción de plazas dentro de la institución, aun en el supuesto de que ambos trabajadores fueran pasantes de la carrera de arquitectura, su preparación sólo les alcanzaría para los niveles más bajos dentro de la Sección de Monumentos Históricos.
Cuando se le cuestiona a Ortiz Pedraza por qué resulta que justo estos tres peritos cuya preparación ha motivado juicios, son los que dictaminan y supervisan las obras de mayor relevancia que ejecuta el gobierno de Puebla, el funcionario afirma:
“Eso es algo que se decide internamente, es democrático, todas las resoluciones se toman en un órgano colegiado que se reúne semanalmente, se analizan las solicitudes, las propuestas, los proyectos.”
Acepta que esto es constantemente cuestionado por los mismos trabajadores, que acusan a la institución de no tomarlos en cuenta; sin embargo, alega que se debe a que el INAH es una de “las instituciones más democráticas”:
“Se decide con la mayoría, sería muy difícil que la mayoría esté equivocada.”
–Entonces, ¿la institución va a mantener a esas personas en sus cargos?
–Acabamos de decir que el INAH ha hecho una investigación en su momento y actualmente está revisando también los casos por si hubiera nuevos elementos que indiquen que deba reabrirse.








