El desarrollo de las poblaciones que dependen de afluentes como los ríos Santiago y La Soledad –el último de aguas cristalinas que había en el centro del estado– está seriamente amenazado por la contaminación. Sin embargo, los pueblos de La Barranca advierten que también están en riesgo los municipios urbanos, los cuales descargan sus residuos en áreas rurales, de las que depende su propio suministro de agua, alimentos y oxígeno.
El río La Soledad, que alimenta la cuenca del Santiago entre los municipios de Ocotlán y San Cristóbal de la Barranca, está en agonía por las descargas residuales de fraccionamientos y lixiviados del basurero de Copalita.
El profesor José Casillas, que habita en San Francisco Ixcatán, uno de los pueblos afectados en la meseta de la Barranca del río Santiago, señala que las autoridades ambientales y las de Zapopan están dejando morir el afluente.
Explica que la población recurre a esas aguas cristalinas para regar las hortalizas y criar animales.
Indica que la contaminación proviene del fraccionamiento Los Molinos, el cual arroja unas 10 pulgadas de aguas residuales al arroyo El Taray (que desemboca en La Soledad) y el basurero de Copalita, que fue cerrado en agosto de 1994 pero sigue descargando lixiviados en un arroyo contiguo al río.
Para colmo, el curso de 15 kilómetros inicia en la sierra de Tesistán y cruza el valle del mismo nombre, donde han proliferado los fraccionamientos de alta densidad poblacional, como Valle de los Molinos, Hacienda Copala, Casas ARA y otros. Todos ellos descargan sus aguas negras en arroyos que desembocan en el río La Soledad, donde no obstante se puede pescar todavía bagres, carpas y tilapias para el autoconsumo.
“Es un problema que va a ir creciendo porque, según entendemos, varias casas de esos fraccionamientos siguen solas, pero en cuanto se vendan estaremos hablando de más mierda que se va a ir al río La Soledad”, recalca el profesor, y cuenta que en esas aguas suele bañarse la gente en estas épocas de calor.
A pesar de las continuas quejas y peticiones de apoyo al presidente municipal de Zapopan, Héctor Robles Peiro, éste no hace nada. Casillas dice que el pasado 5 de febrero una comitiva de pobladores acudió a la sesión de cabildo y dejaron un escrito a todos los regidores para exponerles el problema, pero tampoco obtuvieron respuesta de ellos.
Al entrevistado no le extraña la falta de atención de Robles Peiro, pues afirma que se caracteriza por no cumplir sus compromisos desde que era regidor del PRI de 2007-2009.
Resalta que fue precisamente Robles Peiro quien propuso un convenio de resarcimiento de daños a todos los pueblos que se encuentran en la llanura; Huaxtla, Milpillas, San Lorenzo, Ixcatán, San Esteban, La Soledad, Paso de Guadalupe, Ex Hacienda del Lazo y San Cristóbal de la Barranca, por la contaminación que generan el vertedero de Picachos (bajo control del municipio) y el tiradero de Hasars (de administración privada).
Recuerda que el entonces alcalde, el panista Juan Sánchez Aldana, estuvo de acuerdo en la propuesta y el convenio se firmó el 14 de septiembre de 2009, en la última etapa de su gobierno, y fue ratificado por todos los regidores el 20 de octubre siguiente. También se sumó a ese proyecto el regidor priista Jesús Casillas Romero, actualmente senador.
El documento incluye 11 cláusulas para la construcción de caminos, bordos, escuelas, centros de salud, líneas de pavimentación y abastecimiento de agua, pero no se ha cumplido ni 10% de las metas.
Desde el punto de vista del profesor Casillas, Robles Peiro no puede desentenderse del problema porque ha estado presente en el gobierno de Zapopan en tres administraciones, primero como regidor, después como titular de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Héctor Vielma Ordóñez (2010-2012) y ahora como presidente municipal.
Comenta que su comunidad tampoco espera nada del candidato del PRI Salvador Rizo Castelo, porque él también fue regidor de Zapopan en la gestión de Vielma Ordóñez.
Lucha comunitaria
El reportero Sergio Hernández Márquez, que se especializa en asuntos del medio ambiente, publicó en su página web (www.verdebandera.com) que el área de conflicto socioecológico en Zapopan abarca unas 15 mil hectáreas.
Detalla que el vertedero de Picachos opera en la ilegalidad desde el año 2000 porque incumple la Norma Ambiental Mexicana 083-Semarnat-2003, sobre la disposición final de residuos, pero gracias a un amparo sigue recibiendo mil 500 toneladas de basura diariamente.
El pasado 5 de marzo los pueblos de La Barranca emitieron un comunicado dirigido a las autoridades ambientales y los medios de comunicación, pero éstos no le dieron la importancia adecuada, dice Casillas.
En el documento, plantean que si los habitantes de los municipios metropolitanos desean una ciudad habitable para los próximos 100 años, “es indispensable que se conozcan, protejan y desarrollen los territorios barranqueños de los municipios de Juanacatlán, El Salto, Tonalá, Zapotlanejo, Guadalajara, Ixtlahuacán del Río, Zapopan y San Cristóbal de la Barranca”.
Argumentan que las necesidades de oxígeno, alimentos y espacios de recreación de la zona urbana no se cubrirán con los deteriorados bosques de La Primavera y Los Colomos:
“Es de dominio público que la barranca del río Santiago, con sus bosques, zonas arqueológicas, ríos, arroyos, valles, mesetas, acantilados y manantiales sufren una presión constante; se encuentran en grave deterioro y en riesgo de extinción, como es el caso de las plantas y animales endémicos, huertos tradicionales que le dan identidad, sostén y vida a nuestros pueblos”, dice el comunicado.
Incluso, comenta el profesor, la riqueza natural y cultural de la región podría ser considerada como patrimonio de la humanidad, pero los que hacen política electorera lucran y pagan favores “ofreciendo como moneda de cambio los recursos de nuestros territorios a los empresarios fraccionadores, a los dueños de basureros, a los grandes comerciantes e industriales”.
Apunta que tal es el caso de la autoridad municipal: “A Héctor Robles Peiro tampoco le interesa y persiste en su fascinación por el poder, el dinero y la destrucción de nuestros territorios, de las cuencas del norte del municipio: río Blanco, Copala-Los Camachos, río La Soledad y río Milpillas”.
Ante la falta de protección del estado, agrega, los pueblos de La Barranca programaron varias acciones para el resto del año.
A la primera la llaman “100 por el río La Soledad”, y con ella pretenden convocar a 100 personas (obreros, campesinos, pequeños comerciantes, académicos, profesores, estudiantes) interesados en defender el afluente, y ajenos al gobierno y los partidos.
La segunda actividad consiste en un paseo ciclista anual para recorrer 14 kilómetros de Ixcatán a Huaxtla, empezando el próximo 3 de mayo y con una parada en el puente del río La Soledad, donde una comisión de campesinos recibirá a los ciclistas.
La tercera es una invitación a periodistas, fotógrafos, cineastas y demás interesados en contribuir a documentar la riqueza del río, con sus cascadas, el géiser, agua termal, pesca de autoconsumo, huertos frutales, senderos, nichos de plantas medicinales, ruinas de la fábrica de cal y yacimientos de mármol y el camino virreinal, entre otros atractivos.
En la cuarta, convocarán a andarines, escaladores y otros deportistas para realizar un recorrido por la cuenca de La Soledad, a fin de dar a conocer el trayecto del río, su flora y fauna –la que sobrevive y la que ya se perdió–, así como sus peñascos y acantilados.
La quinta acción es una convocatoria a toda la gente para que acuda a bañarse en las aguas termales de la localidad, y la última será una petición a los defensores de derechos humanos que interpongan denuncias por la contaminación del río ante las instancias ambientales de los tres niveles de gobierno.
Según Casillas, otras poblaciones ya se están organizando para frenar la contaminación del afluente, como las aledañas al río Blanco y El Salto, que enfrenta el envenenamiento del río Santiago (Proceso Jalisco 539).
Finalmente, señala que las poblaciones se abastecen de ojos de agua todavía no contaminados, pero en las condiciones actuales éstos no tardarán en deteriorarse.








