De Marco Antonio Morquecho
Señor director:
En el artículo titulado La desobediencia civil y el boicot electoral (Proceso 2002), Javier Sicilia compara el boicot electoral con la lucha no violenta de Mahatma Gandhi para lograr la independencia de la India. Como se trata de un recurso desproporcionado de Sicilia para impulsar sus creencias políticas, solicito publicar esta carta.
La lucha de Gandhi tenía por objetivo principal la independencia de la India del dominio imperial británico, manifestado en la imposición de autoridades sin otorgar el voto a la mayoría del pueblo indio. El resultado de su lucha fue la obtención de la independencia, además de la creación de los Estados-nación de India y Pakistán, donde existen sistemas de partido y procesos electorales que, si mal no recuerdo, Sicilia no acepta.
¿Javier Sicilia hilará sus propias telas enseñando a todos los no votantes a hacer lo mismo? ¿Realizará una marcha al océano para invitar a las personas a producir su sal? ¿Fomentará la autoproducción de frutas, verduras, carne, etcétera? ¿Enseñará a la gente a procurarse los servicios de agua, luz, drenaje, salud que, de una u otra forma –sea de manera directa o concesionada–, son parte de las actividades del Estado?
Sería excelente lección que aquellos que apoyan el boicot electoral y laboran en alguna institución del Estado –sea administrativa, de salud o de educación– acompañaran su boicot electoral con la renuncia a sus puestos, becas y salarios, y que los particulares que trabajan por su cuenta regresasen cualquier pago que hubiesen recibido del Estado por servicios prestados. Una acción semejante sí indicaría una real fuerza moral, y sin duda los que votamos en procesos electorales los tomaríamos realmente en serio.
Atentamente
Marco Antonio Morquecho Camacho








