Los largometrajes de ficción más premiados en el 30 Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) son Ixcanul (Mejor Película Iberoamericana y Mejor Director Iberoamericano), de Guatemala; El patrón, radiografía de un crimen (Mejor Ópera Prima Iberoamericana y Mejor Actor), de Argentina; y La delgada línea amarilla (premios del Público, del Jurado, de Mejor Guión, y de la Academia Jalisciense de Cinematografía), de México. A través de las voces de sus directores, se constata su orientación como retratos sociales actuales y personajes muy realistas con miras a la reflexión.
GUADALAJARA, Jal.- Los problemas que enfrenta una joven maya cakchiquel, como un matrimonio arreglado por sus padres, su mala situación económica y la marginación por ser indígena son englobados en el filme Ixcanul, dirigido por el guatemalteco Jayro Bustamante, quien intentó, a decir suyo, reflejar el entorno actual de los nativos de su país.
Bustamante manifiesta en entrevista que le encanta y admira el cine realista, aunque le gusta todo tipo de género cinematográfico, “pero lo que deseo es retratar la realidad, como seguir una cotidianidad normal, pero en la cual algo grande está pasando”.
La historia se centra en María (interpretada por la cakchiquel María Mercedes Croy), de 17 años, quien radica con sus padres cerca del volcán de Pacaya, en el sur de Guatemala. A la joven maya, los papás la van a casar con el capataz de las tierras donde trabajan en la cosecha de café, un hombre que habla cakchiquel y español, éste último no lo hablan ni María ni sus padres.
La muchacha desea conocer el mundo del otro lado del volcán. Un joven jornalero le habla sobre Estados Unidos, entonces, María lo seduce con la esperanza de que la lleve con él. Pero son graves las consecuencias para ella y su familia.
Ixcanul, que en maya significa volcán, compitió en la 30 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, efectuado del 6 al 15 de marzo, y obtuvo los Mayahuel por Mejor Película Iberoamericana, con un monto de 250 mil pesos, y Mejor Director Iberoamericano, dotado de 150 mil pesos. Además el largometraje será recomendado a los Golden Globes Awards del 2016.
Es el primer relato cinematográfico de ficción de Bustamante, quien ha creado cortometrajes galardonados en varios festivales. En esta ópera prima, también financiada por Francia, intervienen además los actores Manuel Antún, Marvin Coroy, Justo Lorenzo y María Telón.
Cruel vida
Bustamante platica que se basó en la vida de una persona real llamada precisamente María:
“En los años ochenta, mi madre, quien realizaba campañas de salud pública en las montañas de esa área de Guatemala, conoció a una María, quien le contó su historia trágica y yo escribí el guión.”
–¿Qué le impactó de esa historia para llevarla a la pantalla?
–La sabiduría de María para poder seguir su vida luego de padecer una tragedia. Hablé con ella y se había construido una historia esperanzadora. Se confeccionó todo un universo para seguir adelante.
–¿Su intención era mostrar también la situación de los indígenas de Guatemala?
–No tuve como tal esa intención, sólo quería narrar la historia de esta mujer, pero siempre que se habla de una mujer o un varón, en fin, se muestra lo que los rodea, sobre todo sus problemas.
Interviene la actriz Mercedes Croy, quien luce su vestimenta cakchiquel:
“La verdad en la vida real los pueblos indígenas de mi país han sido rechazados y maginados por los mestizos. Uno se pregunta ¿por qué? o ¿qué he hecho de malo? Ya me pasó. Ingresé a una escuela de mestizos y sólo entre ellos hablaban, a mí no me dirigían la palabra. Después llegó otra compañera maya, y me dijo: ¡Hola!, y empezamos a platicar. Tuve el primer lugar y ya todos comenzaron a hablarme porque ven la capacidad de uno. De que los pueblos indígenas si pueden realizar lo que los ladinos hacen.”
Bustamante denuncia “que eso pasa en un país donde la mayoría es maya”.
Según especialistas, “si bien en muchos Estados de América, existen leyes que reconocen y protegen los derechos de esos pueblos, éstas frecuentemente son violadas o bien no son observadas cabalmente. En otros casos, las leyes nacionales no se encuentran en correspondencia con las obligaciones que estos mismos Estados tienen, conforme al derecho internacional sobre derechos humanos, y en particular sobre los derechos de los pueblos indígenas”.
Se le cuestiona a la actriz cómo trabajó su personaje y sólo adiciona:
“Todo lo trabajamos en equipo. No fue complicado porque es la vida real de los pueblos”.
El realizador detalla cómo encontró a su equipo actoral:
“Empecé a organizar talleres, era un espacio de expresión para las mujeres indígenas pero de otra región, y no encontré una actriz. Me contaron que había un grupo de teatro en la comunidad donde vive María Mercedes, y me trasladé al sitio. Ahí encontré a dos personas para los demás papeles. Pusimos un puesto en el mercado, con un cartel que decía casting, y nadie llegó. Al día siguiente pusimos que se ofrecía trabajo, y la gente acudió.
“Los que estaban interesados en actuar los detectamos enseguida. María Mercedes fue de las últimas que llegó. Ya casi no había fila. Noté en ella un pudor típico de la cultura cakchiquel, pero su mirada me llamó la atención, la mantiene sin bajar los ojos. Y yo buscaba exactamente a alguien que tuviera una fuerza así. Sólo era proporcionarle una técnica que fue adquiriendo con los ensayos.”
La cultura de este grupo indígena también la presenta en el filme:
“Existen en la trama situaciones mágicas. Eso era muy importante para mí. Recuerdo que cuando pasaba mis vacaciones en la finca cada vez que se hallaban serpientes, se buscaba a una mujer embarazada para que caminara junto a ellas y las espantara. Les pregunté a amigas cubanas, venezolanas, en fin, si creían que las mujeres embarazadas espantan a las serpientes. Me decían que sí. Por eso incluí esa creencia tan nuestra.”
–¿Cómo no caer en lo folclórico con este tipo de relatos?
–Tuvimos mucho cuidado de no realizar postales turísticas. Queríamos tener una estética bien particular y con el fotógrafo Luis Armando Arteaga siempre platicábamos para encontrar una opción diferente.
Cada quien cuenta sus satisfacciones con Ixcanul:
“Se enriqueció mi experiencia con respecto al trabajo con los actores. Me enseñaron mucho”, resalta contento, Bustamante.
“Yo obtuve muchas enseñanzas, como que quiero seguir trabajando en el cine. Además, he conocido muchas amistades fuera de Guatemala, como en el Festival de Cine de Berlín, donde también se proyectó. Ha sido y es una linda experiencia”, manifiesta Mercedes Croy con un poco de timidez.








