Omnilife, “en números rojos”

Así lo han declarado los abogados de la empresa de Jorge Vergara y Angélica Fuentes, con tal de no pagar la indemnización correspondiente a la excoordinadora del centro de distribución de Omnilife en Puerto Vallarta. La despidieron por no firmar un contrato en el que renunciaba a su antigüedad laboral de una década, pero les gusta gastar millones en sonadas fiestas y en ostentosas donaciones de beneficencia y para el “empoderamiento de la mujer”…

El magnate Jorge Vergara Madrigal, propietario del equipo de futbol Chivas de Guadalajara, echa mano de los muchos recursos a su alcance para no indemnizar a los trabajadores que despide de alguna de sus empresas.

A dos años de que diera a conocer que fue despedida sin una liquidación justa por más de una década de trabajo en Omnilife (Proceso Jalisco 451), Glynka Briseño Ahumada, excoordinadora del centro de distribución de dicha compañía en Puerto Vallarta, señala que no se le ha pagado nada.

Fue despedida porque no aceptó firmar un contrato en la modalidad de outsourcing, que la obligaba a renunciar a los derechos ganados con su antigüedad laboral.

Ella precisa que su juicio laboral se ha demorado más de seis años, pero Vergara y su esposa, Angélica Fuentes Téllez, no han tenido la disposición para acercarse y lograr un acuerdo.

Para colmo, relata que la presidenta especial de la Sexta Junta de Conciliación y Arbitraje de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en Puerto Vallarta, María del Rosario Sánchez Rodríguez, está del lado patronal.

Detalla: “En una de las audiencias me dijo personalmente: ‘¿Y estas fotografías qué?’ Porque pedí una inspección ocular, que fueran a constatar dónde trabajaba yo, que es Omnilife de México. ‘Estas fotos ni te sirven para nada’, me dijo, y las aventó al piso. Lo que hice fue recogerlas y recordarle que es una funcionaria pública, que está para servirnos a nosotros y no a la empresa”.

Briseño Ahumada está indignada porque entre tanto se ha enterado de que Omnilife evade impuestos y continúa operando bajo el esquema de outsourcing, sin que las autoridades en materia laboral le pongan un alto. Señala que en la última audiencia los abogados de la empresa de plano le advirtieron que no le van a pagar nada, porque Omnilife está en números rojos.

Sin embargo, observa que el dueño de las Chivas no parece estar en crisis económica, porque se la pasa de viaje y ofrece fiestas como la de finales del mes pasado para celebrar sus 60 años en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara y el Instituto Cultural Cabañas.

Recuerda que en agosto del año pasado la revista Forbes de México ubicó a Fuentes Téllez en el quinto lugar de las 50 mujeres más poderosas del país, por su liderazgo en Omnilife.

La publicación destacó el “olfato” de la esposa de Vergara para los negocios, tanto con Omnilife como en su empresa de cosméticos Angelíssima. También resaltó sus iniciativas de “responsabilidad social” para capacitar a las mujeres. De igual forma, ennumeró:

“Dedica tiempo y esfuerzo a varias iniciativas de responsabilidad social, como Educare o Fundación Ponte Viva, dedicadas a proteger a mujeres de Ciudad Juárez; ha creado FoCo, un foro para la cooperación que busca impulsar el rol de la mujer en Latinoamérica; este año la Fundación Angélica Fuentes presenta la primera convocatoria para dar poder a la mujer adulta, joven y niña, con el objetivo de canalizar fondos de inversión social hacia proyectos.”

Por eso, dice Briseño Ahumada, “les he respondido que el señor Jorge Vergara sigue viajando. ¿Será de verdad que están en números rojos? Comprando lo que él quiere, se va de paseo, paga a Elton John… Yo sólo quiero que me paguen mis servicios, tampoco les voy a aceptar lo que ellos quieran, porque fue un despido injustificado”.

Maniobras turbias

Los abogados de Briseño Ahumada calculan que Omnilife le adeuda actualmente 1 millón 400 mil pesos. Entre tanto, Vergara gastó 40 millones hace dos años para festejar el medio siglo de su esposa en Venecia, Italia. Aún no se sabe cuánto pagó por las celebraciones de su propio cumpleaños 60, pero únicamente la renta del museo universitario y el Cabañas salió en alrededor de 700 mil pesos, de acuerdo a los datos que dieron sus directoras, Maribel Arteaga Garibay y Olga Ramírez Campuzano (Proceso Jalisco 540). La exempleada de Omnilife agrega que además de no pagarle, la empresa la acosó, por lo que solicitó apoyo al Instituto Municipal de la Mujer de Puerto Vallarta, a la Fiscalía General del Estado y a varias organizaciones sociales. Por desgracia, dice, no fue bien recibida en ninguna de esas instancias, cuyos empleados hasta se jactaban de que no se iba a atender su petición.

“Me decían: ‘Es Omnilife, Glynka, ¿verdad?’ Ya hasta mi nombre se sabían. ‘No te podemos ayudar’, repetían. Me bloquearon toda ayuda en Puerto Vallarta cuando empecé a moverme, y posteriormente cuando hablé a medios de comunicación”, señala.

A final de cuentas, tuvo que demandar una segunda vez a la empresa de Vergara: la primera cuando la despidieron (expediente 521/2009) y la otra después que la empresa simuló un acto de reinstalación (1183/2009).

“Ellos esperaban que a la semana yo renunciara, porque fue cuando comenzó el acoso y el hostigamiento. Pero no lo lograron, y fue cuando vino (el directivo de Omnilife) Germán Ibarra desde Guadalajara a despedirme completamente, a impedirme el acceso a mi centro de trabajo, lo que se considera un segundo despido y se reabre otro expediente”, precisa Briseño Ahumada.

Dice que las dos demandas se encuentran en un solo laudo y, sin embargo, la Sexta Junta de Conciliación y Arbitraje se negaba a admitir la acumulación de expedientes. Lo atribuye a que esa dependencia “está muy corrompida”, y hasta la fecha su demanda está paralizada porque esa autoridad laboral no ha notificado a los directivos de Omnilife Jorge Robledo y Germán Ibarra para que comparezcan, supuestamente porque ellos ya no trabajan ahí.

Briseño Ahumada detalla que Omnilife debe tener alrededor de 2 mil empleados en toda la República, distribuidos en fábrica, centros de distribución y el plantel Educare, cuyo cierre fue anunciado por el empresario en febrero del año pasado. Recuerda que al someter a sus trabajadores a un régimen de outsourcing, el empresario se ahorra el pago de sus prestaciones y de paso evade al fisco.

Complicidad

El testimonio de la exempleada concuerda con un reportaje que Reporte Índigo Jalisco publicó el 12 de febrero pasado. Ahí se revela que entre 2013 y 2014 el gobierno estatal condonó a Omnilife y otras firmas ligadas a Vergara Madrigal más de 35 millones de pesos en multas.

Las sanciones se les habían impuesto por omisión en el pago de impuestos, y la millonaria condonación se realizó a través de la Secretaría de Planeación y Finanzas, que entonces encabezaba Ricardo Villanueva Lomelí, actual candidato del PRI a la presidencia municipal de Guadalajara.

Briseño Ahumada puntualiza que, antes de despedirla, Omnilife le exigió que firmara un nuevo contrato con la agencia de outsourcing Easy Provider, creada por el matrimonio Vergara-Fuentes, y en el transcurso de su demanda laboral ha descubierto que el corporativo cambia de agencia frecuentemente.

En aquella ocasión, la afectada envió un comunicado al entonces secretario de Hacienda, Agustín Carstens, para que se investigaran estas maniobras, pero no ocurrió nada.

Comenta que a la pareja le gusta ser admirada por su filantropía, crea fundaciones, aporta millones de pesos a causas sociales y habla del empoderamiento de las mujeres, pero el corporativo explota a sus empleadas:

“Miles de mujeres fuimos despedidas, pisoteadas. Le pedí por escrito al Instituto Nacional de la Mujer que les quitara ese reconocimiento que presume Angélica Fuentes, que son una empresa de equidad de género. Claro que no lo son. Vas a los centros de distribución de Omnilife y ahí lo tienen colgado.”

Admite que interpuso su demanda en 2009 junto con otras compañeras despedidas, pero éstas ya se cansaron de batallar con la empresa y con la autoridad, porque son madres y deben atender a sus hijos.

Por estas razones, para ella “hablar de Jorge Vergara es hablar de corrupción”.