Señor director:
Una vez más la sección cultural de Proceso (Carta a las autoridades por el cierre de teatros, edición 2001) expone la situación crítica por la que atravesamos en esta época oscurantista.
La Casa de la Paz, espacio entrañable que albergaba lo más audaz y vanguardista de las artes, permanece cerrada desde hace ya dos años… herida de gravedad.
Don Miguel Álvarez Acosta (1907-1996), escritor, poeta y político –rara avis–, quien era director del OPIC (Organismo de Promoción Internacional de la Cultura, ya desaparecido), fue su creador. Todos los que colaboramos con él –me atrevo a decir– lo recordamos con cariño.
Atentamente
Víctor Rapoport Litvak








