Desorden en el año dual México-Reino Unido

Debido a la relevancia que tiene Inglaterra como un centro para la legitimación institucional y comercial del arte contemporáneo, el año dual México-Reino Unido podría haber sido una excelente plataforma de difusión y promoción para la creación artística mexicana de carácter plural.

Sin embargo, debido a la incapacidad y evidente limitación profesional de la Amexcid (Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, adscrita a la Secretaría de Relaciones Exteriores), el año dual se presenta como un programa discrecional y opaco que, carente de un proyecto que incluya la diversidad creativa en artes visuales de nuestro país, se limita a fortalecer autorías vinculadas con los circuitos comerciales del mainstream.

Concentrada en financiar proyectos que involucran a creadores  altamente cotizados como Gabriel Orozco de la Galería Kurimanzutto –a quien apoyó con 10 mil 300 euros (167 mil 587 pesos ) para una participación colectiva que se inauguró el pasado mes de enero en la White Chappel de Londres–; tan extranjeros en México como la inglesa Leonora Carrington a quien benefició con 60 mil euros (978 mil pesos) para exponer en la Tate Liverpool a partir del 6 de marzo; y tan emergentes como la arquitecta Frida Escobedo que realizará una instalación en el patio central del museo Victoria y Albert de Londres por 282 mil euros (aproximadamente 4 millones 600 mil pesos), la Amexcid evidencia una alarmante carencia de programas destinados a promover la diversidad creativa de nuestro país.

Sumada a los mismos intereses del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que, a través de la Dirección General de Asuntos Internacionales a cargo de José Luis Martínez apoyó a artistas de la Kurimanzutto para exhibir en la Tuner Contemporary de Kent –Carlos Amorales, 473 mil pesos– o a Eduardo Abaroa y Minerva Cuevas para participar en The Rights of Nature: Art and Ecology in the Americas en la Nottingham  Contemporary,  Amexcid debe explicar el tipo de contribución artística que brinda una muestra de fotógrafos invidentes como Invisible México, organizada por la Fundación Ojos que sienten, para merecer el financiamiento que le otorgó por 37 700 euros (613 mil 379 pesos).

Y en este contexto, ¿cuál es la gran aportación que brindan al arte contemporáneo mexicano y global Deborah Delmar o Álvaro Ugarte para que se les beneficie con 15 350 euros (250 mil pesos aproximadamente) y 8 mil 400 euros (136 600 pesos) respectivamente?

Con opacidades como la afirmación de apoyar al comercial, mediocre y repetitivo escultor Javier Marín con sólo un mil euros (16 mil 300 pesos) para presentarse en la Bahía Cardiff en Gales con varias piezas, y con imprecisiones como el destino de 30 mil euros (489 mil pesos) para exhibiciones de arte mexicano en universidades británicas de las cuales no se especifica número, autorías ni fechas, la Amexcid evidencia que, bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto, la gestión internacional de las artes visuales no requiere ni rigor ni profesionalismo ni transparencia.