Peña Nieto: festejo prematuro

El pasado 27 de febrero, en plenos tiempos electorales, el presidente Enrique Peña Nieto vino a Jalisco para un acto de la Secretaría de Desarrollo Social. Se suponía que junto a la titular de esa dependencia, Rosario Robles, daría a conocer los resultados de la Cruzada Nacional contra el Hambre, arropado por cientos de beneficiarias del programa y por la estructura del gobierno priista. Pero le dio un giro al espectáculo: anunció que esa madrugada lo habían despertado para informarle de la captura de La Tuta, que presentó como un enorme avance en el combate a la delincuencia organizada. Dos analistas políticos se encargan de despertarlo también de ese dulce sueño.

La captura de Servando Gómez Martínez, La Tuta o El Profe, el 27 de febrero en Morelia, Michoacán, no sólo no terminará con el narcotráfico en esa entidad, quizá ni siquiera con Los Caballeros Templarios, sino que provocará una recomposición del dominio de las bandas del narcotráfico en la zona centro-occidente del país, probablemente beneficiando al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y su cabecilla, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.

El hijo de ese capo, Rubén Oseguera González, El Menchito, fue detenido el 30 de enero de 2014, bajo el cargo de coordinar la compraventa de droga, controlar las finanzas y ordenar los homicidios de grupos rivales al CJNG, pero el 26 de diciembre obtuvo su libertad por “falta de pruebas”.

Los investigadores Dante Haro Reyes y Francisco Jiménez Reynoso, ambos de la Universidad de Guadalajara (UdeG), advierten en entrevistas por separado que la aprehensión de La Tuta le allana el camino al CJNG para dominar las plazas que estaban en manos de la organización michoacana.

Para Jiménez Reynoso, es previsible que en el corto plazo baje de intensidad la lucha entre los templarios y el CJNG:

“Se reduce al menos esa violencia, eso se esperaría, pero a final de cuentas debemos reconocer que tras de ello se extiende el margen de operaciones de un grupo hegemónico. Es ahí en donde radica el elemento negativo para la sociedad y para sus instituciones, porque en la medida en que se hace más poderoso un grupo criminal, el efecto repercute para mal en el desarrollo de la población.”

Destaca que el experto en seguridad global Edgardo Buscaglia ha señalado que los cárteles del narcotráfico han diversificado su campo de operaciones y ahora participan en al menos 22 ilícitos de alto impacto, como el trasiego de drogas, la extorsión, el secuestro, el robo de hidrocarburos, la trata de personas, el cobro de derecho de piso o hasta de la “venta” de seguridad en los municipios.

A su vez, Haro Reyes indica que, según datos “de autoridades federales y del Centro de Investigación y Seguridad Nacional”, el CJNG tiene presencia en entidades como Colima, Nayarit, Zacatecas, Guanajuato, Veracruz, Estado de México y Sinaloa, pero ahora tiende a aumentar su presencia en Michoacán.

Afirma que tras la detención de La Tuta –originario del municipio de Arteaga, en los límites entre Michoacán y Guerrero–, ese mismo día el presidente Enrique Peña Nieto armó en Jalisco un show mediático para presumir el hecho como un gran avance de su administración en el combate a la delincuencia organizada.

Lo cierto, dice Haro Reyes, es que la captura del cabecilla se logró después de largos meses de tropiezos e ineptitudes relacionadas con casos graves, como la desaparición de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa desde el 26 de noviembre pasado en Iguala, Guerrero.

Los errores de Jesús Murillo Karam cuando era procurador general de la República, la errática conducción del proyecto del tren rápido México-Querétaro y la opacidad y el presunto conflicto de interés en la adquisición de la llamada “casa blanca” por la familia presidencial, derivaron en un ambiente de desconfianza social.

El arrollador

Para el investigador, ese fue el motivo de que el presidente alardeara de la caída del capo en el auditorio Benito Juárez del municipio de Zapopan, ante más de 14 mil personas, sobre todo mujeres beneficiarias de programas sociales como la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

Peña Nieto se dejó retratar con todas las mujeres que tuvo enfrente, saludó a las que le extendían la mano y su equipo se encargó de que un fotógrafo de la Presidencia siempre estuviera atrás de él para dar la imagen de un mandatario en la cima de la popularidad, como se observó en la crónica del periódico digital Proyecto Diez.

Y para que los propios asistentes se convencieran del gran arrastre de Peña Nieto, los organizadores colocaron en el foro ocho pantallas gigantes de plasma.

Presentes en la ceremonia, el gobernador Aristóteles Sandoval y la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, entendieron que les tocaba jugar papeles secundarios, a pesar de que supuestamente el acto era para que Peña Nieto y la exjefa de gobierno capitalino y exdirigente del PRD presentaran un reporte que presumía 4.2 millones de beneficiados por la Cruzada contra el Hambre.

Tan generosos fueron los discursos previos al de Peña Nieto, que muchas de las mujeres que lo apapacharon empezaron a retirarse. No querían más teloneros, sino a la estrella del espectáculo.

En su desesperación para contener la desbandada, la delegada de la Sedesol, exdiputada del PRI y exporrista de la campaña de Aristóteles Sandoval por la alcaldía de Guadalajara, Gloria Judith Rojas Maldonado, abandonó su asiento y se fue a los pasillos.

En su turno al micrófono, Peña Nieto agradeció la paciencia de los que se quedaron y dejó claro que, por encima de los datos de la Cruzada contra el Hambre, la noticia importante era la detención de La Tuta. Estaba en un escenario que parecía idóneo para presumir del “golpe” a la delincuencia, en uno de los estados que más votos le aportó en 2012.

Relató que a las 4:00 de la madrugada lo habían despertado con urgencia. “¿Y ahora qué pasó?”, le dijo el presidente al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, pensando que podía comunicarle un nuevo problema. Pero el secretario le dio la “buena noticia”: La Tuta había sido capturado en Michoacán.

Con ese tipo de anuncios se le podía despertar las veces que fuera necesario, dijo Peña Nieto…

Haro Reyes cuestiona: con la captura del cabecilla de Los Caballeros Templarios el gobierno federal mediatizó la acción policial en un intento de atenuar la crisis gubernamental:

“Su gobierno ha estado muy golpeado y ese tipo de situaciones (la captura del capo) desde luego que es importante, pero el hecho se ha sobremediatizado ante la necesidad de ofrecer buenos resultados frente a la comunidad internacional.”

Días después del anuncio, Peña Nieto realizó una gira de trabajo por Inglaterra.

Reacomodo

Jiménez Reynoso comenta que en años recientes el CJNG aumentó su presencia en ocho estados del centro-occidente de México, y tras la detención de La Tuta, puede atraer a decenas de integrantes de Los Caballeros Templarios.

Afirma que el CJNG se desarrolló a la sombra de la pasada administración panista y ahora muestra su fortaleza bajo la del PRI: “Todo hace indicar que se trata de un gran cáncer que no se ha podido erradicar o disminuir y, por el contrario, se ha fortalecido con los años”.

Por eso el investigador sostiene que, ante la proximidad de las elecciones intermedias, se debe analizar con cuidado el riesgo de que se extienda la narcopolitica: “Hay que recordar que el anterior presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco, Tomás Figueroa, reconoció el fenómeno de la narcopolítica en diversos municipios de la entidad como una actividad ‘punzante y pujante’, que desplazaba a las instituciones”.

A su vez, Haro Reyes asegura que la noticia de la aprehensión sí es buena, pero es importante considerar la enorme capacidad de recuperación de las empresas del crimen:

“El arresto del cabecilla de Los Caballeros Templarios me parece muy importante. Sin embargo, no es el único hombre, en este caso hay personas que ya están listas para ocupar el espacio que La Tuta deja vacío. No solamente son dos o tres, sino decenas de sujetos que pueden ocupar el lugar sin ninguna complicación.”

Añade que quizá Los Caballeros Templarios se cambien de nombre o de equipo, pero con la sola captura de un líder no se controla de fondo el problema del narco en Michoacán o en Jalisco.

–¿El espacio que deja La Tuta puede ser ocupado por los cabecillas del CJNG?

–Es una posibilidad muy real, debido a que esa es una siguiente vía.

Aclara que a pesar del golpe a Los Templarios y a muchos grupos del crimen organizado, la infraestructura, la logística y la llamada cadena de mando se mantienen intactas.

Coincide con Jiménez Reynoso en que otros mandos van a seguir operando el cártel, por la importancia de la zona centro-occidente. Y si el CJNG asume el mando, podrá utilizar directamente las redes ya existentes para su beneficio. “Es una cuestión real, porque lo hemos visto con los Beltrán Leyva y con otros; es asumir el control económico”, explica Haro Reyes.

Por ello, afirma, en tanto no se garantice la desarticulación del negocio de un cártel, no se lo puede considerar destruido:

“Se debe garantizar el hecho de pegarle en el bolsillo a las bandas del crimen organizado, es decir todo el aspecto financiero, como el blanqueo del dinero o la estructuración de sus negocios. Todavía hace falta mucho para desarticular el movimiento financiero de los grupos del hampa, falta trabajar con los bancos, casas de cambio, la ubicación de empresas fachada o de doble personalidad, se tiene que trabajar para evitar que los cárteles entren en esos negocios.”

Igualmente, es necesario desmantelar las redes de protección con que cuentan las organizaciones delictivas:

“Hablo de la protección política en los diferentes niveles y de los tres poderes. No se puede entender el crecimiento de la delincuencia organizada en los últimos lustros sin reconocer la penetración del narco y sus operadores en todos los niveles del gobierno.”

Desde su punto de vista, el fenómeno es generalizado: “Estamos hablando de un escenario en el que no se distinguen colores partidistas, no importa si son administraciones (municipales o estatales) perredistas, priistas, o panistas de todos los colores pueden se infiltradas”.

Recuerda que en Jalisco existe una tasa de impunidad de 97%, lo cual significa que el sistema de justicia no funciona, además de que los políticos se protegen unos a los otros.

“Es lo que ha pegado en la credibilidad del gobierno a nivel nacional y local”, insiste.