Más sobre el boicot electoral

De Enrique González Rojo

Señor director:

Permítame difundir en Palabra de Lector las siguientes líneas.

A reserva de analizar más detalladamente si conviene o no realizar el boicot electoral en los próximos comicios, es indispensable insistir en que las elecciones intermedias y sexenales son una pieza esencial del régimen.

La práctica electoral no es antisistémica sino, muy por lo contrario, es el mecanismo idóneo y mejor aceitado de reproducción del aparato capitalista y neoliberal que nos rige.

Se puede aducir que en algunas partes del país, por ejemplo en la Ciudad de México, es necesaria una práctica reformista para impedir el paso a la derecha, lo cual parece acertado. Pero hay otros sitios –de manera elocuente el estado de Guerrero– donde la voluntad popular está desbordando el reformismo sistémico y promoviendo una vigorosa lucha centrada en el boicot electoral.

Allí el pueblo, los de abajo, ha decidido rechazar la “democracia representativa” como la entienden los de arriba y oponer a la heterogestión gubernamental la autogestión de los de abajo y a la izquierda.

Los padres de los estudiantes normalistas desaparecidos forzadamente dicen: Si no nos devuelven vivos a nuestros hijos, si no nos informan en verdad qué pasó con ellos y si no se castiga a los culpables, boicotearemos las elecciones en Guerrero. También anuncian: No vamos a votar, además, porque los candidatos de los diversos partidos que pretenden participar en la contienda pueden estar vinculados con el narcotráfico.

Como es lógico, los partidos de Estado harán todo lo posible –con el INE a la cabeza– para que haya comicios en Guerrero. El triunfo del boicot electoral en esta parte de la República traería consecuencias negativas impredecibles para el gobierno peñista. Mas, ¿cuál va a ser la actitud de Morena, un partido que se presenta, si no como antisistémico, sí como democrático en serio y enemigo de la oligarquía en el poder?

Se dice que ya tiene candidato y que la justificación que da para su intervención electoral en Guerrero es la de siempre: atajar a la derecha. Pero si continúa por esta línea va a contraponerse no con el PRI, el PAN o el PRD –con los que competirá “en buena lid” electoralmente–, sino con el pueblo, con un pueblo que le exige al Estado decir la verdad y que, al no lograrlo, asume formas de lucha como la auto-organización, el autogobierno y, claro está, el boicot electoral.

Si Morena interviene con candidatos a la gubernatura y a los municipios en Guerrero, traiciona al pueblo. Por eso creo que debe abstenerse de hacerlo en dicho estado. Si tomara este último camino, no sólo respetaría la decisión popular de los guerrerenses, sino que tendería un puente con la izquierda social del país. De no hacerlo, se desprestigiaría enormemente ante el pueblo en lucha y se colocaría en el mismo nivel de los partidos de Estado.

Atentamente

Enrique González Rojo