Sergei Loznitsa en FICUNAM

Dentro de las actividades del FICUNAM, la Cineteca Nacional ofrece una retrospectiva completa de Sergei Loznitsa, cineasta bielorruso, poco conocido en México y celebrado por Andrei Zvyagintsev (Leviatán) como uno de los maestros del cine post soviético, en la línea del documental de vanguardia.

Además del documental, este científico y matemático de formación se gradúa después en el Instituto de Cinematografía de Moscú, e incursiona en la ficción a partir de 2010 con dos cintas espléndidas, Mi felicidad (Schaste moe) y En la niebla (V tumane, 2012). La primera acompaña al conductor de un camión que se va topando con personajes más y más desagradables en la Rusia actual de corrupción rampante; engañoso y desarticulado road picture interrumpido por un flash back hacia 1946 que terminar por armar un relato lleno de angustia en contraste con el desenfado del protagonista.

En la niebla, adaptación de la novela de Vasil Bykov, ocurre durante la ocupación nazi en Bielorrusia: Sushenya (Vladimir Svirski), un trabajador de ferrocarril aprehendido por un acto guerrillero, es liberado por el comandante nazi mientras sus demás compañeros son ejecutados. El peor castigo es dejarlo vivo; sospechoso de colaborador, los partisanos deciden ejecutarlo. Sushenya cava gustoso su propia tumba pero sucesos inesperados parecen condenarlo a vivir.

Sushenya es un héroe puro, la renovación del mito del héroe desdeñado por el culto al antihéroe del cine y la literatura moderna; nobleza y corazón generoso al servicio de quien lo necesite, aunque él prefiera la vida sencilla del trabajo y de la familia. La desgracia es que en un mundo donde sólo se puede estar a favor o en contra no hay lugar para héroes de este calibre; el martirio mismo es una recompensa negada.

El cine de Loznitsa es una extraña mezcla de ironía con la fuerza contemplativa de Tarkovsky; largas tomas donde predomina la asimetría y los puntos importantes quedan fuera del marco, como cuando Sushenya cava su tumba a golpe de pala, o cuando carga por kilómetros al que iba a ser su verdugo. Una fórmula muy simple pero capaz de mover montañas salta a la vista, la de trabajo igual a fuerza por distancia. Drama, acción, es movimiento de tierras, la de un hombre cargando a un herido porque lo imoone la ley del corazón; una ley moral que funciona como ley de gravedad.

Maidan (Ukrania, 2014) es el resultado de más de 300 horas de filmar los acontecimientos ocurridos entre 2013 y 2014 durante las protestas contra el presidente Yamukovich en la plaza de la Independencia, en el centro de Kiev, que terminaron en masacre. Cámara estática y tomas magistrales donde la gloria la gana una multitud que es puro acopio de fuerza; una visón de heroísmo colectivo cercana a la de El Acorazado Potemkin.