Por la reducción presupuestal del 2015, que anunció el pasado 30 de enero el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, el cine también será afectado.
Preocupado, el actor Damián Alcázar manifiesta que los políticos deberían ser como el expresidente uruguayo José Mujica “y no para hacerse multimillonarios, como pasa en México”.
Se pregunta: “¿Qué vamos a hacer?”.
Luego reclama molestó:
“¿De qué sirvieron las reformas? Si le recortaran dinero a la cultura cinematográfica, en general a toda la cultura y a la educación, y a la salud, pero a los políticos no se les recorta su sueldo, ¿cómo hacer para quitar a esta bola de señores que saben que para ellos la política es una carrera hacia la riqueza? Y en todos los partidos cunden, son ratas que se mueven de una alcantarilla a otra. ¡Está muy difícil para el pueblo!, para nuestros niños, quienes verán mermado todavía más el poder adquisitivo y la democracia.”
El protagonista de La delgada línea amarilla, de Celso García, recuerda que el filme se estrena y compite en el 30 Festival Internacional de Cine en Guadalajara, a realizarse del 6 al 15 de marzo:
“La gran mayoría de la gente de la cultura nos opusimos a las dichosas reformas de Enrique Peña Nieto. La propaganda en los medios electrónicos era que con dichas leyes todo iba a ser maravilloso, que México se iría para arriba, y lo primero que pasa es que el dólar sube, es decir, la devaluación está tremenda; la deuda externa es de las más altas en la historia, se da la caída del petróleo, y ocurren los recortes, y quien sufre es la sociedad. Pero por ley no pueden recortar el dinero asignado a los partidos para las lecciones, ¡qué casualidad!
“En tanto, los políticos tienen sus guaruras, camionetas, viáticos, se enriquecen increíblemente, y se compran casas muy caras. Mientras al cine le quitan, y le han quitado, en el momento que ganan el Óscar Alejandro González Iñárritu y Emmanuel Lubezki, y el año pasado Alfonso Cuarón. Si eso no les importa, ¿en qué manos estamos los mexicanos?, ¿qué le va a pasar al Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC)? Es una lástima que los jóvenes que podrían ser en unos años extraordinarios cineastas, ganadores de importantes premios, ya no lo logren porque no tendrán el apoyo. Lo mismo pasará con los demás jóvenes del país, ya no podrán estudiar. ¡Estamos muy lejos de ser un país desarrollado!”
El intérprete de La ley de Herodes, Un mundo maravilloso, El infierno y La dictadura perfecta, de Luis Estrada, rememora que el cine mexicano ni siquiera cuenta con el respaldo en la exhibición:
“Siempre pierde y pierde. Sin embargo, las historias se seguirán contando y se verán quizá en el internet.”
Al director de cine Carlos Reygadas, ganador del premio a Mejor Director en el Festival Internacional de Cannes en 2012 con Post tenebrax lux, el recorte a la cultura en general, la educación y la salud le parece “un error estratégico propio de gente sin mucha cultura, que no puede entender cuáles son los puntos de nuestro país, que por interés económico en última instancia y aunque sea a mediano plazo, hay que apoyar”.
El cinefotógrafo Henner Hofmann, director del CCC, espera que el viaje que hizo Enrique Peña Nieto al Reino Unido, donde firmó un tratado y varios memorandos de Entendimiento para la Colaboración Educativa y Turística resulte positivo para no dañar la educación y la cultura de México:
“Soy optimista, porque supongo que hablaron del asunto quienes lo acompañaron, como el rector de la UNAM, José Narro.”
También la Secretaría de Turismo tendrá menos presupuesto.
Cabe recordar que con Vicente Fox, la Secretaría de Hacienda propuso la desincorporación de instituciones cinematográficas con el argumento de escasez de recursos presupuestarios. La proposición era que el Ejecutivo federal iniciaría el proceso de “disolución, liquidación, extinción, fusión o enajenación” del Instituto Mexicano de Cinematografía, el CCC y los Estudios Churubusco (Proceso, 3 de diciembre del 2006).
Pero entonces el mayor golpe lo dieron los distribuidores y los exhibidores extranjeros, las llamadas majors y algunas nacionales, al parar la reforma fiscal del “peso en taquilla” con el apoyo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se trataba de que un peso del costo del boleto para el cine, se fuera a un fondo para apoyar la cinematografía mexicana.








