MONTERREY, NL.- Óscar Omar Treviño Morales, conocido como El Z-42, integró junto con su hermano Miguel Ángel, El Z-40, y Heriberto Lazcano, El Lazca, una triada que asoló el norte del país con matanzas y violencia brutal, lo que obligó a la sociedad a enfrentar un nuevo grado de horror.
El Z-42 fue detenido el miércoles 4 por la mañana, cuando llegaba a su residencia marcada con el número 514 de la calle Vía Collatina, en la exclusiva colonia Fuentes del Valle –ubicada en el municipio de San Pedro, conurbado a Monterrey.
Ese mismo día, Monte Alejandro Rubido García, vocero de seguridad del gobierno federal, presentó al capo en el hangar de la Procuraduría General de la República (PGR), en la Ciudad de México. Ahí dijo que las autoridades le seguían la huella desde febrero, cuando fue detectado en casas de seguridad de la zona debido a las visitas que recibía de Carlos Arturo Jiménez, contador del cártel.
Cinco cómplices fueron apresados en otro operativo paralelo efectuado en la misma localidad.
Optimista, Rubido García declaró que El Z-42 aún no tiene sucesor y que la organización tamaulipeca podría desaparecer, si bien es probable que se desate un “pico breve” de violencia al interior del grupo.
Masacres, mutilaciones, atentados
Desde que rompieron con el Cártel del Golfo y se independizaron en 2010, Los Zetas desataron la peor crueldad que se hubiera visto en el narcotráfico mexicano.
Los jefes históricos de ese cártel fueron El Lazca y El Z-40. Lazcano supuestamente fue abatido el 7 de diciembre de 2012 y Miguel Ángel Treviño fue capturado el 15 de julio de 2013 en Anáhuac (norte de Nuevo León). Su hermano José Treviño fue detenido y sentenciado en Texas a 20 años de cárcel por lavado de dinero.
Después de eso, Óscar Omar Treviño asumió la dirigencia de la banda. Pero su imperio fue tan violento que, de acuerdo con el gobierno federal, no pudo conciliar sus intereses con los liderazgos locales, lo que generó una prolongada pugna que debilitó la agrupación y generó numerosas confrontaciones públicas, principalmente en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.
Así pues, en el mundillo criminal Omar era bien conocido, pero no ocurría lo mismo entre la opinión pública, que lo ve como una figura emergente de la delincuencia.
El comisionado nacional de seguridad pública explicó que El Z-42 fue relevante desde el comienzo de Los Zetas. Inicialmente fue su operador financiero, y con el ascenso de su hermano Miguel Ángel, devino el segundo al mando.
Se le atribuyen delitos relacionados con el tráfico de personas, estupefacientes, homicidios, secuestros, extorsiones y robo de hidrocarburos. En total se le abrieron 11 causas penales.
Desde hace años las autoridades federales mexicanas lo incluyeron en su lista de 122 objetivos prioritarios y ofrecieron 30 millones de pesos por información que condujera a su captura. Estados Unidos daba por él 5 millones de dólares y ya extendió una solicitud de extradición.
En febrero se le ubicó en San Pedro –un municipio dominado por el Cártel de los Beltrán Leyva– protegido por un reducido grupo de seguridad para pasar inadvertido.
Rubido García –acompañado del director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón de Lucio– explicó durante la presentación de los seis detenidos que El Z-42 se movía entre Piedras Negras, Coahuila; Nuevo Laredo, Tamaulipas, y Anáhuac, Nuevo León, tres ciudades que hacen frontera con Texas. Su residencia permanente, no obstante, era la de San Pedro.
A Óscar Omar Treviño se le relaciona con algunos de los peores ataques ocurridos en México desde hace 10 años.
El vocero de seguridad dijo que el grupo de El Z-42 atacó las representaciones diplomáticas de Estados Unidos en Nuevo León y Tamaulipas, en 2008. También aseveró que el capo fue el responsable del incendio del Casino Royale, ocurrido el 25 de agosto de 2011 en Monterrey, que dejó 52 personas calcinadas o asfixiadas.
Sin embargo, en aquella ocasión fue arrestado un pistolero identificado como Carlos Oliva Castillo, La Rana, al que se le atribuyó la autoría intelectual del atentado. Y cuando El Lazca fue abatido, Jorge Domene, portavoz de Seguridad de Nuevo León, afirmó que con su muerte el caso quedaba cerrado.
Paralelamente, el gobierno federal sostiene que El Z-42 está ligado al homicidio del general Ricardo César Niño Villarreal, comisionado de Seguridad Pública Federal en el norte de Tamaulipas. Ese crimen se perpetró el 29 de septiembre de 2014 en Vallecillo, Nuevo León.
Además se le relaciona con la matanza de 72 migrantes centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas, en agosto de 2010.
Y un ataque más en el que se sospecha su participación: el 19 de febrero de 2012 fueron asesinados 44 reos en el Penal Estatal de Apodaca. En ese entonces todavía mandaba El Lazca.
Barbarie como sistema
La brutalidad de Los Zetas era sistemática y la ejercían todos los jefes del cártel. Entre las masacres organizadas por otros capos en el norte del país se encuentra la que ordenó José Isidro Cruz Villarreal, El Pichilo, quien mandó matar a 17 integrantes del grupo Kombo Kolombia, levantados en el municipio de Hidalgo, Nuevo León, la madrugada del 25 de enero de 2013.
El Pichilo era el jefe zeta en El Carmen, Abasolo, Hidalgo y Mina, sitios ubicados al norte de la capital neoleonesa.
El 13 de mayo de 2012, en tanto, fueron localizados los torsos de 49 personas en el poblado de San Juan, Cadereyta, a 40 kilómetros de Monterrey. Una manta dejada en el lugar atribuía el ataque a El Z-40 y a El Lazca.
Respecto del asesinato de José Eduardo Moreira Rodríguez, hijo del exgobernador Humberto Moreira (PRI), cometido el 3 de octubre de 2013, la Secretaría de la Defensa Nacional acusó a Miguel Ángel Treviño de ordenar el homicidio porque horas antes, durante un enfrentamiento en Piedras Negras, policías estatales abatieron a Alejandro Treviño Chávez, sobrino de El Z-40.
En otro caso de venganza, el 13 de junio de 2012 el comandante Gustavo Gerardo Garza Saucedo, conocido como Comandante Jerry, coordinador de Robos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), detuvo en el estacionamiento del centro comercial Plaza Real a Juan Francisco Treviño Chávez, El Quico, otro sobrino de los Treviño Morales, al que le aseguraron dos fusiles.
Debido a esto, el mando policiaco fue ejecutado la madrugada del 19 de febrero de 2013 cuando llegaba a su casa, en Apodaca. Fue ultimado por un francotirador que le destrozó la espalda con un tiro de fusil calibre .50.
Un mes después, el 23 de marzo, efectivos de la AEI abatieron al asesino del Comandante Jerry, identificado como Víctor o Humberto Galindo, El Guacho, de 30 años.
Y en un hecho mediático, el 6 de enero de 2009, un comando arrojó una granada al estacionamiento de Televisa Monterrey, sin que hubiera lesionados.








