La cancelación del Mundial de Natación 2017, medalla al fracaso

Durante los últimos años, las autoridades deportivas y los gobiernos federal y de Jalisco se ufanaron porque, decían, México sería la sede del Campeonato Mundial de Natación 2017, pero en febrero pasado el sueño se esfumó y salieron a relucir los yerros, pues ese evento –“el más importante del sexenio de Enrique Peña Nieto”– se había construido con pura saliva. Ahora, además del desprestigio, México tendrá que pagar una multa por desistirse de su realización; peor aún, deja poco margen para que se habilite una nueva sede en tiempo y forma.

La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) renunció a la organización del Campeonato Mundial de Natación Guadalajara 2017 con el argumento de que el gobierno federal no cuenta con recursos económicos en virtud del recorte presupuestal. Sin embargo, en los hechos, el evento se perdió por la indiferencia del director de esta dependencia, Jesús Mena, y del gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval Díaz.

Las omisiones de ambos funcionarios dieron al traste con el evento internacional deportivo más importante de la administración de Enrique Peña Nieto, quien al inicio de su mandato encargó a Mena que el país fuera sede de este tipo de competencias para posicionarlo como un lugar seguro, atractivo para las inversiones y con ciudadanos capaces de hacerlo.

No obstante, después de que la Federación Internacional de Natación (Fina, por sus siglas en francés) lanzó un ultimátum para que la Conade informara si podía realizar o no el Mundial de Natación, el pasado 18 de febrero la dependencia difundió un comunicado de prensa para informar que México declinaba la realización del evento, en virtud de que en 2015 el gobierno federal recortará el gasto público en 124 mil millones de pesos.

“A la fecha, México ha aportado la cantidad de 9.5 millones de dólares, de los 100 millones de dólares que se requerían para la organización. De acuerdo con el contrato firmado con la Fina en 2011, nuestro país deberá pagar 5 millones de dólares por penalización y para no ser sancionado por la Fina”, anunció Conade.

El argumento del titular del deporte nacional parecería lógico a simple vista, toda vez que resulta menos oneroso perder 14.5 millones de dólares –alrededor de 217.5 millones de pesos al tipo de cambio actual– que sacar de las arcas gubernamentales los 90 millones de dólares –más o menos mil 400 millones de pesos– que se proyectaron como presupuesto para el mundial, según consta en el contrato que México firmó en julio de 2011, cuando se le otorgó la sede a Guadalajara.

Esta explicación palidece como pretexto si se considera que para 2015 se necesitaban unos 80 millones pesos para comenzar a operar el mundial. De acuerdo con lo planeado, en 2016 se erogaría cerca de 25% de esos mil 400 millones de pesos y hasta 2017 se precisaría la mayor parte de esos recursos (menos de 70%).

En el mencionado contrato quedó asentado, además, que México está obligado a pagar otros 2.5 millones de dólares a la Fina en 2015, lo que significa que entre pagos y multa prácticamente se habrá cubierto 18.8% de los 90 millones de dólares.

Cuando la Fina eligió a Guadalajara como sede del Mundial de Natación, se proyectó que el costo de organización sería de 90 millones 16 mil dólares, cantidad que quedó sujeta a un incremento de entre 10 y 15% por la fluctuación en el tipo de cambio. El convenio marca que el gobierno federal aportaría 50% del total y el estado de Jalisco la otra parte.

En 2011, el director de la Conade en turno, Bernardo de la Garza, entregó a la Fina 3 millones 834 mil dólares. De las arcas del gobierno de Jalisco, que entonces encabezaba el panista Emilio González Márquez, salieron otros 666 mil dólares para completar un pago de 4.5 millones de dólares, entre los que se cuentan 2 millones de dólares que sirvieron para pagar una fianza.

Si en el Mundial de Natación todo salía en orden, esa fianza sería devuelta a la Conade. Por el contrario, si ocurría cualquier imponderable, se tomaría dinero de ahí. Como no se realizará el certamen, esos recursos se perdieron.

Entre 2013 y 2014, la administración de Jesús Mena entregó a la Fina otros 5 millones de dólares, que sumados a lo otorgado por Bernardo de la Garza y el gobierno de Jalisco asciende a 9.5 millones de dólares, que hasta ahora se le han pagado al organismo internacional.

El fracaso

Más allá de lo económico, la realidad es que el Mundial de Natación jamás tuvo pies ni cabeza. En conjunto, la Conade, el gobierno de Jalisco y la Federación Mexicana de Natación (FMN) dieron un sinfín de conferencias de prensa para anunciar que la organización de la justa iba viento en popa para ser la mejor sede de la historia.

Ni porque se trataba del “evento más importante del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto” estas tres partes lograron darle personalidad jurídica al mundial mediante la instalación del Comité Organizador. Tampoco se creó el fideicomiso donde se depositarían los recursos federales y estatales.

Durante más de tres años, de 2011 a la fecha, el Mundial de Natación se construyó con pura saliva.

El 5 de noviembre de 2013, Jesús Mena y Aristóteles Sandoval nombraron al presidente de la FMN, Kiril Todorov, como director ejecutivo del Comité Organizador que, legalmente, nunca fue instalado.

Asimismo, en varias de las conferencias de prensa donde se informó sobre los “avances” en la organización del mundial, estuvo el mexiquense Ramón Neme Aziz, dueño de la firma Jai Alive Entertainment. Este empresario incluso tomó la palabra en varias ocasiones y en abril de 2013 anunció que “creó una alianza” con la FMN para “tratar temas de comercialización e involucrar a la iniciativa privada”.

A pesar de que en distintas ocasiones la Fina presionó a los involucrados para que instalaran el Comité Organizador, jamás fue presentado el organigrama. Nunca fue nombrado el director de mercadotecnia y comercialización, ni el de finanzas y administración ni el director técnico del evento en el que 200 países participarían en natación, clavados, polo acuático, nado sincronizado, clavados de altura y aguas abiertas (estas dos últimas en Puerto Vallarta), además del masters de natación.

De acuerdo con lo planificado, en 2013 debió resolverse la reservación y/o compra de alrededor de 2 mil 500 boletos de avión para los atletas participantes, así como para alojarlos.

En diciembre de 2014, durante el mundial de Curso Corto, en Doha, Qatar, la FMN instaló un stand para darle difusión al Mundial de 2017. Ahí también estuvieron representantes de las sedes de 2019 (Gwanju, Corea del Sur) y de 2021 (Budapest, Hungría).

Según los lineamientos de la Fina, las ciudades sede tienen la obligación de crear planes de comunicación y publicidad, promocionar la ciudad y el país donde se desarrollará el Campeonato Mundial, e informar sobre las justas y el desarrollo del certamen en general.

Entre julio y agosto próximos, en Kazán, Rusia, tendrá lugar la edición XVI del Campeonato Mundial de Natación. Al término de éste, Guadalajara recibiría la estafeta como organizador en 2017.

Desfases

La Conade y el estado de Jalisco pusieron contra la pared al presidente de la Fina, el uruguayo Julio César Maglione, quien tiene el tiempo en contra para encontrar una ciudad con la solvencia económica y la seriedad suficiente para organizar la edición XVII del Mundial de Natación en apenas dos años.

“Es algo doloroso para nosotros. Cuando se le dio la sede a México había varios candidatos. Ahora nos quedan sólo dos años para conseguir otra sede, cuando normalmente se concede de cuatro a seis años antes”, declaró Maglione.

Aunque la Fina pidió a la Conade, al estado de Jalisco y a la FMN que en 2013 quedara instalado el Comité Organizador y se creara el fideicomiso, les extendió el plazo hasta agosto de 2014.

En septiembre de ese año, en otra visita de Maglione a Guadalajara, el presidente de la Fina recibió la misma información: aún no había Comité ni fideicomiso. Llegó el primer ultimátum: para diciembre de 2014 a más tardar debería cumplirse ese compromiso porque, de acuerdo con la programación del evento, “ya existía un desfase importante”.

“El Comité Organizador sí se conformó, pero no se dio a conocer porque, ¿para qué lo formábamos si íbamos a tener gastos y erogaciones? Entonces sólo tuvimos un grupo de trabajo integrado por la Conade, la Federación y el estado. El dinero era lo importante, lo otro era un tema sencillo. En los tiempos de nuestro plan no era necesario formar el Comité Organizador hasta después del 10 de febrero”, asegura André Marx Miranda, director del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (CODE Jalisco).

–Pero la Fina pidió que se creara en 2013 e insistió muchas veces en su creación. Ese año tenían que garantizarse los boletos de avión y el hospedaje.

–Los trabajos se hicieron con ese equipo de trabajo. Nuestro plan comenzó a finales 2013 y fecha por fecha cumplimos las metas y objetivos. Íbamos al corriente hasta 2014.

En enero de 2015, Maglione viajó nuevamente a Guadalajara. Se llenó de indignación cuando, otra vez, escuchó que no existía el fideicomiso ni el Comité Organizador. Dio otro ultimátum: “si para el 10 de febrero no están instalados, me llevo el evento”, advirtió. Pero el dirigente deportivo jamás estimó que de verdad tendría que buscar una nueva sede. Públicamente se descosió en halagos. Dijo que había encontrado buena respuesta de parte de los organizadores para realizar la competencia.

“Tuvimos una reunión con el gobernador y aseguró que dará todo su apoyo para que este evento sea muy importante, pues tiene gran trascendencia y nosotros estamos muy conformes con las garantías que nos han dado. Hay una serie de factores que indican con claridad que esto va a ser un gran evento”, vaticinó el uruguayo el 14 de enero.

Maglione también anunció que el 15 de febrero regresaría a Guadalajara para supervisar la instalación del Comité Organizador. Tan seguro estaba que adelantó como fecha del evento del 15 al 30 de julio.

El 29 de enero, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anunció el recorte al gasto público en 2015 como consecuencia de la caída de los precios del petróleo. El 4 de febrero, en entrevista con el diario Excélsior, Jesús Mena declaró que el Mundial estaba en riesgo.

“Yo estaría fuera de la realidad si dijera que no hay problema; por supuesto que hay un foco rojo. Vamos a aprovechar estos días, de aquí al 10 de febrero, para tomar una determinación de hacerlo y cómo hacerlo, revisando este tema de los porcentajes y, por supuesto, que existe la posibilidad de mejor decir que no (organizarlo), si es que las condiciones económicas no son claras para todas las partes”, explicó el funcionario.

El anuncio

El 12 de febrero, Julio Maglione dijo a la reportera que el buró de la Fina había otorgado una prórroga a México, a petición de Jesús Mena, para definir si México conservaría la sede del campeonato. Seis días después llegó el anuncio que ha dejado al país a merced del escarnio internacional.

El anuncio en torno a la declinación transformó el evento más importante del sexenio en un alivio. Ahora es motivo de festejo el hecho de que nunca se instaló legalmente el Comité Organizador ni se inició la comercialización del Mundial ni se vendieron los derechos de televisión.

En los más de dos años de gestión de Mena al frente de Conade no se negociaron con la iniciativa privada recursos económicos, como declaró el 5 de noviembre de 2013, para que el costo del Mundial no recayera únicamente en las instancias gubernamentales.

No haber cumplido con los trámites administrativos le permitió a Jesús Mena y Aristóteles Sandoval zafarse del Mundial cuyo costo antes calificaban como “una inversión y no un gasto”, y se olvidaron de los entre 120 y 140 millones de dólares de derrama económica que, según aplaudieron el 5 de noviembre de 2013, le dejaría al país la organización del certamen.

Aristóteles Sandoval calificó la decisión como “oportuna”, puesto que si el gobierno federal no tiene dinero para financiarlo, el del estado de Jalisco menos. “Todavía no resolvemos los problemas de los (Juegos) Panamericanos (Guadalajara 2011) y habernos comprometido con este evento hubiera sido una irresponsabilidad”, zanjó.

Hasta ahora, ninguna autoridad deportiva ha informado cuándo ni de qué partida presupuestal saldrán los 7.5 millones de dólares –2.5 millones acordados para 2015 y los 5 millones de multa– que se pagarán a la Fina.

Cuando la Auditoría Superior de la Federación (ASF) fiscalice las cuentas públicas de los ejercicios fiscales 2014 y 2015 deberá revisar si los funcionarios que tuvieron en sus manos la organización del Mundial realizaron las gestiones administrativas pertinentes y si desempeñaron su trabajo a cabalidad para no declinar la realización del campeonato y, de este manera, salvaguardar el buen uso de los recursos federales.

“En el pago de la multa puede haber un daño patrimonial. La ASF debe revisar para comprobar que se hizo el trabajo necesario para salvar la sede del Mundial porque esa multa podría ser consecuencia de las omisiones de los funcionarios. La ASF debe hacer una auditoría al desempeño y una auditoría financiera y de cumplimiento para ver si los servidores públicos cumplieron a cabalidad con sus responsabilidades, si agotaron todas los esfuerzos y las acciones para cumplir con el compromiso internacional, siendo si no hay responsabilidad, pero si surge el hecho de que no cumplieron podría haber alguna observación que debe ser aclarada y, si no, habría una infracción”, dice a Proceso una fuente de este órgano.

–¿Podría haber una falta administrativa?

–Sí, de acuerdo a lo que marca el artículo 8 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos.