“En el lado bueno de la izquierda”: Híjar

Coetáneos en la investigación del arte mexicano del siglo XX, Raquel Tibol y Alberto Híjar coincidieron también en su militancia política de izquierda.

El historiador de arte recuerda que conoció a Tibol en los años sesenta del siglo pasado, cuando él coordinaba el Curso Vivo de Arte, cuya pedagogía revolucionaria fue que realmente era “vivo”. Se realizaban visitas guiadas a objetos y exposiciones. Y se visitaban lo mismo cárceles que hospitales y escuelas. Pidieron entonces orientación a la crítica de arte para que colaborara en el curso en la guía de exposiciones de artistas mexicanos:

“Esto dio lugar a que frecuentemente me pidiera algunas de mis diapositivas con las que ilustraba mis conferencias. En especial solía pedirme las de las puertas talladas de madera de la Biblioteca de la Universidad de Guadalajara, lo cual era una manera de advertir que teníamos relación en nuestras investigaciones históricas, que ella tomaba nota, las apreciaba y cada que nos encontrábamos podíamos mantener conversaciones muy breves pero muy sustanciosas.”

Híjar narra que Tibol publicó su primer estudio de David Alfaro Siqueiros en la Colección de Arte que coordinaba Pedro Rojas Rodríguez (quien le abrió las puertas en Radio Universidad):

“Para mí fue muy revelador. Yo fui muy cercano al maestro Pedro Rojas, trabajé con él en Radio Universidad y tuve una relación entrañable, de modo que así conocí a Raquel, quien contribuyó a consolidar esta serie de libros de arte que después desapareció.”

Agrega que Tibol le dejó su sección de artes plásticas en la revista Política (en la cual ella llegó a ser secretaria de redacción), “que con la revista ¿Por qué? eran las dos revistas más connotadas de la izquierda y, bueno, los periódicos y revistas del Partido Comunista Mexicano, que daba bandazos a más no poder”.

Híjar entró así de lleno al periodismo, si bien ya había incursionado en l diario El Día. Y Tibol amplió su actividad periodística a la política. Asistió a congresos en Cuba y “tomó posición frente a las tropelías del criminal Estado de Israel”. Junto con su esposo el investigador Boris Rosen, especialista en el siglo XIX, y el historiador Enrique Semo, la columnista de Proceso se pronunció a favor de Palestina.

“De modo que Raquel tuvo una permanente posición que, a la par de su intensa actividad como investigadora artística, hizo que su prestigio siempre se inclinara del lado bueno, es decir del lado de la izquierda comunista, para ponerle calificativo y no confundirla con el oportunismo.”

En 2007 el Museo Nacional de la Estampa presentó en la exposición Colección Raquel Tibol: Dibujo y gráfica parte del acervo artístico atesorado por la crítica de arte (no se incluyó óleo). Se sabe que las obras fueron un obsequio de artistas, galeristas e incluso algunas instituciones.

Híjar dice desconocer que Tibol tuviera una colección pero piensa que puede ser importante. En cambio expresa su sorpresa por el hecho de que la investigadora donara su archivo –junto con el de Boris Rosen–  documental, hemerográfico y bibliográfico (más de un millón de fojas y más de 8 mil libros) al Museo Soumaya, perteneciente al empresario Carlos Slim, dueño del grupo Carso. El investigador piensa que pudo hacerlo con el afán de que se preserve porque por parte del Estado “nadie hace caso de todos estos acervos”.

Híjar remarca que Tibol debe haber reflexionado mucho para tomar la decisión de legar sus acervos a ese museo. Por un lado no hay atención por parte del Estado, muchos prefieren vender a Estados Unidos y ella “por lo menos garantizó que se quedaran aquí”.

Discrepancia sana

Se le pregunta también al especialista si alguna vez se confrontó con Tibol en materia de arte. Su colega Laura González Matute consigna en el ensayo “A treinta años de la muerte de Siqueiros, Alberto Híjar continúa su legado teórico”, una divergencia.

Explica al respecto el investigador que se originó durante el Curso Vivo de Arte, coordinado por él durante 20 años, a raíz de una crítica a historiadores y críticos hecha en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP). La escuela se negó a publicar el debate y lo editó Pedro Rojas. Híjar hizo la crítica a la historia del arte moderno dentro de la historia general del arte mexicano.

“El punto clave que significaba una posición histórica distinta a la de Raquel fue a raíz de un capítulo en su historia que se llama ‘Al margen de la Academia’.”

Detalla que al margen de la academia resultaban artistas como Hermenegildo Bustos, la caricatura política y todos los artistas que no hubiesen pasado por la Academia de San Carlos, que se convertía entonces en el centro de la historia del arte mexicano. Tibol no fue a la conferencia, pero sí su esposo Boris Rosen.

“Ése fue el punto de divergencia, nunca lo discutimos porque eran más nuestros acuerdos y más mi admiración entrañable e intelectual profunda con ella que lo que pudiera separarnos, no tuvimos nunca discrepancias profundas, sino ésta que sí lo es y de la que seguramente ella tomó nota pero nunca lo platicamos.”

El historiador coincide con quienes consideran a Tibol como “la crítica de arte”, por antonomasia.

Recuerda, por ejemplo, que cuando decidió ocuparse de Rufino Tamayo, hubo asombro: “¡Cómo Raquel, de izquierda y del lado comunista, escribiendo sobre Tamayo!”:

“Pues fue para probar que sabía reconocer la calidad artística, independientemente o de manera dialéctica contradictoria con la posición política.”

Nunca le importó iniciar un escándalo o lastimar a alguien con tal de dejar las cosas en claro. Sabía que al publicar un nuevo libro quedaría salvo “su enorme prestigio bien ganado”. Y remata el historiador que conserva “un buen recuerdo de una relación poco frecuente pero entrañable y definitiva para mi formación”.