Machado: “Urge la transición”

Venezuela “está ante el riesgo de una crisis humanitaria y de un caos generalizado. La única manera de evitarlo es que el presidente Nicolás Maduro renuncie”, afirma en entrevista con Proceso María Corina Machado, quien en estos días se ha convertido en una de las principales figuras de la oposición al chavismo. El gobierno no solamente la ubica como representante de un sector de la “derecha fascista”; la acusa de participar en una “conspiración” para dar un golpe de Estado y asesinar al presidente venezolano.

BOGOTÁ.- La destituida dipu­tada María Corina Machado se convirtió en estos días en la figura más visible de la oposición venezolana.

Junto con Lilian Tintori y Mitzy Capriles, esposas de los encarcelados dirigentes Leopoldo López y Antonio Ledezma, respectivamente, encabeza las movilizaciones por la liberación de ambos políticos, acusados de alterar el orden público y conspirar contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Machado sabe que ella es la siguiente en la lista de adversarios políticos del régimen susceptibles de ingresar a la prisión militar de Ramo Verde, donde están López y Ledezma.

De hecho, Maduro le advirtió en público que acabará en la cárcel. La fiscalía ya le imputó en diciembre pasado el delito de “conspiración” para asesinar al presidente y el 20 de febrero sus allegados conocieron una orden de captura en su contra por su supuesta participación en un plan golpista.

“Voy a cumplir un año con prohibición judicial de salir del país. La policía política me sigue para arriba y para abajo, intervienen todas mis comunicaciones, amenazan por teléfono a mis hijos, les dicen que van a matar a su mamá”, afirma Machado en entrevista con Proceso.

Ante la posibilidad de caer presa, sostiene: “A lo que nosotros debemos tenerle miedo no es a la cárcel, sino a que esta situación en Venezuela continúe y se acelere, y por eso nuestra única opción es luchar”.

Y luchar, para ella, es hacer oposición de manera activa la mayor parte del día. Encabeza “plantones” contra el gobierno, denuncia la creciente escasez de productos básicos, se reúne con diputados opositores y el tiempo no le alcanza para hablar de las “atrocidades” del régimen chavista.

Es la dirigente opositora más vehemente y crítica del gobierno, el cual la cataloga como integrante de “la extrema derecha fascista”.

Ella asegura que su talante opositor llevó a la Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo, a destituirla hace un año como diputada, y que sólo eso está detrás de la acusación formulada por Maduro este mes: conspirar en un plan de golpe de Estado para derrocarlo.

“Aquí el único golpista es el Estado. Esa acusación es ridícula. Busca atemorizar y acallar a la oposición”, afirma vía telefónica.

–¿Está usted preparada para ir a la cárcel? –se le pregunta.

–Nadie puede estar preparado para ir a la cárcel, y mucho menos a las cárceles venezolanas, que son un infierno; pero es peor vivir en la esclavitud y en la humillación permanente.

Escenario de crisis

Las denuncias de Maduro sobre un supuesto plan golpista cívico-militar promovido por Estados Unidos se produjeron el pasado 12 de febrero. Un día antes, el gobernante y sucesor del presidente Hugo Chávez había anunciado la entrada en vigor de un nuevo sistema cambiario que, en los hechos, implicó una devaluación de hasta 2 mil 600% del bolívar, la moneda nacional.

El año anterior la economía se contrajo 4% y la inflación llegó a 68.5 puntos porcentuales, la más alta del mundo. Para este año el Fondo Monetario Internacional espera una caída económica de 7%, mientras economistas independientes anticipan una inflación de tres dígitos.

La recesión ya ha causado estragos en el bienestar y la calidad de vida de la población, la cual debe hacer largas colas cada día en los supermercados para conseguir los cada vez más escasos alimentos. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la pobreza en Venezuela aumentó 6.7 puntos porcentuales entre 2012 y 2013, al pasar de 25.4% a 32.1% en ese lapso, aunque esas cifras aún no reflejan el impacto social de la recesión de 2014 y la que se anticipa para 2015.

Machado sostiene: “Hoy se están muriendo venezolanos porque llegan a hospitales y no hay medicinas ni equipo médico ni personal que los atienda; hoy los padres venezolanos tienen que dejar su trabajo para ir de mercado en mercado a ver si consiguen un litro de leche, y cuando lo consiguen, el litro de leche en la calle les cuesta el equivalente a tres días de salario mínimo, porque el salario mínimo en Venezuela es menos de un dólar por día (al tipo de cambio del mercado liberado)”.

Venezuela, agrega, “está ante el riesgo de una crisis humanitaria y de un caos generalizado y la única manera de evitar una crisis de esa naturaleza, que nadie quiere y puede tener consecuencias violentas, es que Maduro entienda que por su bien y el del país debe ponerse a un lado”.

–¿Debe renunciar?

–Debe renunciar. Que se ponga a un lado y facilite la transición.

–¿Pero no le parece muy radical esa salida? Ni siquiera en la oposición hay consenso sobre ese planteamiento.

–Yo no he escuchado la primera voz de la oposición que no quiere que Maduro renuncie –sostiene.

–Los sectores más moderados de la oposición se inclinan por una transición negociada con el régimen.

–Es que cualquier proceso de transición implica un diálogo. Yo soy absolutamente partidaria del diálogo, pero lo fundamental es: ¿un diálogo para qué? El diálogo debe ser para la transición a la democracia y no para la estabilización de la dictadura.

Machado y los encarcelados López y Ledezma –este último, alcalde de Caracas– son los líderes del ala radical de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), amplia coalición opositora en la que conviven socialdemócratas, socialcristianos, la centroderecha, marxistas y exguerrilleros.

En el marco de las protestas estudiantiles de febrero y marzo pasados –cuando hubo 43 muertos, 870 heridos y unos 3 mil detenidos–, Machado, López y Ledezma apostaron por “la salida” del régimen. El excandidato presidencial de la MUD, Henrique Capriles, privilegió en cambio el diálogo con el gobierno.

Para Machado “el diálogo no puede ser un engaño, y eso es lo que fue el diálogo del año pasado: lo que buscó fue desmovilizar la protesta cívica ciudadana y desarticular la presión internacional con una fachada de diálogo cuando en el fondo no había pretensión alguna de llevar adelante reformas”.

López fue detenido en el marco de las protestas de hace un año y sigue encarcelado. Ledezma fue capturado por la policía política el pasado 19 de febrero. La liberación de ambos, y del exalcalde de San Cristóbal, Daniel Ceballos, fue exigida el pasado 24 de febrero por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cual además expresó su “profunda preocupación por las denuncias recibidas acerca de la presunta ausencia de garantías para asegurar un debido proceso en las investigaciones y juicios seguidos” contra esos políticos opositores.

División

Las diferentes posturas en la MUD son mencionadas por los analistas como el principal obstáculo para que la oposición venezolana capitalice el creciente descontento.

Según una encuesta de la firma Datanálisis, la popularidad de Maduro apenas llega a 22.6% y sólo 16 de cada 100 ciudadanos se identifica con el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), fundado por Chávez. Al mismo tiempo, sólo 19% de los consultados dijo sentirse representado por alguno de los partidos de la MUD.

De acuerdo con la ley venezolana, en diciembre próximo deberán celebrarse elecciones legislativas para renovar la unicameral Asamblea Nacional, donde el PSUV tiene mayoría. Pero el gobierno ha expresado su intención de cambiar la fecha. Podría adelantarlas, en un intento por evitar que la crisis se agrave y aumente el descontento, o aplazarlas hasta que la economía comience a recuperarse.

El Consejo Nacional Electoral, dominado por el oficialismo, anunció el pasado 25 de febrero que en las “próximas semanas” dará a conocer la fecha definitiva de los comicios legislativos, los cuales representan una oportunidad para la oposición.

–La MUD no ha logrado capitalizar el descontento. ¿Podrá hacerlo en estos comicios legislativos? –se le pregunta a Machado.

–Primero que nada no hay fecha para estas elecciones. Constitucionalmente deberían ser en diciembre, pero este es un régimen que acomoda las elecciones a su conveniencia. En Venezuela estamos viviendo la crisis política, institucional y moral más profunda de nuestra historia contemporánea y estamos frente a un régimen que reprime, persigue, tortura y censura, y que tiene una hegemonía comunicacional total. Y ahora se produce un aceleramiento brutal de la política represiva, con sindicalistas, estudiantes y alcaldes presos. En este contexto estamos luchando los venezolanos.

–¿No le parece que las divisiones en la oposición confunden a los venezolanos?

–Hay una crisis de los partidos políticos, como la hay en todo el mundo, eso no es exclusivo de Venezuela, pero hoy en nuestro país las cinco figuras que tienen mayor respaldo popular somos dirigentes de oposición, todos cercanos a 50% de aprobación. De modo que, teniendo esas restricciones para comunicar, teniendo una campaña feroz de descrédito, aun así el pueblo mayoritariamente está con los liderazgos de la MUD.

–En Venezuela se habla de francas dispu­tas por el liderazgo de la MUD.

–Las diferencias son normales en cualquier democracia, y eso de las disputas es uno de los mitos que el régimen intenta propagar. Aquí se ha intentado sembrar terror para dividirnos y paralizarnos, pero tenemos meses luchando a pesar de la represión.

El pasado 24 de febrero, en su informe anual sobre el estado de las libertades en el mundo, Amnistía Internacional denunció que en Venezuela se empleó una fuerza excesiva para dispersar las protestas estudiantiles del año anterior, decenas de personas fueron detenidas arbitrariamente y 128 fueron sometidas a torturas y malos tratos mientras el gobierno “siguió utilizando el sistema judicial para silenciar a críticos”.

Ese mismo día, en el marco de una protesta estudiantil en la suroccidental ciudad de San Cristóbal, un policía asesinó de un disparo al joven de 14 años Kluivert Roa. Un día después, Machado encabezó las protestas por ese hecho. “Eso lo hacen para paralizar a la población, para que los jóvenes no protesten, para que las madres amarremos a nuestros hijos y no salgan para la calle. Lo que quieren es una sociedad doblegada y no lo van a lograr”, asegura.

De “fina estampa”

A sus 47 años María Corina Machado es una novata en la política. En 2010 decidió incursionar en la arena electoral al lanzarse como candidata a diputada por la MUD y fue electa con la mayor votación de esos comicios.

Antes de dar ese paso, esta ingeniera industrial y especialista en finanzas había sido ejecutiva y directora de la siderúrgica Sivensa, propiedad de su familia, y fundadora de la ONG Súmate, que en 2004 promovió un referendo revocatorio contra el entonces presidente Chávez. Este la llamaba “burguesita de fina estampa” y la ubicaba –como lo hace hoy Maduro– como uno de los rostros visibles de “la oligarquía venezolana”.

Ella dice sentirse orgullosa de su familia y de su labor empresarial. En términos ideológicos considera que “el espectro de izquierda y derecha está totalmente superado y lo que buscamos es una sociedad donde exista auténtica inclusión económica, social y política, con respeto a la propiedad”.

Sus principales aliados políticos son Leopoldo López y Antonio Ledezma, del ala socialdemócrata de la MUD y cuyas detenciones han generado una amplia solidaridad internacional.

–Hay quienes opinan que estas detenciones han logrado su objetivo de desviar la atención sobre los problemas de desabasto y la crisis económica que hay en el país. ¿Comparte esa opinión? –se le pregunta.

–No. La persecución política, la violencia y la represión son políticas de Estado. No son actos de distracción. ¡Por Dios! El objetivo del régimen es aterrorizar a la población y ha demostrado que está dispuesto a hacer todo con tal de preservar el poder. Nosotros pedimos a la comunidad internacional que así lo entienda.

–¿Y a la oposición qué le corresponde hacer?

–Luchamos y trabajamos por una transición a la democracia en paz y en el marco de la Constitución. Ese es el único mecanismo y la única ruta en la cual creemos. Nosotros sí creemos en la posibilidad de una transición pacífica.

–¿Una transición pacífica, institucional, pudiera comenzar si la oposición obtiene la mayoría de la Asamblea Nacional en las elecciones legislativas?

–No me cabe la menor duda de que vamos a ir unidos a las elecciones legislativas y de que tenemos el apoyo del país para lograr la mayoría en la Asamblea Nacional.

–¿Esa, entonces, es una salida?

–Es que estamos hablando de una elección para la que no hay fecha, y entonces usted me dirá si éticamente es posible decirle a los venezolanos que aquí no hay nada que hacer hoy, que hay que esperar. Para evitar la violencia o un escenario de conflictividad generalizado tenemos la obligación de presentarle al país una ruta constitucional a la transición que, además, sea oportuna, es decir, que se compagine con las urgencias cotidianas de la población venezolana, con el desabasto, con la falta de medicinas…

–¿Esto quiere decir que se necesita una transición urgente?

–Creemos en la posibilidad de una transición pacífica y urgente.

Desinterés regional

Una queja permanente de la oposición ha sido la inmovilidad de los gobiernos latinoamericanos ante las denuncias de violaciones a las garantías individuales en un país donde todos los poderes del Estado están bajo control del régimen.

Según Machado “durante años hemos visto que por razones económicas, ideológicas o geopolíticas, ha habido ya no una cruel indiferencia sino complicidad con el régimen venezolano. Pero Nicolás Maduro cruzó una línea roja y se empiezan a producir cambios en las posturas de la comunidad internacional”.

–¿Espera que los gobiernos latinoamericanos jueguen un papel más activo?

–Queremos pedir a los gobiernos de América Latina que convoquen con carácter de urgente a una reunión de cancilleres del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos para evaluar la situación de Venezuela a la luz de la Carta Democrática Interamericana. Esto lo pedimos hoy.

–¿Y cuando habla de gobiernos indiferentes o cómplices se refiere también al mexicano?

–Dígame usted qué gobierno latinoamericano ha tenido una postura firme en la defensa de los derechos humanos en Venezuela. Pero quiero hablarle a los mexicanos, pedirles que alcen su voz y que le hagan saber a su gobierno que es la hora de que los pueblos y gobiernos de América Latina estén al lado del pueblo de Venezuela.