México “sobreactúa” en su enojo con el Papa

El reclamo por el uso del término “mexicanización” por parte del Papa Francisco deja ver que “el gobierno mexicano ha sobreactuado esta cuestión”. Así opina el legislador argentino Gustavo Vera, destinatario del correo electrónico enviado por el pontífice y cuya expresión irritó al gobierno de Enrique Peña Nieto. Añade: México “tiene 43 estudiantes que fueron masacrados y hay hechos de violencia todos los días”, así que “Francisco no ha descubierto la pólvora cuando habla de ‘mexicanización’ aludiendo a este proceso”.

BUENOS AIRES.- El término “mexicanización” –utilizado por el Papa Francisco para advertir sobre el peligro del avance del narcotráfico en Argentina– “no implica una estigmatización hacia el pueblo mexicano, sino que se refiere a un proceso de violencia creciente, producto de que no se combatió eficazmente al narcotráfico, que ha echado raíces bastante profundas”.

Quien sostiene lo anterior es Gustavo Vera, legislador argentino y destinatario del mensaje electrónico que el pontífice envió el pasado 21 de febrero y el cual provocó la molestia del gobierno de Enrique Peña Nieto.

De hecho, por primera vez desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y el Vaticano en 1992, la Secretaría de Relaciones Exteriores entregó una nota diplomática a la Santa Sede en la que expresa “su preocupación y su tristeza” por las declaraciones del Papa, y exhorta­ a crear un “espacio de diálogo” para aclarar este tipo de asuntos.

“Yo creo que el gobierno mexicano ha sobreactuado esta cuestión”, comenta Vera en entrevista con Proceso.

Y explica: México “tiene 43 estudiantes que fueron masacrados y hay hechos de violencia todos los días. Francisco no ha descubierto la pólvora cuando habla de ‘mexicanización’ aludiendo a este proceso. El término es usado en los debates por los propios periodistas mexicanos”.

Mensaje viral

El pasado 21 de febrero el Papa Francisco envió el citado mensaje electrónico a Vera, en el que le dice: “Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización de la Argentina. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”.

Vera es legislador de la ciudad de Buenos Aires por la pequeña organización política Bien Común. Preside la Asociación Civil La Alameda, que lucha contra el trabajo esclavo. La breve misiva del Papa fue publicada en la página web de La Alameda el 23 de febrero. El texto se viralizó de inmediato.

El 24 de febrero el gobierno de México protestó ante la Santa Sede. El malestar giraba en torno al uso del término “mexicanización”. El Vaticano negó que la misiva del Papa hubiera tenido una “intención estigmatizante”.

“De las más de 200 cartas que hemos recibido de Francisco, sólo hemos hecho públicas cuatro o cinco que considerábamos que eran políticamente importantes”, dice Vera. “En el caso de esta carta, tiene que ver con que La Alameda está llevando adelante una denuncia importante contra agentes de la Secretaría de Inteligencia”, sostiene.

A principios de febrero, el legislador presentó una denuncia contra Antonio Stiuso, quien hasta diciembre último fue el hombre fuerte de la inteligencia argentina. Vera acusó al espía de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. El gobierno ha vincu­lado a Stiuso con la misteriosa muerte del fiscal Alberto Nisman.

“La carta de Francisco, dejando de lado la cuestión de la ‘mexicanización’ –puntualiza Vera–, es una carta de respaldo a nuestra organización porque esos agentes de inteligencia tienen conexiones bastante estrechas con el crimen organizado y eso pone a La Alameda en un serio riesgo de vulnerabilidad.”

Vera afirma que el término “mexicanización” es de uso corriente en cualquier debate sobre narcotráfico en Latinoamérica, “del mismo modo que hace 10 o 12 años en México se hablaba de ‘colombianización’, y espero que dentro de seis o siete años no se hable del peligro de una ‘argentinización’”.

El embajador mexicano ante el Vaticano, Mariano Palacios Alcocer, dio por finalizada la polémica después de reunirse el 24 de febrero con monseñor Antoine Camilleri, responsable en activo del Vaticano. Palacios Alcocer se mostró “satisfecho por la respuesta pronta de la Santa Sede y por el contenido de la nota”.

La embajada de México ante el Vaticano emitió poco después un comunicado. “La Santa Sede considera que el término ‘mexicanización’ de ninguna manera tendría una intención estigmatizante hacia el pueblo de México y, menos aún, podría considerarse una opinión política en detrimento de una nación que viene realizando un esfuerzo serio por erradicar la violencia y las causas sociales que la originan”, indica el documento.

Síntomas

La discusión en torno a la eventual “mexicanización” de Argentina distrajo la atención de otra afirmación del Papa en el correo electrónico enviado a Gustavo Vera.

“Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”, escribe el Pontífice en referencia a las reuniones privadas que obispos mexicanos sostuvieron con él y en las cuales le informaron acerca de la grave situación de violencia, inseguridad y pobreza del país. Ello ocurrió durante la visita ad limina apostolorum que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) realizó al Vaticano en mayo de 2014 (Proceso 1959 y 1960)

En esas líneas, el Papa no dejó margen para una segunda interpretación.

Que el debate se haya circunscrito a la “mexicanización” también favoreció al gobierno argentino. “No es un tema que hay que evaluar, porque hace referencia a un Estado soberano”, dijo el secretario general de la Presidencia de Argentina, Aníbal Fernández –aludía, claro está, a México–. Añadió: “y no creo que su santidad haya tenido vocación de agraviar a nadie”.

–¿Por qué el Papa piensa que el país sudamericano va en esa dirección? –se le pregunta a Gustavo Vera.

–Porque Argentina tiene síntomas parecidos a los que tenía México hace más de una década. O sea, más de 4 mil pistas clandestinas de aterrizaje. Hoy Argentina, según Naciones Unidas, es el primer consumidor latinoamericano y el tercer exportador mundial de cocaína: hay cocinas de clorhidrato de cocaína; hay un importante tráfico de precursores químicos; hoy tenemos una causa abierta contra cinco altos exfuncionarios del Poder Ejecutivo procesados por tráfico de efedrina para abastecer a cárteles mexicanos que producen pastillas de diseño.

Vera refiere que “hay una creciente violencia en los hechos de inseguridad vinculada con el crecimiento del narcotráfico, tanto del consumo como de la producción y del tráfico”.

A eso hay que sumar, dice, “un festival del lavado de dinero” y una “Justicia lenta a la hora de ir a fondo con las causas vincu­ladas con el narcotráfico”.

Más allá del revuelo informativo y diplomático, la carta publicada por Vera deja en claro que a Francisco le preocupa el avance del narcotráfico en ambos países, donde la complejidad del fenómeno presenta características propias.

“Me pregunto por qué no hablar de la ‘argentinización’ del narcotráfico y hacer siempre referencia a otros países que tienen una realidad muy distinta a la de Argentina y no sólo en lo referente al tráfico, consumo y lavado y provisión de precursores químicos, sino por su propia historia”, comenta a Proceso Adriana Rossi, catedrática de posgrado de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario.

“Argentina –explica Rossi– no es un país de cárteles, sino de bandas de narcomenudeo, de producción artesanal para el mercado interno, de tránsito y lavado. Todo en escala menor en comparación con lo que pasa en otras partes del continente. Argentina es hoy en día parte de una red de corredores que van desde las zonas de producción a África, y de allí a Europa”, refiere la especialista.

Argentina es también un país de consumo, aunque no de cultivo. “El suelo no es apto para el cultivo de coca. No hay laboratorios sino cocinas de producción de cocaína a partir de la pasta base que ingresa por las fronteras”, señala Rossi.

La recurrente presencia de colombianos y mexicanos vinculados al negocio en Argentina se debe a que el país opera como “territorio de resguardo, donde los narcos pueden venir para fugarse de situaciones peligrosas en sus países, para pactar entre organizaciones rivales en un territorio neutral, para lavar dinero, comprar inmuebles, mandar familias para que estén a resguardo de la violencia que podría alcanzarlas”, dice la especialista. “Pero han venido también para establecer negocios poco limpios y en los que la metodología mafiosa prima”, abunda.

Para Vera, la discusión semántica en torno a la “mexicanización” de Argentina no es ingenua. “Se trata de desviar el eje de la discusión, tanto en México como en Argentina, que tiene que ver con el crecimiento y la penetración del narcotráfico, que obviamente se produce con la complicidad de sectores corruptos del Estado”, asegura.

Añade: “La carta del Papa es breve. Su referencia a la ‘mexicanización’ refleja, a mi parecer, una preocupación legítima, sin querer ser un diagnóstico de lo que pasa en el país en esta cuestión. Puede ser utilizada por aquellos que piden mano dura, presencia de la gendarmería, que son fuerzas federales y no pueden permanecer en un lugar más de un tiempo prudencial, y finalmente pedir presencia militar. Una buena excusa para reprimir a narcos y no narcos y que puede derivar en abusos, violación de derechos humanos, como bien saben mexicanos, colombianos y brasileños.”