El convivio del ómbudsman

Fue en el poblado La Yerbabuena, municipio de Mascota. El presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, festejó su onomástico por todo lo alto, como dicen que lo hace cada año. Lo malo es que mientras los diputados locales y varios altos funcionarios disfrutaron a lo grande con él, presuntamente a cambio de mostrarse amables cuando los necesita, en el edificio de la comisión faltan artículos y servicios básicos. Para colmo, los trabajadores que padecen estas carencias revelan que también tienen que cooperar cada año para la fiesta del patrón.

En años recientes son escasas las recomendaciones de peso emitidas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ), pero su presidente, Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, echa la casa por la ventana cada año para celebrar su cumpleaños.

El problema es que lo hace con recursos provenientes de sus empleados y hasta del erario, mientras la sede del organismo autónomo carece de suministros básicos, como agua para beber, jabón y papel sanitario.

Los trabajadores consultados dicen que los baños resultan insuficientes para las aproximadamente 300 personas que laboran en los seis niveles del edificio de Pedro Moreno 1616, colonia Americana, de Guadalajara. Los usuarios tienen que esperar 20 minutos o más para entrar al servicio, por lo que muchos prefieren acudir a negocios cercanos. “Yo me voy al Sanborns de Vallarta, porque en el edificio es complicado… siempre tienes que hacer cola”, dice uno de los entrevistados.

El problema se debe, en parte, a la concentración de trabajadores en el inmueble. En 2002 había 100 personas; en 2007 eran 135, y en 2014, ya con Álvarez Cibrián al frente de la comisión, ascendieron a 300.

Sin embargo, dicen, la presidencia de la CEDHJ gasta millones de pesos en actos de relumbrón, reuniones y comidas de sus funcionarios con políticos y funcionarios. Y qué decir de su informe anual, que se realizará el próximo jueves 26 en el hotel Hilton, cuando antes se hacía en un recinto oficial.

Por si eso fuera poco, en medio de las críticas por la ineficiencia de la CEDHJ, Álvarez Cibrián invitó a más de 200 personas a festejar su cumpleaños el domingo 1 en el poblado La Yerbabuena, municipio de Mascota. La pachanga se prolongó hasta el día siguiente.

Esto ocurrió cinco meses después de que Amnistía Internacional abriera una oficina para atender a la población en Guadalajara, ante el incremento de las denuncias contra los cuerpos policiacos locales por tortura. Además, Jalisco está en el segundo lugar de personas desaparecidas, con cerca de 2 mil 400, sólo después de Tamaulipas.

El expresidente de la Federación Nacional de Colegios, Barras y Asociaciones de Abogados, maestro Luis Octavio Cotero Bernal, señala que Álvarez Cibrián utiliza dichas fiestas para congraciarse con la élite política y líderes sociales, ya sea para legitimarse o para corromperlos.

A su vez Julio César Aldana, exintegrante del Consejo Ciudadano de Derechos Humanos, coincide en que el ómbudsman estatal siempre ha adulado a quienes necesita cerca, a fin de ganar su simpatía, su respaldo y, cuando es necesario, su voto.

Por ejemplo, cuenta que en 2007, en los albores de su gestión, Álvarez Cibrián hizo el primer acercamiento con el citado Consejo Ciudadano –responsable de autorizar el presupuesto para la CEDHJ– mediante una comilona en el restaurante campestre Casa Bariachi, situado en la avenida Arcos, de Guadalajara. El funcionario ordenó los mejores tequilas y vinos, reservó varias mesas y solicitó la actuación del mariachi.

Algunos consejeros cuestionaron ese gasto y le pidieron al ómbudsman que respetara su cargo de consejeros ciudadanos. Aldana dice que el reclamo no le causó gracia a Álvarez Cibrián, porque él pretendía comprarlos.

Personal de la CEDHJ relata que una vez tuvo que salir de un festejo del presidente con un exclusivo grupo de amigos, “ante la llegada de mujeres de la vida alegre”.

El maestro Cotero Bernal, catedrático de la Universidad de Guadalajara (UdeG), dice que nunca conoció de asuntos como ese, aunque hace años fue invitado a reuniones. Sin embargo, dice que Álvarez Cibrián es “un experto” en justificar el gasto de recursos públicos en sus celebraciones privadas.

Tan sólo en 2013, la comisión reportó gastos por cerca de 100 mil pesos mensuales en viáticos, reuniones con diputados, académicos y miembros del Consejo Ciudadano de la CEDHJ, lo que sumó más de 1 millón de pesos, como difundieron varios medios de comunicación, entre ellos Proceso Jalisco.

Señala el académico que, ante los escasos resultados de la gestión de Álvarez Cibrián, los 137 millones de pesos anuales del presupuesto de la CEDHJ son dinero tirado a la basura.

Considera que “la Auditoría Superior del Estado debería inspeccionar qué hace esa comisión”, convertida en agencia de colocaciones para familiares de diputados y funcionarios. Esos millones desperdiciados podrían servir para fortalecer a la Fiscalía General del Estado o apoyar a los jueces, que no reciben aumento de sueldo desde hace más de una década, o bien para ampliar la cobertura del Instituto de Justicia Alternativa.

Por eso Cotero Bernal se dice avergonzado de haber promovido a Álvarez Cibrián, quien olvidó su compromiso con la sociedad y se convirtió en un “virrey” al servicio de las corporaciones policiacas y los funcionarios.

La “vaquita”

En la CEDHJ es un secreto a voces que los empleados tenían que cooperar para las francachelas del doctor Álvarez Cibrián. Se trata de los 15 visitadores, los funcionarios de la Secretaría General, la Secretaría Particular y la Secretaría Técnica y del área de Quejas, además de la gente de base y hasta la de intendencia.

A los altos mandos se les exigen mil 500 pesos; a los subdirectores, mil; a los empleados de tercer nivel, 800; a los de base, 200 pesos, y a los de intendencia, 150. El año pasado se recolectaron para el cumpleaños de Álvarez Cibrián al menos 110 mil pesos, independientemente de los donativos en especie que recibe de sus invitados externos, afirman extrabajadores consultados.

El encargado de organizar la “vaquita” suele ser el secretario particular del ómbudsman, Mario Aguayo, quien a veces solicitó donativos a ciertos ayuntamientos en calidad de “aporte cultural”.

En el acto legislativo para ratificarlo como titular de la CEDHJ por tercera vez, el año pasado, Álvarez Cibrián fue acusado de intercambiar votos de diputados por plazas para recomendados de la UdeG o de políticos panistas, priistas y perredistas.

Cotero Bernal conoció a Álvarez Cibrián cuando estudiaba derecho en la UdeG y después como abogado. Lo describe como un joven sencillo que se enfocó al derecho corporativo y privado, en temas mercantiles y ocasionalmente penales. Nada de derechos humanos.

En los datos personales de su titular, la página de internet de la CEDHJ dice que es doctor en derecho, así como catedrático de la licenciatura en Estudios Jurídicos y en la maestría en Derecho de la UdeG.

Actualmente, en su hoja de vida se aclara que Álvarez Cibrián ha tomado más de 100 cursos de derechos humanos, entre encuentros, talleres, diplomados y congresos.

Llegó a la presidencia de la CEDHJ gracias a una serie de amarres entre el PRI y el PAN. Para reelegirse en su tercer periodo, Álvarez CIbrián promovió decenas de organizaciones fantasma para conseguir los apoyos requeridos.

Su puesto lo ubica como el cuarto hombre mejor pagado del estado, con más de 146 mil pesos mensuales brutos, casi el doble de lo que ganaba al iniciar su gestión: en 2007 percibía 85 mil pesos.

Ya el año pasado Álvarez Cibrián cobraba 137 mil pesos mensuales, sólo por debajo del gobernador (166 mil), del secretario general de Gobierno y del fiscal general (155 mil).

En cambio, el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Guerrero devenga 62 mil pesos al mes, aunque realiza su trabajo en una entidad marcada por la violencia y las constantes violaciones a las garantías básicas.

En Chihuahua, otro estado severamente afectado por la inseguridad y los abusos de la autoridad, la comisión respectiva tiene un portal de Transparencia mucho más amigable que el de la CEDHJ y su presidente gana 84 mil pesos.

A decir de Cotero Bernal, la meteórica carrera de Álvarez Cibrián le permitió comprar una casa en la exclusiva zona de Valle Real, junto a empresarios, políticos de la vieja guardia y nuevos ricos. Además, en virtud de su puesto dispone de chofer y una Suburban del año.

Tentadora invitación

Este año Álvarez Cibrián no escatimó gastos para su onomástico, según el programa y la invitación que le envió a diputados, altos funcionarios estatales y miembros del Poder Judicial.

El pasado 26 de enero, Cotero Bernal comentó en su columna del diario El Occidental que todos los diputados y el contralor del estado, Juan José Bañuelos Guardado, recibieron dicha invitación.

Desde entonces indicó que el ómbuds- man estatal utiliza las reuniones para “legitimarse” con la élite política y evitar que lo echen del cargo ante la falta de resultados. Por eso, añade, Álvarez Cibrián hace todo lo posible para no molestar a los funcionarios de primer nivel ni cuestionar las arbitrariedades de los cuerpos policiacos.

El titular de la CEDHJ se ha defendido ante la prensa. Afirma que su administración supera a las anteriores en número de recomendaciones por tortura: Guadalupe Morfín Otero emitió sólo ocho, y su sucesor, Carlos Manuel Barba, siete. En cambio, argumenta Álvarez Cibrián, hasta junio del año pasado él llevaba acumuladas 26.

Sin embargo, Cotero Bernal observa que el problema es la mala calidad de sus recomendaciones, así como la incapacidad de la comisión para responder al incremento de denuncias por desaparición forzada y tortura.

Estos señalamientos contrastan con el cuidado en la preparación de la fiesta mencionada. En la invitación para su cumpleaños se adjuntó una relación de los hoteles de Mascota y su costo por noche. “Nota importante: al hacer su reservación favor de mencionar que es para el evento del doctor Felipe Álvarez”, advierte.

El programa sugiere que no es un festejo barato, dado el número de invitados y el menú.

A las 15:00 horas los convocados serían recibidos con pico de gallo, botanas y bebidas de la región. A las 15:30 se repartiría la comida: brevas, moronga, chanfaina, chicharrones, carnitas y frijoles, así como hamburguesas y hot dogs para los niños.

A las 17:00 se abriría la barra de postres. Más tarde “la tía Librada” se encargaría de elaborar las tradicionales gorditas y al oscurecer “la tía Elvira” ofrecería unos “riquísimos” tamales, ya que el 2 de febrero fue Día de la Candelaria.

En cuanto a la variedad, primero actuaría el mariachi Sol de Jalisco, seguido por otro llamado Puro Jalisco y la actuación del ballet folklórico del Centro de Bachillerato Tecnológico y Agropecuario (Cebta) 31. Y para el cierre, la presentación de la banda grupera La Fugitiva. Todos esos grupos musicales son de la tierra natal de Álvarez Cibrián.

Para estas fechas el presidente de la CEDHJ prepara la presentación de su informe de actividades 2014. Por lo pronto despidió a la directora de Comunicación Social, Fela Regalado, y nombró en su lugar a Livier González, quien fue vocera del Supremo Tribunal de Justicia cuando lo presidía Celso Rodríguez, y cercana colaboradora del hoy senador priista Arturo Zamora Jiménez, excandidato a gobernador y exsecretario General de Gobierno.

La tarea de Livier González no es fácil: debe mejorar la imagen del cuestionado Felipe de Jesús Álvarez Cibrián. (Con información de Felipe Cobián R.)